MIGUEL

Una nueva voz mestiza de California

Ganador de un Grammy y uno de los artistas más elogiados de la música actual, el cantante y compositor charló con El País.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Miguel. Foto: Difusión

Es una de las figuras del momento en la música pop en Estados Unidos, con un Grammy ya ganado y con un disco, Wildheart, que no solo recogió unánimes elogios sino que también llegó a los puestos más altos en las listas de ventas. 

Aunque Miguel comparta cierto "aire a" con varias estrellas del pop y el rap del momento, su estilo no se deja clasificar con tanta facilidad. Que haya grabado tanto con Mariah Carey como con el rapero J. Cole y Lenny Kravitz, da una pauta de que Miguel puede moverse entre distintos lugares sin desubicarse. Que también tenga una afinidad con la banda Tame Impala, que remixó uno de los temas de Wildheart, es otra de esas señales. 

Esa fluidez se debe en parte a su origen: de padre mexicano y madre negra, Miguel combina en sí mismo dos etnias que tienen un peso y un significado específico en el panorama cultural (y también político) de Estados Unidos. "Latino" denota (esquemáticamente) ciertas características: hablar en castellano, provenir de algún país latinoamericano y escuchar o crear música que, según este esquema, rara vez se sale de la "salsa" o "mariachi". Afroamericano o negro, en tanto, equivale en lo musical a dos estilos: Rap o "R&B".

Eso le genera a Miguel incovenientes, porque él no es ni una cosa ni la otra. Mejor dicho: es más de una cosa a la vez. Por eso, dice en una conversación telefónica con El País, que espera "trascender", como lo hizo Prince, su condición de "músico negro" con sus canciones.

El cantante y compositor de Los Angeles estuvo el viernes en Buenos Aires como parte del festival Lollapalooza, invitado por la banda Illya Kuryaki & The Valderramas para presentarse por primera vez ante un público sudamericano. Con 30 años, tiene tres discos editados: All I Want Is You (2010), Kaleidoscope Dream (2012) y Wildheart, del año pasado.

El primer disco no tuvo demasiada resonancia, pero lo colocó en un lugar digno de atención. El segundo fue la relevación y Miguel se ganó un Grammy en la categoría Mejor Canción de R&B por "Adorn". Y aunque Wildheart no ganó ningún Grammy, lo confirmó no sólo comercialmente (llegó al segundo puesto de la lista de ventas más importante de su país, la Billboard) sino también artísticamente. No hubo casi publicación especializada que no incluyera a Wildheart entre los mejores discos de 2015. Uno de los temas que atraviesa todo Wildheart es el lugar de Miguel en el mundo: Los Angeles.

—-El disco tiene un espíritu que parece "californiano", con sus cruces de músicas y estilos: los hippies, la música soul, el rock psicodélico… ¿Fue algo buscado?

—Hice este álbum en casa, en Los Angeles, de donde soy. Creo que como artista absorbes e interpretas aquellas cosas con las que te rodeas. Haberlo hecho en casa fue una gran diferencia, "man". El disco me encarna, me representa como persona: de dónde soy, en lo que creo, por qué creo en esas cosas, cómo veo el mundo por cómo y dónde crecí. Encapsula la energía que significa vivir en un lugar como Los Angeles.

—El sonido del disco es en gran parte luminoso y a veces hasta tierno. Pero las letras hablan de temas más sombríos. ¿Buscaste que el disco tuviera esos contrastes?

—Creo que esos contrastes son los que uno ve todo el tiempo en Los Angeles, en el paisaje. Creo que Los Angeles —y esto lo he dicho antes— es un lugar pasivo-agresivo muy interesante. Y sí, quería captar esos contrastes y esa energía.

—La imagen de la tapa del disco es llamativa, con una mujer inclinada ante la parte inferior de tu cuerpo. ¿Eso generó algún tipo de polémica?

—Nunca tuve dudas que esa sería la imagen de la tapa. El concepto visual para el disco surgió de un intercambio entre Willo Perron, el diseñador, y yo. Todo lo visual tiene la intención de transmitir algo que tiene que ver con creer en algo diferente a lo que la mayoría acepta por consenso. Respecto a la impresión que pueda dar... Creo que cuando uno está muy convencido de algo, esa convicción te da cierto tipo de confianza, que tiene mucho de equilibrio y paciencia.

—Hay una canción en el disco que se pregunta qué es ser normal que en parte habla de tu infancia y adolescencia, donde decís que no encajabas del todo en ningún lado. ¿Te sentís más normal ahora?

—No, man. ¡Me siento cada vez más raro! (risas).

—-Una de las influencias que parecen evidentes en tu estilo es Prince. ¿Qué es lo que te atrae de su música?

—Creo que cualquier músico que sabe algo tiene a Prince como una de sus referencias. Crecí escuchándolo y lo respeto o admiro no sólo por sus cualidades como músico, sino también por las elecciones que hizo: encarnar, de una manera única, muchos estilos distintos. Espero trascender lo que la gente ve de mí cuando escucha mi música, como lo hizo él. No de la misma manera, claro, porque tengo mi forma de hacer las cosas. Pero el tema es este: él trascendió, con su sonido, la categoría de "músico negro". ¿Entendés a lo que me refiero? Por ahí, hay mucha gente que me ve y piensa: "Ah, es negro. Entonces hace R&B". O tal vez piensa: "Ah, es un crooner. Entonces..." Bla bla bla. Si escuchás todo el disco, o me ves en vivo, ahí queda claro de qué voy, ahí se entiende.

—¿Cómo es venir a presentarte al Río de la Plata? ¿Tiene que ver con tu herencia mexicana?

—Por un lado, me siento muy cómodo. Hay algo en esto de ser "latino" que te da una sensación de familia, y también orgullo. Como que eso ya viene con la condición de ser latino. Pero por el otro, también me siento muy honrado y privilegiado, ¿sabes? Porque soy, también, un artista "anglo", un tipo que hace música en inglés. Esta es la primera vez que vengo a Sudamérica, y además me toca estar junto a una banda argentina (lo pronuncia en un español perfecto) legendaria, un tesoro nacional. Illya tiene un sonido universal, y el hecho de que me hayan invitado a venir es increíble.

—"Wildheart" fue muy elogiado, además de vender bien. ¿Eso te genera alguna preocupación respecto a que muchos pueden tener una expectativa demasiado alta para cuando saques tu próximo disco?

—Sé que se supone que tengo que estar pensando en mis futuros pasos, en qué es lo próximo para mí. Pero la verdad es que estoy tan ocupado haciendo cosas, que no pienso mucho en eso. Hago lo que me parece bien para mi carrera. Cada vez que he hecho eso, creo que he tomado las decisiones correctas. Estoy en un lugar muy… apasionado: haciendo lo que me gusta y porque me gusta.

—Entonces, ¿no tenés miedo a que te pase lo que parece haberle pasado a tu colega Frank Ocean, que sacó un disco muy elogiado en 2011 y luego parece que sucumbió ante el peso de las expectativas?

—No puedo hablar por él, pero lo que sí te puedo decir es que llegué acá porque tengo 30 años. Y que estoy yendo a un lugar que me va a llevar otros 30 llegar. Y no pienso detenerme. Voy a seguir dando todo lo que pueda de mí. Todo lo demás se va a ir acomodando.

Si no puede escuchar el disco, haga click aquí.

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