ENTREVISTA

Nasser: "La vuelta de Níquel no es un ejercicio de nostalgia, lo que vuelve es la banda"

El cantante Jorge Nasser anunció que el año próximo volverá la mítica banda "Niquel" a los escenarios y ya tiene fecha de regreso en el Auditorio

"Quedó la música, y comprobé que la música de Niquel sigue vigente". Foto: M. Bonjour

El jueves último desde el escenario de Teatro Movie, Jorge Nasser anunció el regreso de Níquel, con una presentación el próximo 8 de junio en el Auditorio Adela Reta y una gira por el país. En conversación con El País, el músico amplió el contexto de la noticia.

—¿Cómo surgió esta idea de resurgir Níquel?

—De forma espontánea, se alinearon los astros para que eso sucediera, y sucedió. Yo no sé todavía si caí mucho en la cuenta. El show que hicimos este jueves fue para mí muy movilizador. Fue para mí un platillo volador, que me llevó a otros mundos. Muy emotivo, demasiado quizá. Primero queríamos ver cómo nos sentíamos en el escenario. Sentir que existimos como banda. Y el año que viene ya tenemos una fecha en el Auditorio, y luego seguir tocando.

—¿Con qué repertorio vuelve la banda?

—Primero que nada con los temas de Níquel, “Gusano loco”, “Hay una falla en tu mente”, “Lluvia de amor”. Hay mucha obra que la banda grabó, que queremos volver a poner en la cancha. Pero tampoco descartamos grabar cosas nuevas: estamos con la mente abierta. La idea es grabar algo nuevo. No descartamos nada.

—¿Níquel cuando surgió no eran comprendida por muchos uruguayos?

—Quizá la banda tenía unas características que eran un poco anticipatorias. El Uruguay venía de un rock más contestatario, más áspero, y nosotros ofrecíamos una cosa más elaborada, con una propuesta más abierta, para público de todos los sexos. No era ese rock duro, machista. Quizá los que no estaban muy preparados para Níquel eran los que intelectualizan en rock. Y si hay una música que no resiste mucha intelectualidad es el rock. Lo podemos intelectualizar un poco, pero no mucho. En algún punto hubo algo de eso, pero a la vez hicimos recitales para miles de personas, cuando una banda por sí sola no reunía tanta gente. En 1993 llenamos dos Teatro de Verano.

—En ese sentido Níquel nació muy en el contexto de la apertura política...

—La épica de Níquel es que es una banda under que se convirtió en algo popular en cuestión de meses. Algo que fue inesperado para el público, para nosotros, y para el Uruguay. Eso nos marcó muchísimo. No había ninguna elucubración detrás de lo que nos pasó. Solo éramos una banda de rock que quería tocar, y que estaba con mucha energía, mucha leche, y tenía algo para decir. Y eso encajó con lo que pasaba en ese momento. Razonándolo luego, comprendí mejor que todo eso tenía que ver con aquel destape de la gente joven, y toda la energía positiva, luego de todas esas cosas que habían estado reprimidas por la situación política que había habido en el país.

—¿Cómo era esa dupla que hacían con el argentino Pablo Faragó?

—Esa dupla fue buenísima, básica para crear la banda. Porque Pablo fue el guitarrista, que en una banda de rock es súper importante. Y la verdad que es una pena que él no esté en la nueva formación. Pero bueno, cada uno toma sus opciones, y ahora está Gonzalo de Lizarza que cumple la misma función, y lo hace a la perfección. Pero te digo: no se trata de un ejercicio de nostalgia. Lo que vuelve es la banda.

Jorge Nasser
Jorge Nasser anunció el regreso de la banda Niquel. Foto: Natalia Rovira

—¿Cómo ves hoy lo que fue la evolución de Níquel?

—Empezó con coqueteos con la new wave, cosas que no dieron en el blanco. Luego la banda se hizo más básica, más dura, con Gusano loco, ahí sí salió una identidad muy fuerte. Y después, la incorporación de Pato Dana fue fundamental. Él es un monstruo del rock uruguayo, que espera por su justa valoración. Y creo que la banda después se fue complejizando, como hacen todas las bandas. Hicimos lo mismo que casi todas las bandas: profundizar en su estilo, hasta producir una música bastante sofisticada. Y después nos disolvimos, y 20 años después regresamos.

—¿Te sentís un músico internacional?

—No, en el mejor de los casos me siento un artista regional. Me he concentrado en mi país, y me he encerrado un poco, entre comillas, en mi país. Con Níquel recorrí todo Uruguay pero cuando empecé como solista, con un estilo más vinculado al folklore, volví a recorrerlo y siempre sentí una gran demanda de lo mío acá. Me ha costado generar vínculos duraderos con otros mercados. Tampoco me ha interesado demasiado. Creo que es un debe que tengo.

—¿Qué recuerdos tenés de la primera edición de Montevideo Rock y de toda aquella movida que hoy en medio legendaria?

—Y bueno, lo que pasa es que las cosas el tiempo las dora, las endulza, o bien a veces las envenena. En el terreno musical, todo adquiere una épica en el relato con el correr de los años. Pero en el momento era lo usual. Quizá había una cosa como de rebeldía, esa sensación de luchar por algo. Los jóvenes sentíamos ganas de expresarnos, de sacar para afuera, de disfrutar. Creo que eso es lo que más rescato de esa época: lo demás son anécdotas, fechas, cosas históricas, que hay gente que sabe recopilarlas muy bien. Yo me quedo con ese sentimiento de destapar algo que estaba reprimido. Arrancaba un país nuevo, también en término de libertad, de opciones sexuales. Era el germen de un montón de cosas que hoy son realidad. La realidad de hoy tuvo un germen, que estaba en el rock post dictadura y en la década de 1990. Creo que nuestra generación merece ese reconocimiento.

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