ENTREVSTA

Natalie Pérez: "Juego siempre porque sé que te van a juzgar, hagas o no hagas cosas"

A principios de noviembre, Natalie Pérez lanzó "Detox", su segundo disco, y habló con El País sobre sus días de cuarentena y sus nuevas canciones

Natalie Pérez. Foto: Difusión.
Natalie Pérez. Foto: Difusión.

Con Detox, Natalie Pérez confirma su faceta como cantautora. En su segundo disco, la actriz de exitosas tiras como Las estrellas y Pequeña Victoria, termina de construir un camino que comenzó en 2017 cuando irrumpió en la escena musical con “Algo tiene”, una balada con ritmo de cumbia que luego formaría parte de Un té de tilo por favor, su álbum debut.

Ese disco, lanzado en 2018, incluye interesantes y bellísimas canciones como “Quisiera”, “Lluvia” y “Pegaditos”, protagonizadas por su cálida voz. Luego de una serie de reversiones de canciones de su debut grabadas junto a Fabiana Cantilo, Coti, Loli Molina, Los Caligaris y Lisandro Aristimuño, la cantante comenzó con una nueva etapa en su carrera musical.

Así, a principios de noviembre llegó Detox, un gran álbum de ocho canciones donde Pérez profundiza en su camino musical de la mano de una amplia variedad de estilos musicales. Hay espacio para la rumba, el rock, la cumbia, las baladas acústicas y hasta el reggaetón. “Este disco me refleja al 100%”, le dice la cantante a El País.

En cuanto a las letras, el foco está en la necesidad de saber dejar atrás a relaciones que no funcionan. “El amor tiene que ser bueno porque el tiempo no se recupera. Entonces, si no va más, no va más”.

Sobre este nuevo paso en su carrera, Natalie Pérez habló con El País.

—El videoclip de “Te quiero y nada más”, una de las canciones de Detox, fue grabado en México. ¿Sentís que ese viaje inspiró el nacimiento de tu segundo disco?

—Sí. El disco nació en Argentina pero se gestó en México. Fue muy loco porque concentré muchas cosas el 4 de noviembre, que es el día de mi nacimiento. El año pasado me fui de viaje para cumplir años allá porque necesitaba un detox mental. Estaba muy agotada de tanto trabajo y estaba estancada de vínculos. Necesitaba aire y descansar, y sentía que la única forma de hacerlo era si me iba de mi casa, porque sabía que si me quedaba iba a seguir trabajando sin parar. Quería irme a un lugar donde no me conociera nadie y no hacer nada que no tenga ganas de hacer. Así nació el disco, que salió este 4 de noviembre, justo a un año de ese viaje de desintoxicación mental.

—En “Detox” cantás: “No le temas a la soledad, no es tan mala”. ¿Sentís que la cuarentena te ayudó a comprenderlo?

—Claramente la cuarentena ayudó a que todos los que vivimos solos nos encontremos a nosotros mismos. “Incendio perfecto” y “Varada en Villa” las terminé en cuarentena y hablan de las mañanas de soledad, de no tener contacto físico con nadie y de quedarse con el recuerdo de lo que fue. Me encantó atravesar esta experiencia de soledad en esta etapa de mi vida en la que me siento un poco más madura, y por eso hablo de la soledad en “Detox”. Cuando uno aprende a estar solo y sabe lo que quiere, es más fácil vincularse con otros. Yo me divierto conmigo: toco la guitarra y el piano, bailo y ordeno. Siempre estoy mega activa. Está bueno poder encontrarse sola y superar los miedos. Es más, en mi casa no tengo espejos porque quiero olvidarme de todo lo que me pueda llegar a contaminar. Siempre tuve a mi niña interior muy presente porque siento que es ahí donde surge la magia.

—¿Sentís que las canciones y el baile son una forma de recuperar a tu niña interior? En canciones como  “Te quiero y nada más” y “Penita de mi corazón” hay espacio para lo lúdico.

—Sí, es que la vida se trata de eso. No hay que dejar de jugar nunca. Es verdad que tengo vergüenzas, miedos y prejuicios sobre mí cada vez que escribo, pero siempre trato de ser fiel a mi pensamiento y a mi sentimiento. Trato de transmitir un buen ejemplo y decir lindas palabras y cosas bonitas porque soy una convencida de que el amor y la buena onda van a hacer que los cambios que tengamos que atravesar sean más agradables. Para mí siempre va a estar primero el juego. ¿Viste que los nenes no tienen vergüenza? Se ponen a bailar, a cantar, hacen payasadas y te abrazan para demostrarte su cariño, pero cuando uno va creciendo deja de hacer cosas porque te da vergüenza. “No voy a ir al cantobar porque no sé qué van a pensar de mí” o “no voy a abrazar tanto a esta persona porque me da vergüenza”, pensás. Pero uno tiene que divertirse y jugar. Esa es la clave de todo.

—Ya que mencionás la vergüenza, ¿cómo recordás el momento de lanzar tu primer disco? ¿Tuviste dudas sobre dejar de lado tu trabajo como actriz para abrirte por primera vez en tus canciones?

—Mirá, es como dice la letra de “Varada en Villa”: “Los que saltan, a los que miran / No tienen nada que explicar, / Yo me anoto en ese grupo, / Porque a mí me gusta saltar”. Yo juego siempre porque sé que te van a juzgar, hagas o no. A la gente le gusta hablar y criticar al otro, y si yo estoy haciendo algo que me hace feliz y que no le hace mal al otro, entonces me arriesgo. Eso es jugar para mí. Y yo quiero jugar a ganar, pero también divertirme.

—Recién hablamos de la importancia de aprender a estar solo. ¿Qué has descubierto en este tiempo viviendo sola?

—Aprendí muchas cosas de mí misma porque vivir con uno mismo puede no ser tan fácil. Es más, si la cuarentena me hubiera atrapado en otra etapa de mi vida siento que hubiera sido muy difícil. Hoy fui al banco a hacer un trámite y mientras estaba sentada esperando, me acordé de que el año pasado lloraba todos los días porque estaba muy angustiada. Por suerte la cuarentena me agarró en un momento en el que estoy tranquila con quien soy, con lo que hice y con lo que tengo para hacer. Y es muy lindo estar tranquilo con uno. En este tiempo confirmé muchas cosas, como que no soy una piba de salir y que me encanta cocinar y comer en mi casa. Durante muchos años me pasó que, gracias a mi esfuerzo, tuve mucho trabajo pero no tenía la posibilidad de estar en mi casa. Me levantaba a las seis de la mañana y volvía a la una de la mañana a dormir. Y era todos los días porque vivimos casi que para trabajar. Ahora que confirmé que soy una piba supercasera, me di cuenta de que me gusta estar en mi espacio y disfrutar de mi casa. Todo me hizo dar cuenta de lo que es el amor propio; quiero mi vida, la respeto y quiero ser mejor. Eso me permitió conectarme con mi niña interior y me impulsa a que, cuando todo esto se termine, poder ser más fuerte.

—¿La exigencia de tu trabajo era lo que te hacía llorar todos los días? ¿Te has tomado un tiempo para analizarlo?

—Yo no hago terapia pero me escucho bastante y veo mi cuerpo. Entiendo que, claramente, en esos momentos estaba colapsada. Me di cuenta de que no tenía vida fuera del trabajo, y ser actriz requiere estar muchas horas encerrada. Después, llega la demanda de todo ese trabajo y del éxito, como lo que significó Las estrellas. Está bueno pero apaga tu éxito personal, como ser feliz, estar tranquilo y disfrutar de las pequeñas cosas. Por eso, después de tantos años de trabajo, porque yo empecé a actuar los 10 años, hice mi primer viaje de placer a México. El resto fue por trabajo o para acompañar a mi pareja.

—O sea que ese viaje no solo inspiró a Detox, sino que también fue una etapa de autodescubrimiento.

—Sí, y por eso fui con el corazón abierto; quería que se llenara de colores, sabores y sonidos. Y, a pesar de que lamento la pérdida de vidas y toda esta situación, siento que la cuarentena me vino muy bien. Esta megapausa me enseñó a disfrutar mi lugar, la tranquilidad y mi tiempo libre.

—¿Cómo analizás la recepción que viene generando Detox y qué esperás de las canciones?

—Siento que una vez que las canciones salieron a la vida pública ya dejan de ser mías. Cada uno y cada una se identificará con las historias y las harán parte de sus vida; eso es lo más lindo de las canciones: pueden llegar a lugares inéditos. En estos 15 días recibí muchos mensajes de gente que me hablaba de lo que les pasó con las canciones. El otro día me escribió un señor de 55 años diciéndome que cuando había escuchado "Detox" por primera vez se había enojado conmigo porque hice un reggaetón, pero después escuchó todo el disco y me dijo: "Una vez más me sorprendiste. El disco es hermoso". Él me habló puntualmente de "Fuera del mundo" porque le hacía acordar a su hijo, que lo perdió hace un tiempo. Y eso fue muy hermoso. Otra chica me dijo que escuchó "Detox" y sintió que era todo lo que necesitaba para separarse.

—Entonces, tu canción la ayudó a tomar la decisión.

—Es que la idea siempre es esa. Puntualmente en "Detox" la idea es esa: el amor tiene que ser bueno porque el tiempo es algo que no se recupera, entonces si no va más, no va más. Uno puede llorar un poco, pero siempre hay que ir para adelante porque si las cosas no suceden es porque no tienen que suceder. Si sentís que alguien no te ama, es mejor terminarlo ahí, de una forma sana y bonita. La verdad que estoy recontenta y agradecida de que las personas puedan identificarse con algunas de mis canciones, que las disfruten y que las hagan suyas. 

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