Reseñas

Noches largas que se sortean con una sobredosis de pop: crónicas de los shows de Dani Umpi y Boomerang

El viernes, Dani Umpi presentó disco en La Trastienda; el sábado, Boomerang tocó en Bluzz Live

Dani Umpi en La Trastienda. Foto: Carlos Iglesias
Dani Umpi en La Trastienda. Foto: Carlos Iglesias

El fin de semana pasado tuvo algo de consagratorio (suena a mucho, pero sí) para el pop uruguayo, una estantería cada vez más amplia y en la que cada vez se amontonan más propuestas que pueden, incluso, ser muy diferentes entre sí. Y eso de consagratorio estuvo ligado de forma directa al factor emocional: ver en escena a un artista de larga data conectando natural y poderosamente con su público, es todo un acontecimiento. Y más en la escena uruguaya, esa a la que tanto criticamos, esa que parece no renovarse cuando en realidad está en pleno recambio.

El viernes en La Trastienda, lo queer tuvo su fiesta con Dani Umpi como principal anfitrión. Los looks, el brillo y la alegría compartida de los cientos que estaban abajo del escenario fueron un componente clave en un banquete al que no le faltó nada. Y desde arriba, el tacuaremboense en su versión más sobria —el pelo rapado, de pantalón y chaqueta negra, remera roja y guantes largos como único toque “extravagante”— se valió de su voz, su sonrisa, su baile y los elegantes movimientos de sus manos para mantener la atención sobre él.

Su fiesta, que fue la fiesta de todos, tuvo como objetivo presentar Lechiguanas, un disco redondo, pero también sirvió para que Umpi mostrara cómo su música ha evolucionado y cómo ha logrado tender puentes con el circuito local, al que no ha abandonado aun viviendo en Buenos Aires (hoy jueves, de hecho, está en Plaza Mateo a partir de las 19.00, en el marco de la Semana de Arte Trans).

Por el escenario pasaron su amigo Adrián Soiza, para una versión de guitarra acústica de “Acontecimientos”, y Estela Magnone, que tocó teclados en su propio tema “Andenes”, un clásico de su repertorio incluido en el Mujer de sal junto a un hombre vuelto carbón, a dúo con Jaime Roos. Y también pasaron Eros White, Goro Gocher y A.M.I.G.A (estos últimos para homenajear a otro artista queer uruguayo, Kevin Royk), toda una camada de lo más alternativo y under del pop local.

Fueron todos agregados que enaltecieron el repertorio de Lechiguanas, cuyos estribillos fueron coreados y bailados como merecen por una sala que había arrancado a moverse temprano, con la presentación de Lucía González y la musicalización de Lisa Cerati.

González es otra artista pop —electropop como Dani Umpi, pero en plan más introspectivo y menos discotequero, aunque sensual y pegadizo— que tiene una banda que se está potenciando mucho con el entrenamiento de tocar en vivo. Es una de las propuestas todavía emergentes que cualquier melómano debería ir a ver hoy, y fue la antesala perfecta para que Dani Umpi, el más freak de todos los cantautores locales, brillara en una noche que fue puro baile y cariño. Lo merecía.

Al otro día, el sábado, en Bluzz Live, hubo otra celebración pop aunque con una vibra más roquera. Primero, Francisca (o sea, Fran Saglietti), desde Argentina y en plan solista, cautivó con sus melodías y terminó armando trencito en un recinto que ha tendido más al pogo que a este tipo de manifestaciones. Y tras él vino Boomerang, que con más de 15 años de recorrido pasa por su mejor momento: el repertorio contundente que presentó en vivo, y la respuesta del público, que casi llenó el lugar y cantó sin parar, fueron un doble reflejo de eso.

Lo otro que se reflejó fue que Boomerang ha logrado trasladar a la perfección los temas de El encanto al vivo. El desafío de llevar esta exploración más electrónica, de estudio, al formato de cuarteto era importante, y Boomerang lo superó a fuerza de oficio y buenos temas. Con eso, completó un conjunto de canciones pop que el sábado hicieron bailar a unos cuantos, y que son, como las de Umpi, una buena forma de lidiar con esas noches largas de Montevideo, que a veces no sabemos cómo usar.

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