ENTREVISTA

Nancy Fabiola Herrera: "La cosa se está saliendo totalmente de lugar en nombre del feminismo"

La notable cantante española se presenta mañana en el Teatro Solís con un variado recital lírico

Nancy Fabiola Herrera
Nancy Fabiola Herrera, mañana en el Solís. Foto: Leonardo Mainé

Desde hace más de una década, la reconocida mezzosoprano española visita Uruguay con mucha frecuencia, y de hecho, Montevideo se ha convertido en una de sus dos ciudades de residencia, desde que está en pareja con un músico uruguayo. “Nueva York es una ciudad vital, cambiante, en la que no se puede perder el tiempo. Hay que aprovechar cada segundo y tienes de todo para estar nutriéndote todo el tiempo a nivel cultural. Montevideo es tranquila, es como volver a la familia. Me gusta el sentido familiar que tiene el uruguayo, que es algo que se va perdiendo en otros lugares, incluso en España. En Montevideo vuelvo a la simplicidad de la vida cotidiana”, cuenta a El País la artista, que mañana a las 20.00 subirá al escenario principal del Teatro Solís, para dar un recital de ópera y zarzuela. Tickantel, desde $ 100 a $ 650.

“El concierto originalmente iba a ser con una orquesta que venía de gira de España. Pero esa gira se suspendió, y decidimos hacer el concierto con piano. Entonces cambié el repertorio para adaptarlo a esta situación: y eso me permitió idear este concierto con puras arias de ópera y zarzuela, algo que hace mucho no hago. Voy a hacer algunas de las arias más representativas del repertorio lírico, y también de zarzuelas, que es nuestro patrimonio, y se hace bastante poco. La zarzuela es música maravillosa, y las nuevas generaciones la conocen poco. Y sin embargo, un género que muchas veces no se lo hizo con el verdadero rigor que requiere, igual que una ópera. Y es un género nuestro. Y es nuestro patrimonio musical. Consumimos patrimonio cultural de otros países, y no algo tan nuestro como la zarzuela. Un género, además, que preserva costumbres, historias de nuestra cultura”, explica la cantante.

-El ambiente de la lírica mundial está convulsionado con las acusaciones de abuso que recaen sobre Plácido Domingo. ¿Te sorprendió la noticia?

-Sí, totalmente. Mi experiencia con él es maravillosa: una persona correctísima, tremendamente humana. Un gran compañero en el escenario y gran persona también fuera de escena. Con todos: desde el acomodador al personal de tramoya, o el ministro. Él se acuerda del nombre de todos, hasta la señora que atiende en el bar. Nunca le vi a Plácido Domingo un mal gesto con nadie. Y después de una función atiende hasta al último que esté esperando para saludarlo. Así haya cuarenta personas y él esté reventado. Además, es tremendamente humilde. Y un grande, que ha hecho mucho por el mundo de la lírica, y también a nivel social. Más que ninguno de nosotros.

-¿A qué atribuís entonces todas estas denuncias?

-Venimos de una sociedad patriarcal. Donde al hombre se le ha admitido todo. Y las mujeres hemos sido las primeras machistas. Y ahora queremos sacrificarlo en nombre del feminismo. No estoy de acuerdo. No hay que demonizar al varón. Está bueno luchar por nuestros derechos como mujeres, pero nos estamos yendo para el otro lado. El hombre y la mujer no son iguales, pero sí creo en la igualdad de oportunidades. Ahora, al hombre, por un asunto cultural, se le ha permitido hacer avances. Claro que el respeto tiene que estar siempre presente. Pero lo que considerábamos respeto tiempo atrás, y lo que consideramos respeto hoy en día, ha variado. Entonces, a mí, estas acusaciones, como mujer, me parecen que dejan a la mujer como una idiota. Como víctima. Como una persona que no se sabe defender. Si me decís que fue algo por la fuerza, soy la primera que salto como un gato, con las uñas.

Nancy Fabiola Herrera
Nancy Fabiola Herrera, notable cantante lírica. Foto: Difusión

-Cuando entran en juego las insinuaciones, es menos claro determinar si hubo acoso o no.

-Una insinuación, un señor que te quiere dar un beso y tú no quieres. Tendríamos que ir todos a juicio. La gran mayoría de los varones, y muchísimas mujeres, tendríamos que ir a juicio. Porque lo que se consideraba antes normal, hoy en día no lo es. Es acoso. Cuarenta años después vienen a decir que el señor te puso la mano en la rodilla, o te quiso dar un beso y tú no querías. Si eso fue así, ¿qué te impedía pararlo? ¿Qué les impedía decirle no? ¿Cuántas veces me han venido a mí en mi carrera, gente de poder, con algo así? Les dicen no. Primero está la dignidad. Otra cosa es que alguien asienta, o admita un avance, porque tiene su ganancia. Y luego, se arrepiente del paso que dio, y el culpable es él. ¿Por qué ensuciar la reputación de una persona, que además ha hecho tanto bien? Cuando un señor me ha venido con insinuaciones, o cosas impropias, lo paro, y le digo que conmigo no.

-¿Nunca tuviste un problema de esa índole?

-Nunca he tenido ningún problema, y creo que en eso tenemos que ser claras y contundentes. En eso tenemos que educar ahora, pero bien. Y estamos educando una generación de niñas, con “muerte al macho”. La cosa se está saliendo totalmente de lugar en nombre del feminismo. Yo no quiero ese feminismo. Me niego. Eso es enfermo. Es tanta enfermedad esa, como el machismo exacerbado. Por otro lado, también hay acoso sexual de mujer en posición de poder, hacia el hombre. Por la fuerza es otra cosa: pero aquí las acusaciones que hay es que me tocó, o me propuso. Si te propuso ir a cenar y no te apetece, le dices que no. Te pueden decir que cómo decirle que no a Dios. ¿Y quién te dijo que él es Dios? Es un señor que ocupa una posición destacada, pero no es Dios. Nadie es Dios. Es Dios si tú lo has puesto en el altar. Pero uno tiene que aprender a manejar la situación, sin miedo. Sin miedo a perder, ni a una represalia.

-Pasando a otro asunto, ¿cómo ves la actividad lírica uruguaya?

-Mirá, creo que se hace un trabajo muy loable, sé que no es fácil. Con más o menos recursos, siempre se han mantenido las temporadas líricas, en el Solís o en el Sodre. Creo que las temporadas siempre son mejorables, y uno de los factores que habría que activar más es la legislación sobre mecenazgo. La financiación privada ayudaría a hacer más cosas. Este país tuvo épocas de gloria de la lírica, como en los años 50, y hay generaciones luego que eso no lo han vivido, por las crisis que han ocurrido. Uruguay es un país privilegiado por tener una institución como el Sodre, que pocos países tienen. Y dos teatros maravillosos, como el Solís y el Sodre, con sus dos orquestas, más todo el desarrollo de las orquestas juveniles. Creo que en la lírica faltaría un movimiento parecido a ese de las orquestas.

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Plácido Domingo y un sueño que se hizo realidad

-¿Qué hitos recordás más de tu carrera?

-La primera vez que me dieron un papel solista, a los 19, 20 años, en el Teatro de la Zarzuela, en Madrid. Otro momento espectacular fue mi debut en el Metropolitan, en 2004. Además, tuve ese debut y nunca había pisado ese escenario, porque ensayas en un cuarto, no en escena. O sea que debuté allí sin haber probado siquiera la acústica. Casi me muero, pero tiene una acústica maravillosa. Y otro momento inolvidable fue cuando canté con Plácido Domingo la primera vez, en el concurso Operalia. Cantar a dúo con él fue un sueño hecho realidad. Fue algo muy inspirador para mí. Yo antes había como soñado con eso: hay cosas en la vida que cuando las decretas con fuerza, terminan ocurriendo.

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Ayer y hoy en el mundo de las voces líricas

“Hoy no se da tiempo a que los cantante jóvenes se desarrollen, vayan creando fondo. Hay más una política de usar y tirar. Antiguamente había un proceso, que era más lento, más orgánico. A las voces se les daba tiempo para madurar. Y tiempo para experimentar con diferentes repertorios. Y hoy en día todo eso se fuerza, y muchas veces por parte de los teatros no hay una perspectiva para una vida longeva para la carrera del cantante”, reflexiona la cantante.

“Y frente a eso, es el propio cantante que tiene que tener muy clara esa circunstancia, y poner los límites. El cantante tiene que aprender a poner lo límites, límites que siempre tuvo que poner, pero hoy en día más. Antes las carreras eran más largas. Hoy las carreras son más cortas, y los teatros van buscando el nuevo wunderkind”. 

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