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Nacho Echeverría presenta su primer disco y muestra su búsqueda más personal

El bajista de Buenos Muchachos y Mandrake y Los Druidas presenta hoy en vivo "Perro lunar", en PyG (Rambla Wilson 2133)

Nacho Echeverría, El Hombre Avispa. Foto: Difusión
Nacho Echeverría, El Hombre Avispa. Foto: Difusión

Nacho Echeverría decidió, en 2015, soltar todos los proyectos artísticos en los que estaba involucrado para hacerle caso a sus nuevas inquietudes musicales. Y si bien en paralelo a esa búsqueda se dio su ingreso como bajista a Buenos Muchachos, habían aparecido unas canciones con un concepto y un color claro, y tuvo la necesidad de plasmarlas en un EP solista que se llamó El Hombre Avispa.

Hoy, cinco años después de aquella génesis, El Hombre Avispa es el nombre de su proyecto personal y el paraguas bajo el que editó Perro lunar, su primer disco que presenta esta noche en PyG (Rambla Pte. Wilson 2133). Hay entradas en Redtickets y en puerta.

Perro lunar, este álbum para el que Echeverría compuso todos los temas, los cantó y tocó todos los instrumentos, surgió en parte de tocar y defender en vivo aquellas primeras composiciones. Es un trabajo atravesado por las dualidades, las contradicciones, un resultado que fue “buscado pero no tan a conciencia”, dice Echeverría a El País. “Esas canciones tenían una identidad y algo para decir juntas”, afirma el músico, que antes de entrar a grabar definió el orden de los temas, “como un guion de película, y eso ayudó a que las distintas pulsiones se fueran amalgamando en una pieza”.

Lo otro que hizo a conciencia para Perro lunar fue buscar el coloque exacto que precisaba para cantar. “En todos los proyectos en los que estuve siempre fui voz, pero nunca voz líder”, dice Echeverría que aprendió, del trabajo con Pedro Dalton, Mandrake Wolf y más, “que cantar es mucho más que afinar o que el aire que manejás. Cuando escribís las palabras y tenés que ponerle la interpretación y el color justo a cada una, ahí el cantar adquiere otra dimensión, que quizás fue lo que me llevó más tiempo. Aprendí que cantar tiene mucho que ver con la emoción, y para grabar el disco tuve que generar un entorno musical adecuado”.

El contexto implicó irse para afuera, sacar las voces del estudio y trabajarlas en otro ambiente para lograr el resultado intenso y justamente emocional que se puede oir en Perro lunar, donde Echeverría se luce por la intención de su interpretación.

Si bien el músico opina que sus otros proyectos musicales repercuten en este como cualquier cosa de su día a día, porque “es imposible no estar permeado por lo que te pasa a todo nivel a la hora de hacer canciones”, resalta que en este proyecto juega con sus reglas y todo eso le permite decir, sin dudas, “que El Hombre Avispa es mi voz”.

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