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Los músicos jóvenes y un rato con Jorge Drexler, un "embajador emocional"

Antes de sus shows en el Auditorio, el uruguayo estuvo con la Orquesta y el Coro Juvenil del Sodre

El clima fue un poco como de fogón: estaban todos en círculo, sentados en las escalinatas, rodeando a la orquesta y a los coros y a sus directores, conviviendo en una sensación de calidez, de entrecasa, de reunión de amigos. Y a la vez, el clima fue de clase magistral, aunque la intención no hubiese sido esa (o tal vez sí): cada vez que Jorge Drexler habla, sea en entrevistas, conferencias o en encuentros así, un poco menos formales, dispara referencias históricas, científicas, de la cultura pop, y siempre sorprende. Y eso pasó ayer al mediodía, en el hall del Auditorio del Sodre, en una actividad con la Orquesta y el Coro Juvenil del Sodre que fue espiada por algunos periodistas.

Ese encuentro de carácter más público fue, en realidad, el cierre de una serie de actividades que durante la mañana Drexler, en calidad de Embajador Iberoamericano de la Cultura, hizo en el marco del Programa Iberorquestas Juveniles, con los involucrados en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles del Uruguay y de sus Talleres de Luthería. Sobre el mediodía, el uruguayo cruzó la calle Andes, con su mochila al hombro y secundado por su inseparable tour manager y mano derecha Presser, y fue sorprendido por un coro de niños que le dio la bienvenida cantando.

El Coro Juvenil en el Auditorio del Sodre. Foto: Leonardo Mainé
El Coro Juvenil en el Auditorio del Sodre. Foto: Leonardo Mainé
Jorge Drexler en el Auditorio del Sodre. Foto: Leonardo Mainé
Jorge Drexler en el Auditorio del Sodre. Foto: Leonardo Mainé

“Esto es, sobre todo, un privilegio para mí, dicho de la manera más egoísta del mundo: esto es un regalo para mí”, dijo luego Drexler a El País, entre niñas (y algún que otro adulto) que querían fotografiarse con él y posaban para una foto grupal, cada una con un celular en modo selfie en la mano. “Espero que se hayan llevado algo, pero lo que me llevo yo es enorme, porque una orquesta es una fuente muy concreta de esperanza para una sociedad”, añadió con la misma sonrisa que mantuvo durante mucho rato.

“Esto es, sobre todo, un privilegio para mí, dicho de la manera más egoísta del mundo: esto es un regalo para mí”

Jorge Drexler

Un poco antes de esa declaración, después de cantar con los músicos y coreutas algunas de sus canciones (“A la sombra del ceibal”, “Todo se transforma”), había dicho ante esa particular audiencia: “Lo único que espero es haber dado algo que justifique este regalo maravilloso que me están dando ustedes a mí”.

INTERCAMBIO

La charla

Entre las 12.00 y las 13.00, en el Auditorio todo fueron elogios, ovaciones, anécdotas, preguntas y respuestas a la altura. La instancia de entrevista estuvo, por pedido espontáneo del propio Drexler, a cargo de los jóvenes y no de los periodistas, con los que “hablo mucho”.

Jorge Drexler en el Auditorio del Sodre. Foto: Leonardo Mainé
Jorge Drexler en el Auditorio del Sodre. Foto: Leonardo Mainé

Y los chicos le preguntaron por el Oscar, sí, pero sobre todo por la vocación, por la inspiración, por cómo se hace para no tener miedo, o cómo se toma la decisión de dejarlo todo por la música. Y Drexler respondió a todo porque, como dijo después a El País, “lo que puedo aspirar a dejarles es la experiencia de alguien que se dedica a la música hace mucho, y que ha aprendido a relativizar algunas cosas, como los premios, y a darse cuenta de qué es lo realmente importante, tener algo que decir, un sentido, y vivir para la música más allá de vivir por la música. Yo soy un embajador emocional: voy contando mi experiencia y recibiendo estas experiencias”.

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