Crítica

La Ossodre y los derechos humanos

La Orquesta Sinfónica del Sodre inicio su actividad estival con el concierto "Por la memoria": su director artístico, Ariel Cazes, quiso destacar en materia de derechos humanos la restitución del pianista argentino Ignacio Montoya Carlotto por parte de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que fuera invitado especialmente para participar en este concierto. Comenzó el programa con la Obertura "La Forza del Destino", donde Gorelik presentó una versión ajustada y bella.

Luego escuchamos en primera audición para nuestro país la fantasía para piano, recitante y orquesta "Elegía", del compositor argentino Ariel Hagman, inspirada en poemas de Juan Gelman.

Esta fantasía está cargada de un fuerte dramatismo, ya que el poema cuenta de la desesperación de un padre buscando a su hijo desaparecido durante el proceso. Gencarelli, Levón y Gorelik supieron trasmitir con calidad interpretativa la intensidad que exige esta obra. En la segunda parte se escucharon en primer lugar cuatro temas de Ignacio Montoya. Junto al autor se sumaron el guitarrista Sergio Fernández, el contrabajista Nhil Di Concilio y el baterista Enrique Firpi.

Las piezas de Montoya según sus propias palabras tienen algo de folklore y de tango. Notamos sin embargo que su forma de tocar el piano se asemeja más a un pianista de jazz. La actuación de todos los que participaron de esta suite fue satisfactoria. Pero el punto más fuerte de esta velada fue la obra de Carlos Aguirre, cantautor y pianista argentino que presentó ocho temas hermosísimos, con una refinada orquestación de Gustavo Spatocco. Intervinieron en estas obras además de su autor, Hugo Fattoruso en acordeón y el guitarrista y el baterista nombrados anteriormente.

Aguirre sabe captar la esencia del genuino folklore de nuestra región, sus melodías y armonizaciones hacen que el público no se canse de escucharlas, si bien su voz carece de potencia posee una ternura en su forma de cantar envidiable. En la mayoría de los temas se nota la influencia de Ariel Ramírez y Eduardo Falú mientras que en otros se perciben claramente elementos de la música popular brasileña. Gorelik brindó en todo el concierto un acompañamiento excelente, destacándose algunos solos como los de Daniel Lasca (violín) Lucrecia Basaldúa (cello) y Ramiro Enriquez (arpa). Fernández, Fattoruso y Firpi dieron mayor realce a las inspiradas páginas de Aguirre.

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