ENTREVISTA

Paloma Mami habló con El País: "Las mujeres estamos haciendo historia"

La cantante chilena publicó "Sueños de Dalí", su primer álbum, y habló con El País sobre sus canciones y el lugar de la mujer en la música urbana

Paloma Mami. Foto: Difusión.
Paloma Mami. Foto: Difusión.

A Paloma Mami (Paloma Castillo Astorga) le bastó con publicar su primera canción para ganarse a una legión de fanáticos en toda Latinoamérica. Era 2018 y tenía 18 años cuando lanzó “Not Steady”, un trap con aires de R&B y un pegadizo estribillo en spanglish que la hizo famosa enseguida. “Yo sabía que le iba a ir bien y que iba estar bien bendecida”, le dice a El País a través de una videollamada por Zoom. ¿Por qué? “Cuando uno sabe, sabe, ¿sabes?”, responde con una amplia sonrisa.

La cantante nacida en Nueva York y criada en Santiago de Chile tenía razón. “Not Steady”, que compuso en el estudio y que era la primera canción que grababa en su vida, fue un éxito en plataformas digitales —tiene casi 80 millones de reproducciones en YouTube—, le dio la admiración de Maluma y J Balvin, y hasta le consiguió un contrato de exclusividad con Sony Music Latin. Fue un comienzo más que prometedor.

La confirmación de su talento llegó apenas unos meses después, con "No te enamores", su primer lanzamiento para Sony Music. Producida por DJ Luian y Mambo Kingz, ese reggaetón pegadizo superó el éxito de "Not Steady" y acumula 133 millones de reproducciones en YouTube. Pero más allá de las cifras, esa canción fue fundamental para Paloma Mami porque terminó de marcar su interés por retratar a la mujer desde un lugar de independencia. "Mi cuerpo es un arte / Nadie lo toca, soy como la Mona Lisa", canta sobre un beat pegadizo y bailable.

Un tiempo después, ya en 2019, las canciones "Fingías" y "No te debí besar" —grabada junto al madrileño C. Tangana— llevaron a la chilena a un nuevo público y demostraron que, a los 19 años, ya había alcanzando un sonido bien personal. Pero, sin dudas, su máxima apuesta hasta ese momento fue "Mami", una canción donde retomaba el fraseo en spanglish de "Not Steady". "Mi flow y cómo digo las cosas viene de Nueva York, y mi acento es de Chike, porque uso muchas melodías latinas", explica Paloma Mami a El País. "Así que tengo una mezcla muy presente". Y "Mami" es el ejemplo ideal de ese puente entre culturas y orígenes. 

Tras los interesantísimos adelantos "For Ya", "Goteo" y "Religiosa", el viernes publicó su álbum debut, Sueños de Dalí, donde deja en claro que ya está lista para reclamar su merecido lugar como una de las figuras destacadas de la nueva música urbana. Sobre este paso en su carrera, Paloma Mami habló con El País.

—El viernes se publicó Sueños de Dalí, tu primer álbum. El debut discográfico de un artista siempre es un capítulo esencial en la vida de un artista. ¿Qué significa para ti?

—Siento que este disco es como mi hijo. He trabajado mucho y con mucho amor para lograrlo. El proceso ha sido muy mágico y siento que he podido encontrarme a mí misma, no solo musicalmente, sino mental y espiritualmente. Con Sueños de Dalí siento que al fin pude descubrir quién soy y cómo pienso. Estoy en las nubes.

—Desde “Not Steady”, tu primera canción, has dejado en claro tu interés por representar a la mujer desde un lugar de independencia. Esa es una búsqueda que está cada vez más presente en la escena de la música urbana. ¿Cómo analizás ese crecimiento?

—Siento que por fin se le está dando el lugar a las mujeres para que tengan su reconocimiento. Ya es tiempo de que las mujeres tengan su crédito, aunque creo que falta mucho para llegar a dónde merecemos estar. Pero estamos avanzando y eso es algo positivo, porque hace unos cuatro años no se veía a tantas mujeres como ahora porque no existían en la música urbana: no estaban en la radio ni en los charts. Así que me pone muy feliz participar de esta ola de mujeres que estamos haciendo historia y rompiendo en la música urbana.

—En una entrevista con El Mundo mencionaste que “el movimiento de empoderamiento” impulsó un cambio en la forma en que los hombres retratan a las mujeres en sus letras y sus videoclips. ¿Cómo podrías definirlo?

—Es algo que he tratado de mostrar desde que empecé. Cuando uno trata de encontrarse como artista se deja llevar por lo que piensa que el público quiere. En mi caso, siento que en un punto de mi carrera estaba haciendo eso: pensaba que tenía que ser más sexy para el público, pero esa no era yo. O sea, sí me gusta ser sexy, pero quiero mostarlo desde la mezcla entre lo masculino y femenino. Las mujeres estamos generando conciencia para demostrar que no es necesario estar bailando sexy o mostrar nuestros cuerpos para llegarle al público. Si el hombre no lo hace, ¿por qué tenemos que hacerlo nosotras? No hay diferencia y no la debería haber.

—Recién te mencioné tu abordaje de las letras. ¿Por qué creés que han generado tanta identificación?

—Mi parte favorita de mi música es la letra, y creo que he evolucionado demasiado en ese aspecto. Me gusta expresarme de formas raras para hacer pensar a la gente. No son cosas simples que puedes entender la primera vez, sino que son como una obra de arte que tienes que escuchar varias veces para entenderlas. Lo mismo sucede con la música, cuando vuelves a escuchar una canción vas a encontrar sonidos nuevos. Siempre tienes que verlo desde otras perspectivas para entenderlo.

Sueños de Dalí abre con una versión de "Mi Palomita", una canción tradicional chilena a la que le cambiaste la letra. Es una linda sorpresa para el oyente, porque tras haber escuchado los adelantos "For Ya", "Goteo" y "Religiosa" lo que menos me imaginé es que ibas a abrir tu disco con ese sonido de raíz. ¿Cómo surgió la idea? 

—"Mi palomita" es una canción muy muy especial para mí porque es la canción de mi lado chileno. Mi abuelito me crio cantándome esa canción desde que era chica, así que tenía esa canción presente en mi mente cuando quería pensar en Chile y en mi familia. Quise abrir con esa canción por eso y por mi abuelo, que siempre ha sido como un papá para mí. Le dediqué la canción y se la mostré de forma sorpresiva cuando la grabé. Fue algo así como: "Mira, te hice esta canción". Es una canción folclórica tradicional, pero le cambié la letra y él estaba muy feliz.

—Una de mis canciones preferidas de tu disco es "Dreams", donde mostrás tu costado R&B con una balada íntima. ¿Cómo fue la grabación?

—Para mí es una canción muy especial porque está cerca de mi corazón. Es una de las que muestro mi lado más vulnerable y siento que puedo mostrar mis sentimientos sin filtros. Me encantó hacer esa canción porque la grabé en Puerto Rico desde un balcón; por eso quería que se escucharan los pájaros y los insectos. Fue una experiencia muy bella. 

—Mencionaste que en "Dreams" pudiste mostrar tus sentimientos sin filtros. ¿En que otras canciones de Sueños de Dalí te sientes más reflejada?

—Yo creo que serían dos: "Qué wea" y "I Love Her". Esta última es por la parte de la producción, que es tan prendida y extraña. La canción tiene unos ruidos raros y fue muy entretenida de hacer porque era la primera vez que trabajaba con un grupo de mujeres. Una era productora y la otra componía. Era muy interesante porque ellas son del mundo americano y entraron al estudio con la idea de trabajar algo tropical, porque soy yo una persona latina, pero en verdad les salí con una cosa totalmente distinta (risas). Quise hacer un trap y fui haciendo cosas locas, como grabar un coro desde la perspectiva de un hombre; así que me fui a una esquina del estudio a probar voces raras para lograr la voz de un hombre. Es una mezcla muy rica.

—¿Qué te gustaría generar en quienes escuchen Sueños de Dalí por primera vez?

—Inspiración, porque eso es lo que yo sentí mientras creaba el disco. Espero que las canciones les brinden algo positivo para cambiarles el día y darles algo de musa. Eso es lo que me sucede con los discos de mis artistas favoritos: los escucho miles de veces y siempre me hacen sentir algo nuevo. Espero que suceda eso mismo en el público que escuche Sueños de Dalí.

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