Carnaval 2018

El parodismo se luce y promete

Tres grupos ya mostraron impecables realizaciones, y hoy concursa Nazarenos

Los Muchachos
El Gucci y Luis Alberto Carballo en Los Muchachos. Foto: Captura de YouTube

La categoría de parodistas arde y se prevé una definición infartante que no admitirá errores en las actuaciones de las ruedas siguientes, donde tres de los cuatro participantes hasta hoy apuntan a la zona de definición.

A eso se suman las expectativas por Nazarenos, que concursará hoy, en una jornada en la que se presentarán la revista House y las murgas Falta y Resto y La Clave.

Los Muchachos volvieron al carnaval con un espectáculo de altísima factura técnica y dos muy buenas historias, Luna de Avellaneda y Cacho De la Cruz, que resultaron relatos intensos, sólidamente narrados e interpretados con brillantez por un elenco que lideró Luis Alberto Carballo, uno de los grandes aspirantes a la máxima distinción individual del año. Sus parodias se entremezclan, entran y salen hábilmente una de la otra, compartiendo situaciones y personajes.

La primera puso en escena la desaparición de los clubes de barrio, mientras que la segunda retrató a un personaje que estuvo cinco décadas en televisión, con un muy buen equilibrio entre el humor y la nostalgia.

Cuarenta y ocho horas más tarde tocó el turno de Zíngaros, con la realización de un espectáculo muy original, distinto a la alta temperatura y pulso de los años anteriores en su texto, música y danza, pero igual de excelente en lo global.

Sus parodias La Redota y Kanela Sosa se sacaron chispas: la primera brilló con humor, mientras que la segunda resultó un cuento apasionado del gran bailarín de candombe, a quien Pinocho Sosa compuso de modo inigualable. Sus rubros técnicos, como de costumbre, juegan al máximo nivel.

Por su parte, Momosapiens brilló en la última jornada con un espectáculo desbordante de creatividad e ingenio, al estilo de sus mejores realizaciones.

Sus textos y ocurrencias geniales discurrieron a lo largo de sus tres parodias, Casanova, El Canario Luna y La Sociedad de los Poetas Muertos, con un logrado marco escénico y sonoro, que lo ponen otra vez en el umbral la categoría. Su última parodia posee la sensible mirada de Horacio Rubino sobre temas de fondo como los valores, la ciencia, la educación y las innovaciones, que reafirman sus trazos humanistas.

Aristophanes, en tanto, quedó un poco por debajo de las expectativas.

En murgas descolló La Gran Muñeca; amplísimos elogios merecieron Cayó la Cabra y La Trasnochada; Los Patos Cabreros no desentonaron, La Margarita tuvo una más que aceptable función, y Araca la Cana mostró altibajos.

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