CRÍTICA - CLÁSICA

Una ópera pequeña para público joven

La iniciativa del Sodre de volver a incluir en sus temporadas pequeñas óperas de cámara dan la posibilidad de actuar a talentos emergentes de la lírica que no tienen donde desarrollar sus carreras y oportunidades en el exterior. Además, con estas obras se busca que el público joven se acerque al género operístico que supo ser tan exitoso y hoy está tan relegado.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La Serva Padrona. Foto: Juan Pedro Barbat

La dirección musical del Conjunto de Música de Cámara a cargo de Ignacio Polastri, subdirector del Coro Nacional del Sodre, fue muy convincente y demostró conocimiento del estilo abordado. La única objeción es que la clavinova que se le asignó al pianista Julián Bello no estaba a la altura de los demás instrumentos del conjunto de cámara. Hubiera sido excelente que el clave que utilizó el pianista Ignacio Pilone para acompañar los recitativos lo tuviera Bello, ya que su acompañamiento en la obra es fundamental.

La puesta en escena que ofreció Rita Contino tuvo su sello de buen gusto, inteligencia y efectividad. Si bien fue sencilla fue muy bien lograda. Es de destacar la inclusión del "Fantasma adolescente" a cargo de Sofía Rivero ya que esa presencia femenina que formó parte de toda la obra permitió que el personaje secundario de Vespone cobrara relevancia y protagonismo en todo momento complementando entre ambos las diferentes escenas que realizaban los dos personajes principales, Uberto y Serpina.

También fue un gran acierto la incorporación del Ballet de la Escuela Nacional de Danza Clásica del Sodre, tanto en la escena de los pensamientos de Uberto como cuando bailan una danza de época mientras se escucha a lo lejos el "Concierto para flauta en sol mayor" de Pergolesi.

El diseño de escenografía, vestuario y luces así como la coreografía de la versátil coreógrafa y bailarina Lorena Zaffaroni fueron excelentes y realzaron indudablemente la obra. Por mencionar solo un detalle, el efecto de los cuadros que cobran vida en la escena de la confusión de Uberto fue un apoyo muy efectivo y bien logrado.

En el primer elenco el bajo-barítono Gustavo Balbela mostró una vez más su hermosa voz y dominio vocal en un rol muy exigente desde el punto de vista del registro como lo es Uberto, además se desempeñó con eficacia en la faz escénica.

La soprano Marianne Cardoso interpretó una "Serpina" graciosa, pícara y encantadoramente arrogante, con excelente musicalidad y fraseo unido a un timbre de voz, si bien poco potente pero muy bello.

En el segundo elenco el joven barítono Álvaro Godiño, uno de los más promisorios talentos de nuestra lírica, tuvo una excelente actuación demostrando nuevamente todo su histrionismo y generosa voz que se impone en todo momento, logrando también sortear con éxito las exigencias de registro que propone este rol.

La soprano Flavia Berardi como Serpina estuvo también a la altura del resto de los protagonistas con una muy buena actuación escénica y vocal. Y Santiago Vidal tuvo una actuación muy elocuente.

La Serva Padrona.

Dirección musical: Ignacio Polastri. Dirección de Escena: Rita Contino. Diseño de escenografía, vestuario, luces y coreografía: Lorena Zaffaroni. Elenco: Marianne Cardoso y Flavia Berardi; Gustavo Balbela y Álvaro Godiño; Santiago Vidal.Participación especial: Conjunto de Música de Cámara y Escuela Nacional de Danza Clásica del Sodre. Dónde: Auditorio Nelly Goitiño. Cuándo: 11 y 12 de junio.

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