MÚSICA

Nadya Tolokonnikova, de Pussy Riot: "El arte es muy poderoso"

El grupo ruso Pussy Riot se presenta el 13 de abril en La Trastienda, y El País charló con la activista y artista Nadya Tolokonnikova

Pussy Riot se presenta el 13 de abril en La Trastienda. Foto: Difusión.
Pussy Riot se presenta el 13 de abril en La Trastienda. Foto: Difusión.

Nadya Tolokonnikova define a la música del grupo ruso Pussy Riot como “punk digital”. Según explica la activista rusa, vía telefónica, a El País, el objetivo es que el género que se popularizó en la década de 1970 suene a “futuro”. Por eso, plantea que en la música que van a presentar el 13 de abril en La Trastienda, la visceralidad del punk se mezclará con elementos de géneros que parecen tan antagónicos, como trap, pop y hasta K-pop. “Va a ser algo totalmente diferente”, adelanta Tolokonnikova.

En las últimas canciones del grupo de activistas hay varios ejemplos de esta búsqueda, donde se resignfican los sonidos que dominan el mainstream, para ofrecer una fuerte dosis de ironía. Por ejemplo, en “Police State” -publicada a finales de 2017-, detrás de un estribillo electropop que perfectamente podría haber sido cantado por Taylor Swift, se esconde una dura crítica a la censura y la violencia que domina a la Rusia actual. Mientras las voces femeninas cantan: “Estoy tan feliz que podría morir”, se van mostrando imágenes de brutalidad policial que se mezclan con un encuentro entre los mandatarios Donald Trump y Vladmir Putin.

Imagen del video Police State de Pussy Riot
"Police State" - Pussy Riot

Tolokonnikova define el trabajo de Pussy Riot como “arte político”. La tarea del grupo, que es conocido por tener los rostros cubiertos con máscaras coloridas durante sus performances, comenzó en 2011 con la necesidad de defenderse contra la reelección de Putin, quien, según explica la activista, lleva adelante un gobierno conservador construido sobre el fuerte vínculo entre la iglesia ortodoxa rusa y el Estado.

Así empezaron con una serie de intervenciones que impactaron en la sociedad. La más radical, y que recorrió el mundo, fue la del 17 de agosto de 2012, cuando irrumpieron en la Catedral de Cristo Salvador -el templo principal de la iglesia ortodoxa-, donde actuaron durante menos de dos minutos antes de ser arrestadas. Tolokonnikova, Maria Alyokhina y Yekaterina Samutsevich fueron encarceladas por dos años.

Según explica a El País la activista, ese hecho modificó sus actuaciones. La principal razón es que la identidad de las tres mujeres se conoció y el gobierno empezó a perseguirlas.

“Después de la actuación en la catedral, mi acercamiento al arte cambió en cierta manera. Aunque seguimos haciendo acciones en las calles, como hicimos en Sochi y en la final del Mundial de Rusia, todo se ha vuelto más peligroso para nosotras”, dice. “Ahora somos acosadas por la política y podemos terminar presas solo por lo que decimos en las redes sociales”.

Tolokonnikova advierte que cada vez que el grupo sale a las calles para ofrecer su arte político, están seguras de que están arriesgando su vida. “Antes podíamos ir a las universidades para hablar con la gente e invitarlos a acompañarnos. Cuando nos preguntaban si era peligroso, les podíamos decir que no y era verdad; pero la realidad cambió y podés ir presa por varios años”, asegura.

Las Pussy Riot protestando en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú
Pussy Riot en la Catedral de Cristo Salvador

Cuando se le pregunta a la activista si considera que las performances de Pussy Riot generaron un impacto en los movimientos sociales de Rusia, ella responde: “Me gustaría creer que, en cierta medida, Pussy Riot ayudó a que estos movimientos se formularan. Lo siento de esa manera cuando hacemos conciertos y veo que varias chicas jóvenes se acercan con lágrimas en los ojos, para decirnos cuánto las ayudamos cuando eran pequeñas. Eso es muy importante para nosotras”.

Tolokonnikova cuenta con orgullo que el feminismo está ganando nuevos espacios en Rusia. “Es una tendencia objetiva que las mujeres jóvenes de Rusia se han convertido en más conscientes de sus derechos”, dice al respecto. Para ella, el arte tiene un rol importante en ayudar a consolidar estos cambios de mentalidad. "El arte es muy poderoso", asegura. "Es algo hermoso y no es algo que logren los políticos, mientras que los artistas son aquellos que crean los movimientos que cambian la mente de la gente”.

En cuanto a su llegada a Montevideo, la activista plantea que le interesa charlar con los uruguayos para conocer más sobre la realidad del país. “Espero que podamos ser útiles y logremos inspirarnos entre nosotros”, concluye .

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