JAIRO Y BAGLIETTO

"Partimos del mismo punto: la canción"

Entrevista con los cantantes argentinos, que mañana se presentan juntos en El Galpón.

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Baglietto: "El show no está hecho a base de hits". Foto: Nora Lezano

“Este es un espectáculo musical pero bien teatral”, dice Juan Carlos Baglietto sobre Historias con voz, el show compartido con Jairo que presentan mañana jueves en El Galpón (a las 21:00, con entradas entre 1.250 y 1.950 pesos). Es un repaso personal por dos grandes repertorios que, aunque uno viene del rock y el otro del folclore, se unen en el territorio común de la canción.

—Pensaba en que vienen de lugares diferentes y en qué los unió. Y me respondía que era ese género propio que es la canción argentina. ¿Es eso?

Jairo: Todas son calles paralelas pero que en algún lugar hay una rotonda y ahí hay un nexo, y por eso en los últimos años se ve cómo solistas o grupos de rock cantan tangos o folclore. Y están los que intentan darle un color eléctrico al folclore. Eso ocurre en ese cruce de caminos a pesar de que son músicas que tenían inspiraciones distintas.

Baglietto: Y a pesar de venir por callecitas paralelas, con Jairo partíamos del mismo punto: la canción, nuestra historia, nuestro orígenes inmigrantes y la mezcla con lo criollo. Lo bueno es que esas calles paralelas ya no tienen paredones que las separan. En una época las tuvieron y éramos ejércitos enfrentados.

—O sea que a vos que venís del rock no te gustaba Jairo...

Baglietto: Bueno, creo que como tipo del interior, tenía una visión menos talibán. En Rosario, convivían con cierta cercanía el rock con el folclore. Yo soy el resultado de esa mezcla. Y llegamos a Buenos Aires con una visión menos fanática de esa división de aguas.

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—Y los dos vienen de ciudades muy musicales. ¿Por qué Córdoba y Rosario son lugares tan llenos de música y músicos?

Jairo: Las corrientes migratorias tuvieron una influencia muy importante. En Córdoba, la música que primó desde siempre fue el folclore porque se creó un centro de la música folclórica cuando se lanzó el festival de Cosquín. Y el festival folclórico más antiguo es el de Dean Funes, que es el más antiguo. Y después hay una música muy bizarra —medio pasodoble, medio tarantela— que nace en Córdoba y es el Cuarteto que viene a ocupar un lugar que necesitaba la gente obrera: bailar. Cuando empecé lo que más había en Córdoba era rock. Hasta integré una banda que se llamaba The Twister Boys.

—¿Y cómo era tu Rosario?

Baglietto: Primero de folclore y de rock. Había grupos vocales que hacían estilizaciones de folclore y con esa gente tocábamos en los mismos lugares: nos unió la necesidad, no la convicción. Y Rosario como ciudad grande pero chica, siempre miró a Buenos Aires, siempre quisimos ser Buenos Aires. Rosario era una ciudad de gente muy indiferente a las expresiones locales y que hacía una valoración muchas veces desmedida de lo que venía de afuera. En el mejor de los casos, te era indiferente. Eso nos envalentonó.

—¿Y de sus infancias qué banda sonora tienen?

Jairo: Folclore porque coincide con sus mejores años, su época dorada. Yo vengo fundamentalmente de esa tradición, aunque doy un viraje grande cuando me voy a Europa.

—Ahí tenés una etapa de estrella pop.

Jairo: Cada una de las etapas que he ido cumpliendo han sido importantes para mí y aprendí mucho en cada uno de esos pasos. En España empezó mi carrera como Jairo y ahí grabé mi primer disco. Trabajaba en esa época como ilustrador y escribíamos canciones con un amigo (Luis González) que le llevábamos a artistas a ver si querían cantarlas. Un día se las llevamos a Luis Aguilé y le canté seis o siete canciones, no me daba mucha bolilla y al final me dijo que eran canciones muy bonitas pero que no eran para él, y me dijo: "Yo creo que nadie las podría cantar como tú y si quieres te produzco un disco". Increíble, me puso lo mejor y fue muy generoso. Él tenía un peso muy grande y popular y tenía acceso a todo y me abrió esas puertas a mí.

—¿Tu comienzo fue más arduo?

Baglietto: No sé. Uno entiendo como arduo una cosa que conlleva un esfuerzo y nosotros nos cagamos de gusto haciendo lo que hacíamos. Tengo presente ir a Tucumán en tren, cargándonos nosotros los equipos. Y nosotros estábamos felices. Es la pasión por lo que uno hace, el gusto por la música y la irresponsabilidad de la juventud. Era un delirio pero estábamos felices.

—¿Y de aquellas etapas iniciales hay canciones en el show?

Baglietto: Este espectáculo está hecho con un repertorio que no está armado a base de hits. Es un espectáculo de canciones que en general cuentan historias y que son las que necesita este espectáculo. Están las canciones que tienen que estar. Y el público, salvo en las rarísimas excepciones que a Jairo le gritan "Ave María", va entregado a ver qué le ofrecemos.

Jairo: Es muy emotivo para la gente y para nosotros. Elegimos las canciones a partir de nuestras propias emociones y lo que nos provocan las canciones. Tiramos un montón de canciones y en la selección fuimos descubriendo cosas. Por ejemplo, un segmento de canciones que en su origen fueron poemas. A la gente no hay que explicarle que es un segmento poético, sino que ven cómo avanza el espectáculo. Y se da un ida y vuelta maravilloso. Por eso son canciones con historia.

—¿Cuándo fue la primera vez que tocaron en Uruguay?

Jairo: He tocado rara vez acá. Casi nada. Yo hice una carrera al revés, empecé en Europa y me fui a Francia cantando en francés.

Baglietto: Vine varias veces pero ahora hacía bastante que no venía a Montevideo. Toqué desde el Cilindro hasta en teatros pequeños que es el hábitat natural nuestro.

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