Entrevista a María José Siri

“La ópera, en realidad, no es para hacerse millonario”

La cantante uruguaya conquista los mayores escenarios líricos del mundo

María José Siri
María José Siri, una voz nacional de nivel internacional. Foto: difusión

Está entre los artistas uruguayos de primer nivel internacional, y este año vuelve a rubricar su lugar en los mayores escenarios líricos del mundo: María José Siri actuará desde La Scala de Milán al Teatro Colón. Y ella explica por qué no tiene fechas en Uruguay.

-Estás próxima a volver al escenario de Teatro de La Scala.

-Sí, el 15 de abril, con Francesca da Rimini, un título que falta desde hace muchísimos años, y que la última en cantarla fue Magda Olivero, una soprano amadísima, que falleció a los 103 años. Como se basa en el drama de Gabriele D’Annunzio, la poesía que tiene es una maravilla para interpretarla. Incluso es un italiano muy extraño al leerlo actualmente.

-¿Cómo es trabajar en La Scala?

-Es un teatro que trabaja mucho para mantener el nivel que tiene. Porque tiene el peso de ser La Scala, y todo lo que allí se muestra tiene que ser de la mayor calidad del mundo. Siento que, sobre todo la gente que trabaja fija en el teatro, tiene ese concepto. Esta sala alcanzó tal jerarquía que casi todas las óperas se debutaban allí. Era el teatro del mundo. Y siempre se trabaja para mantener ese nivel.

-¿Y sentís que el público de esa sala también es singular?

-Hay público de todas las edades, y de gran costumbre de ir a la ópera. He conocido personas ancianas que no se pierden una noche, que han visto miles de funciones. Hay espectadores que de repente no se dedicaron al canto porque no pudieron, pero que tienen un oído, y un repertorio, impresionante. Cuando tenemos la oportunidad de hablar con ellos, nos cuentan anécdotas que a nosotros nos sirven muchísimo. Porque han escuchado a todos los grandes.

-También hay como agrupaciones de melómanos, ¿verdad?

-Sí, es cierto. Hay unos que se llaman Las viudas de Callas, otros dicen que son zefirellianos, o carusianos. Se agrupan por simpatías.

-¿Cómo sigue este año para vos?

-Hasta mediados de mayo estoy con esto, luego tengo Don Carlo, en Bolonia, después voy a hacer un concierto en París, en el Champs Elysées. El 3 de julio voy a Buenos Aires, a cantar el Requiem, de Verdi, al Colón, donde hace muchos años que no canto. Y voy a estar en la Arena de Verona, cantando Aida, como todos los veranos. Luego actúo en Parma, en Berlín, y en Hamburgo.

-A Uruguay te cuesta venir.

-Sí, porque cuando me invitan, muchas veces ya tengo las fechas ocupadas. Me tendrían que avisar con más tiempo. Tengo muchas ganas de ir, y de hacer allí un debut, Adriana Lecouvreur. Muchas veces cuando me invitan ya tengo algo apalabrado en otro lugar, o directamente el contrato firmado. En Uruguay, primero no estaban los teatros. Hoy está el Solís y el Sodre, y me gustaría que teniendo dos teatros, se hicieran más óperas. Pero la verdad es que no hay presupuesto. Y ese dinero, en Uruguay, no está: es decir, está a disposición de otras cosas, pero no de la ópera.

-En Europa también habrás vivido recortes a la ópera.

-Sí, cuando me vine para Europa fue cuando empezaron los grandes recortes. Ya en 2005, 2006, se decía que la ópera iba a morir. Luego vinieron otros recortes, y otros. Igual creo que eran un disparate las cifras que manejaban antes los teatros. Era demasiado. Eran demasiados millones, y demasiada gente metió la mano. Mucha gente se hizo millonaria gracias a la ópera. Y la ópera, en realidad, no es para hacer millonario a nadie.

-¿Has compartido escenario con algún colega uruguayo?

-Sí, con el que más canto es con Carlo Ventre, porque tenemos el mismo repertorio. He tenido la suerte de cantar con él Aida, en la Arena de Verona, y también en Berlín hicimos Tosca, y en Tokio Andrea Chénier. Pero con otros cantantes uruguayos, como Erwin Schrott, no he cantado. Lo que pasa es que no todos los colegas tenemos el mismo repertorio. Capaz que con Schrott puedo coincidir en alguna ópera, pero hasta ahora no se ha dado.

-¿Te ha pasado alguna vez de no coincidir con el régisseur?

-Me ha pasado de sentir vergüenza ajena por lo que está proponiendo. Yo a un director de escena muy malo le he llegado a decir: “si tenés tan buenas ideas, ¿por qué no agarrás un compositor y escribís una ópera”. Porque lo que proponía podía ser genial pero no para la ópera que estábamos haciendo. Entre los registas hay mucho trucho, como decimos nosotros en Uruguay. Pero también hay buenos, que te hacen crecer.

-¿Te juntás con artistas para salir?

-Sí, nos juntamos entre nosotros, en general a comer. Es difícil que nos juntemos para ir a ver una obra de teatro, para ir al cine, y más difícil todavía que vayamos a ver una ópera. Y las conversaciones son aburridísimas, porque siempre terminan hablando de canto, de ópera. Se hace más fácil cuando somos solo chicas, porque tenemos otros temas. Yo ya hace tantos años que canto, que es difícil que no conozca a algunos del elenco: así que se arman lindos grupos de trabajo.

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