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Paul Gilbert: La humildad y el virtuosismo

Crónica sobre el show del guitarrista estadounidense en Montevideo Music Box, el martes.

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Paul Gilbert. Foto: Damián Cejas

La noche anterior al show de Paul Gilbert (que fue el martes 7 en Montevideo Music Box), el guitarrista local Federico Navarro Trías ensayó un set en la sala Alto Voltaje, de Rivera y Caracas. Pasada la medianoche, no ocultaba su nerviosismo por tener la responsabilidad de abrir el concierto de uno de los grandes maestros de la guitarra de estos tiempos. Entre los músicos hay un dicho que reza: "El día que pierdas el miedo antes de un show, deja de hacer lo que haces". Y éste no era, ciertamente, "cualquier toque".

Navarro llegó al concierto exhibiendo al menos tres credenciales: abrió hace poco el show de Joe Satriani en el Teatro de Verano (el 13 de diciembre), tiene una carrera artística ascendente y una técnica que lo destaca como instrumentista. Pero eso no es suficiente para pararse antes de uno de sus maestros. Bajo su muñequera, ocultaba una cinta roja que llevó consigo hasta que llegó el momento de abrir para Paul Gilbert.

El fundador de Mr. Big llegó a Uruguay con cero aire de divismo. Todos quien han seguido su trayectoria saben que se trata de una persona sencilla y de muy buen humor, características que traslada incluso a sus clases y clínicas de guitarra, que lo han hecho igualmente famoso.

Tan sencillo es que antes del recital se fue con su banda a comer unas pizzas al bar de la esquina, donde algunos de sus fans lo reconocieron y se tomaron fotos con él. Uno de ellos fue el luthier Carlos Carabajal, quien seguramente enmarcará esa fotografía y la colgará en su taller de la calle Yaguarón.

Minutos después, Gilbert comenzó a repasar su carrera junto a su power trío, en el que destaca sin dudas el baterista Thomas Lang, una aplanadora tras los parches. Lang ha tocado, entre otros, con Robert Fripp, Glenn Hughes, Asia, Tina Turner y Nina Hagen. Y es uno de los pocos bateristas del planeta que puede demostrar que un solo de percusión, a esta altura de la historia del rock, no tiene por qué ser aburrido o reiterativo.

El humor y la escuela guitarrística estuvieron presentes en todo el toque de Gilbert, "un alfeñique de 44 kilos" como alguna vez lo fue Charles Atlas. Pese a su desgarbada silueta, el guitarrista norteamericano exuda potencia y adrenalina con cada nota. Y la banda lo acompaña a la perfección, logrando momentos de exquisitez como cuando hizo el "enganchado" instrumental de canciones de Mr. Big, o versionó Walking on the Moon de The Police y el clásico de Jimi Hendrix Little Wing.

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