CRÓNICA Y FOTOS

Paulo Londra en el Antel Arena: una noche con los éxitos de la promesa del trap

Anoche, Paulo Londra se presentó en el Antel Arena con entradas casi agotadas e interpretó las canciones de “Homerun”, su disco debut, para un público que coreó cada tema

Paulo Londra en Uruguay. Fotos: Mauricio Rodríguez
Paulo Londra en el Antel Arena. Fotos: Mauricio Rodríguez.
Paulo Londra en el Antel Arena. Fotos: Mauricio Rodríguez.
Paulo Londra en el Antel Arena. Fotos: Mauricio Rodríguez.

“Ha llegado el momento de la verdad”, dice Paulo Londra con su acento cordobés, con esa prolongación de sílabas que transmite la sensación de estar escuchando un pequeño canto. Mientras se arregla el pelo rubio que casi le tapa los ojos, se acerca al borde del escenario del Antel Arena. El grito del público que casi agotó la capacidad del recinto se acrecienta cuando más acerca a la gente. “Me pongo a analizar, vengo acá a Uruguay y tiro un tema: ‘Me tiene mal’, después ‘Te amo’. Nah, yo vengo acá a demostrar que siempre fui un rapper, ¿me entendé?”.

Entonces, el trapero de 21 años deja de lado las bases que el DJ Alan Tejeda va tirando para cada una de las canciones de su recital, y recupera el espíritu de esas batallas de freestyle que se realizaban en las plazas de su ciudad natal. Mientras Londra toma un poco de agua, Tejeda deja su equipo, toma un micrófono y se lanza sobre un beatboxing. “Mano arriba, mano arriba”, comienza Londra. “Estoy en Uruguay, a mí me pinta tirarme un freestyle / Y hacerlo muy mortal, siempre el trap como si fuese algún letral / el Mortal Kombat, como si fuese Sub-Zero, soy rapero / Y cuando escupo, nunca me pongo un pero, siempre persevero / Salí desde cero y ahora tengo cienes, miles, millones / Pero nunca se olvidó de donde vienen mis dones”.

PAULO LONDRA
Foto: Mauricio Rodríguez

Tras la ovación, el argentino se toma un respiro antes de retomar sus canciones. “Estamo’ má' piquete y má' flow”, dice antes de que comiencen a sonar los acordes de piano -que se combinan con un hit-hat hiperactivo- de “Romeo y Julieta”. En ese momento, cerca de la mitad de su show de ayer en el Antel Arena, el trap vuelve a ser el centro musical. Mientras Londra se mueve por el escenario, detrás de él resaltan cuatro columnas con pantallas –en el centro está ubicada la mesa del DJ- y, todavía más atrás, una pantalla gigante. De allí salen imágenes de videoclips, ciudades, colores y hasta fuego, que se encargan de terminar de ambientar el recinto.

Abajo, en el campo, la escena se termina de pintar con un público de diferentes generaciones. Algunos, con un vaso de cerveza en una mano, corean el estribillo de la canción a la vez que filman historias de Instagram con la otra. Varios niños que están entrando en la adolescencia imitan los movimientos del cantante y usan gorros con el logo de Homerun, el disco debut del trapero; parejas bailan apretadas y grupos de amigos celebran las canciones. En las primeras filas resaltan algunas pancartas con pedidos especiales: “Hoy cumplo 15, regalame un beso” y “Es mi cumple, quiero una foto”.

Mientras canta “Dímelo”, donde una base de trap se entrelaza con una de funk brasileño y Londra usa Auto-Tune para terminar de delinear su voz, el cantante se acerca al proscenio y agarra una bandera uruguaya que parece tener un “Gracias” pintado con un drypen negro sobre una de las franjas blancas. Apenas la levanta se escucha una ovación, y el músico se la pone sobre los hombros. Allí quedará durante el resto del recital.

“Tremendo loco, no hay tema que no lo canten”, dice un Londra sorprendido de la recepción de un público que fue al Antel Arena a celebrar las canciones de uno de los músicos más exitosos del trap argentino. Es que además de los éxitos “Adán y Eva”, “Cuando te besé”, “Me tiene mal”, “Tal vez”, “Nothing On You” y “Condenado para el millón”, los asistentes cantan a todo volumen el nombre de Paulo Londra, que se anuncia sobre el final de cada tema –una costumbre de los músicos de cumbia, plena, trap y reggaetón- y que ya es su marca registrada.

fans
Fans de Paulo Londra en el Antel Arena. Foto: Mauricio Rodríguez

En medio de la presentación de “Chica paranormal”, el cantante se toma un momento para cumplir con uno de los pedidos del público. Baja del escenario y camina hacia el niño que sostiene la pancarta que le pide una foto por su cumpleaños. Tras tomarse una seflie, el afortunado –que está sobre los hombros de su padre- comienza a llorar y varios asistentes le dan la mano para felicitarlo por su logro. A medida que transcurre la escena, en el escenario Londra –vestido con una bermuda de jean y una camiseta negra- mueve el cuerpo mientras ofrece un rapeo frenético sobre cómo una mujer la hace olvidarse de todos sus problemas: “Cuando ella me llama / Olvidamos todo ahí en la cama / No queremos ni mirar el tiempo / Solo congelar nuestro momento”.

Tras cantar “Tal vez”, en uno de los extremos del escenario se coloca un aro de basketball y el argentino se toma unos minutos para unos tiros libres. “A ver”, dice mientras pica la pelota y calienta su mano derecha, esa con la que sostiene el micrófono al cantar. De fondo, suena “Yeah!”, de Usher y Lil Jon, para llevar el ambiente a una Arena de la NBA. Londra falla los primeros dos intentos y se justifica: “Ey, como es un show, todo esto está armado para que la emboque en el último tiro, ¿entendés?”. Pero en el tercero falla nuevamente.
Así llega al quinto: la pelota amaga con entrar al aro, pero rebota a último momento. Recién al noveno entra la pelota y varias máquinas lanzan humo en el escenario.

Si bien el músico falló en demostrar sus dotes para el basketball, cuando volvió a las canciones el éxito fue inmediato. Y eso quedó demostrado sobre final del show con “Adán y Eva”, la canción más coreada de la noche. Mientras cantaba sobre los acordes de guitarra en loop, los celulares de los asistentes estaban en alto filmando cada momento y se acompañaban de miles de voces acompañando el estribillo.

Londra agradeció antes de despedirse y por lo parlantes del Antel Arena sonó el remix de “Forever Alone”. Al momento en que la canción llega al clímax, se dispararon papelitos de colores y, mientras algunos se iban, otros se quedaron saltando y coreando. El show del argentino terminó confirmando su lugar de privilegio en la escena musical actual.

PAULO LONDRA
Foto: Mauricio Rodríguez
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