ENTREVISTA

Niña Lobo: cómo es, qué piensa y qué busca la banda revelación del rock uruguayo

El quinteto de poco más de un año de vida causó sensación en el Pilsen Rock, y este lunes tocará en Montevideo Rock. Por eso, esta charla

Niña Lobo en el festival Núcleo Distante. Foto: Guillermo Schneider
Niña Lobo en el festival Núcleo Distante. Foto: Guillermo Schneider

Cuando el coronavirus era una amenaza cada vez más cercana, la salud del Montevideo Rock era crítica: que se concretara un festival con 40.000 concurrentes parecía inviable. El 12 de marzo, un día después de que la Organización Mundial de la Salud declarara pandemia al COVID-19, llegó la suspensión del evento organizado por la Intendencia y previsto para el sábado 14 de marzo.

En junio se anunció que finalmente el festival se haría vía streaming y, en ese formato, la edición 2020 llegará este lunes y martes: se verá por todas las plataformas de TV Ciudad y tocarán todas las bandas uruguayas que estaban en la programación original.

Así como Montevideo Rock cambió de marzo hasta aquí y así como cambió el mundo, cambiaron las Niña Lobo. La que para marzo era una ascendente promesa indie con solo un año de vida y que llamaba la atención de cierto circuito se convirtió en sensación de la música uruguaya gracias al Pilsen Rock, otro festival que volvió adaptado a la virtualidad que impuso el coronavirus.

El quinteto que integran Camila Rodríguez, Camila Bustillo, Andrea Pérez, Julia Guerriero e Isabel Palomeque fue el gran protagonista del Pilsen y eso se reflejó en las redes —en Instagram duplicaron cantidad de seguidores— y en plataformas —se colaron en la lista de virales de Spotify—. La “bola mediática” no ha parado.

Montevideo Rock será, seguramente, una instancia para reafirmar todo este entusiasmo, además de otra vitrina de alcance nacional. Su show abrirá el evento y esa fue la excusa para una charla con El País sobre identidad y pertenencia.

—Los artistas suelen decir que no les gusta escuchar su música, que se aburren de sus discos. ¿Qué les pasa a ustedes con la música de Niña Lobo?

Andrea Pérez:
Yo me voy del ensayo saturada de Niña Lobo, como concepto y como música. Pero no tengo un ensayo una semana y escucho los temas, sobre todo “Domingo” y “Japón”, que necesito escucharlos. Me pasa que “Barcelona” no la puedo escuchar ni en figuritas; sobre todo el estribillo, me da pila de cringe cómo lo canto.

Camila Rodríguez: Yo escucho Niña Lobo y es cringe. De la voz no me puedo abstraer; pienso todo el tiempo: esto quedó desafinado, esto tendría que estar más brillante, ¿por qué no canté como canto ahora en vivo?

Camila Bustillo: ¿Y qué te pasa con “Barcelona”?

A. P.: Pasa que la mezcla es rara, nos costó pila. Porque es repetitiva, espaciada. Nuestros temas tienen una cosa, que es lo que estamos intentando cambiar un poco, que es que arranca y arranca toda la banda. Y “Barcelona” es de los pocos temas publicados que es diferente, y creo que no le dimos el tiempo que precisaba. Eso que decís pasa, es una versión tuya que quedó vieja.

C. R.: Te pasa en la vida en general. Ves tu yo adolescente y decís: no sabía quién era, ¿qué mierda es eso que tengo puesto? Con las canciones pasa lo mismo: ¿por qué escribí eso? ¿Cuál es el motivo de esa letra?

—Es muy excepcional el caso de Niña Lobo, porque ese “yo adolescente” es lo que el mundo conoce y es el registro de la banda del año pasado, apenas.

C. B.:
Es muy adolescente. ¡Somos los 2000 representados!

A. P.: Es la cosa más adolescente que hay.

C. R.: Somos una conjunción de los Jonas Brothers, Hilary Duff…

C. B.:
¡No paramos de hablar de Hilary Duff!

Julia Guerriero: Es un universo generado en base a un lugar donde nos podemos sentir cómodas, donde nos sentimos resguardadas. Yo con Niña Lobo que tengo una perspectiva crítica, pero también significo las canciones mucho con el tiempo, porque cuando estás en una banda estás muy inmersa en el proceso, pero el mundo exterior percibe una cosa totalmente diferente. Es lo lindo de las interpretaciones. Pasa que a nosotras nos costó mucho llegar a los resultados que llegamos, y los dos EP los grabamos con una agilidad que la determinó más la exigencia de todo lo que estaba pasando que un proceso artístico como el que estamos llevando ahora, que lo estamos llevando juntas y de otra forma.

la búsqueda

El ser y el estar

Julia Guerriero: Es muy difícil salir y hacer algo en una sociedad que nos pone una lupa constantemente. Eso hace que todo lo que tenemos que hacer sea perfecto, que no tenés margen de error, que no podés fallar.

Camila Rodríguez: Y ni que hablar siendo pibas.

Andrea Pérez: Cuando acepté esa cosa de: "si igual no voy a estar contenta con esto, ¿para qué me voy a quemar? Lo hago y no lo pienso más", como que me liberó.

C. R.: Bueno, mostrar una canción a mí me costó un huevo. Y una vez que le empecé a mostrar las canciones a Cami fue: ya está. Otra cosa no podría estar haciendo. No sé escribir otras letras, ya lo intenté y no pude; no sé componer una música más compleja, y ya está. Mi yo, con toda esa construcción cultural, me dice que debería hacer melodías más complejas, escribir más poéticamente, pero…

Camila Bustillo: Para mí, esa es la magia de Niña Lobo. ¡La gente no quiere escuchar metáforas ahora! ¡La gente quiere que le digas cómo te sentís y sentirse identificada! Eso pega. Y yo compongo de oído y compongo mucho más a lo que a mí me provoca cosas. Mezclado eso con las letras de Camila y todo el combo, te da algo supersensible, superabierto, de ponerte el corazón en la mano. Para mí es ahí donde la gente conecta.

J. G.: Niña Lobo es más una experimentación y una búsqueda constante de afirmar la autenticidad propia. Y esa autenticidad no significa que nos re pongamos una bandera, sino que constantemente la estamos cuestionando y construyendo. Creo que es una búsqueda constante por aceptarnos a nosotras, también.

—¿Cómo definen a la Niña Lobo adulta o a la que están descubriendo?

C. R.:
En midlife crisis.

C. B.: Coming of age. Todo el tiempo pasan cosas y aprendés a lidiar con eso, porque también toda la pelota mediática que nos generó el Pilsen Rock es algo para digerir. Y todos los proyectos, planear disco, videoclips, Montevideo Rock…

C. R.: Y aprender a convivir eso con tu vida personal, tu trabajo.

J. G.: La Niña Lobo se cansó de las expectativas y acepta mucho más, incluso lo que pudo haber sido y no fue. Todo el mundo quiere que le vaya bien en un proyecto, pero nadie sabe bien cómo es cuando realmente te va bien y te explota en la cara. Nosotras estamos reagradecidas, pero también conlleva un montón de energía, crecimiento y tirones. Crecer duele.

C. B.: Y te hace cuestionarte qué le pasa a la gente que tiene niveles considerables de reconocimiento.

Niña Lobo. Foto: Mercedes Cosco
Niña Lobo. Foto: Mercedes Cosco

J. G.: Es que la gente se crea personajes, y creo que es ahí donde nos choca la máquina. Nosotras nos cuestionamos porque no estamos entrando en personaje, que es algo que nos molesta de la industria. No nos gusta que nos idolatren. También nos pasó que en el Pilsen alguien nos mandó una foto de una niña con una guitarra mientras nos veía tocar, y obvio, nos tocó fibras. Pero es una responsabilidad pesada la presión que te ponen.

C. R.:
Porque al final sos una persona haciendo lo que puede con lo que aprendió y tiene. Eso nos pasa mucho con la cuestión de género. La gente asume que por ser una banda de pibas feministas y en un camino de deconstrucción, tenés que ser perfecta, vincularte con tal persona y tal no, tener todo claro. ¿Y quién es así en la vida real? A veces siento que somos las como infiltradas dentro de un sistema muy careta.

C. B.: Si me van a idolatrar, quiero que me idolatren así: con la imagen de lo que realmente una es. A mí me pone refeliz cuando la gente me dice que transmitimos autenticidad. Porque está bien: acá nadie está fingiendo nada.

El futuro

La búsqueda personal

Tras abrazar la autenticidad como clave, las Niña Lobo entienden que, a futuro, el desafío pasa por aplicar todo lo aprendido “a esto que ya somos, porque antes no sabíamos quiénes éramos”, según Camila Rodríguez que, en este proceso de cambio, está componiendo más desde el piano porque ese instrumento le habilita otras búsquedas a nivel rítmico y vocal.

Al margen de la participación en el Montevideo Rock que, aseguran, transmite bien la sensación del vivo e incluye sorpresas y un tema inédito, la banda tiene por delante la edición de un disco físico a través del sello Little Butterfly Records, la suma de sus dos EP con un cuidado diseño de arte. El disco lo entienden, en varios sentidos, como el cierre de un capítulo. Además, de aquí a diciembre habrá material nuevo, y no descartan tocar en vivo, aunque eso dependerá de protocolos.

Para 2021 planifican grabar y editar su primer LP propiamente dicho.

Andrea "Chane" Pérez de Niña Lobo en Montevideo Rock 2020. Foto: Difusión
Andrea "Chane" Pérez de Niña Lobo en Montevideo Rock 2020. Foto: Difusión

—Más allá del éxito y la exposición mediática que les dio el Pilsen Rock, ¿ya se sienten parte inserta de la escena musical uruguaya?

C. B.:
Me pasó algo re curioso, que leí un post que hablaba de la grilla de Montevideo Rock y decía: “igual seguiría estando bueno que le dieran entrada a los artistas de la escena under. Sigue siendo un debe”. Y yo pensando: ¡¿y nosotras qué somos?! Porque originalmente cuando estábamos en la grilla de Montevideo Rock, en marzo, éramos re under.

J. G.: Hace un año estábamos organizando un toque en Tazú. Esa cosa de ser under, no ser under… El under no es un lugar donde vos estás o no estás, no es un estado. El under refleja muchos valores que están buenísimos, y Niña Lobo siempre fue superautogestiva. Y este crecimiento o tironcito que tuvimos es una conjunción de factores internos y externos. Este crecimiento nos ha hecho acercarnos a un montón de artistas que nos encantan, pero por otro lado hay como una carga, presiones que te ponen, y depende de cada uno cómo se lo toma.

C. R.: Nosotras tuvimos tremendo apoyo de pila de gente que admiramos, gente que nunca pensé que iba a escuchar mi música. No podemos quejarnos en ese sentido. Hace unos meses nos sentíamos más outsiders; ahora que vamos entrando un poco más nos damos cuenta, como en cualquier ambiente laboral, que no todo es lindo. Pero hemos hecho tremenda red.

J. G.: Y tener a Lía y Lula (sus mánagers), dos mujeres fuertes con las que hablamos todo... Todo este tránsito, no es lo mismo hacerlo solas como al principio que ahora con ellas.

A. P.: Nosotras no decidimos ser todas mujeres en la banda, pero tener una mánager mujer sí fue una decisión consciente. No queremos ser mujeres manejadas por un tipo. No es el mensaje que queremos dar.

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