Roy Berocay

“Soy más un músico que escribe”

El músico y escritor uruguayo charló con El País sobre el festejo de los 10 años de Ruperto Rocanrol. 

Roy Berocay estrena su clásico espectáculo de vacaciones. Foto: archivo El País
Roy Berocay. Foto: archivo

Hace 20 años que Roy Berocay tiene la casa de Las Toscas. Hace diez, que se mudó para ahí con su esposa. El mismo tiempo que hace que empezó con Ruperto Rocanrol, la banda para niños que creó junto a sus hijos Pablo (guitarra y teclado) y Bruno (batería). Es en esa casa, con un patio lleno de hamacas y toboganes de madera, que pasa la mayor parte de sus días. Ahí vive, ahí trabaja y ahí grabó Cinco, el quinto disco de Ruperto Rocanrol con el que festejará la primera década. El festejo y la presentación será entre el 1° y el 8 de julio en La Trastienda, con su clásico show de vacaciones de invierno. Sobre estos años, sobre escribir y sobre la vida detrás del escenario charló con El País.

—¿Tu vida y tu mundo creativo se concentra en esta casa?

—Es donde escribo, donde hago música. Últimamente grabamos los discos en el garage. Hice un curso de sonido y tenemos el garage acondicionado, cuando saco la camioneta se puede convertir en un estudio.

—¿Cuál es tu lugar favorito de la casa?

—La barbacoa. Mientras no hace mucho frío, me levanto, pongo la estufa y en esta mesa hasta mezclo los discos, armo todo con la computadora y los parlantes.

—¿Cómo están preparando esta llegada a la trastienda?

—Son los diez años de Ruperto Rocanrol y queríamos hacer algo especial, pero a su vez coincide con la salida del disco nuevo. Entonces va a ser una mezcla, presentación del disco y repaso de los grandes hits, los temas que más nos piden.

—¿Qué creés que consolidó a este proyecto?

—Justo hoy me puse a hacer una especie de repaso. Agarré varios discos y los puse todos juntos, aleatoriamente, mientras hacía unas cosas en la computadora. Me di cuenta de que hay varias líneas desde un punto de vista musical. Muchos temas tienen folclore, muchos tienen murga, otros hip hop, rock and roll pesado, como que musicalmente lo que logramos consolidar fue una forma de encarar la música totalmente libre. Que podemos hacer una zamba y una chacarera y después un heavy metal, seguido por una especie de reggaetón y algo brasilero. Es la personalidad de Ruperto Rocanrol.

—¿En cuanto a las letras?

—Siempre digo que la música que hacemos no necesariamente es infantil. Lo que refiere a la infancia son las letras, que tiene que ver con el niño que se identifica con determinada situación o cuentos o burlas o qué sé yo. Hemos afianzado un estilo nuestro de hacer las cosas, que la preocupación principal es que haya un alto nivel de exigencia y que el niño se sienta parte del asunto. No estamos ahí para enseñarle nada, no somos un grupo didáctico, queremos que se diviertan. Consideramos que aprender a soltarse, divertirse y participar también es educativo, eso te forma como persona.

—¿Sos más músico o más escritor?

—Estoy siempre pensando en música o escuchando música o hablando de música, viendo cosas sobre música. Me siento más como un músico que escribe que un escritor que hace música. De hecho yo fui músico antes de ser escritor. En la adolescencia tocaba en bandas y recién a los 20 y pico logré que me publicaran.

—¿Las ganas de cantarle a los niños de dónde nació?

—Fue un poco de rebote. Era músico y me estaba haciendo conocido como escritor para niños, pero iba por carriles separados. Mis amigos me decían “ché y por qué no hacés algo de música para niños” y yo no creía que me saliera. Quería mantener las cosas separadas. Pero un día me encargaron una canción contra el trabajo infantil y me salió “Derecho a jugar”, la primera canción que hice para niños.

—¿Eso cambió todo?

—Me di cuenta de que me había gustado. Entré a pensar en armar un espectáculo con canciones y cuentos con guitarra, pero no pude con mi genio y terminé armando una banda, me sale el rock and roll.

—Cuando fuiste padre, ¿te imaginabas que ibas a estar tocando con tus hijos?

—Nunca me lo hubiera imaginado, y es algo que me gusta mucho. Mis tres hijos, Pablo, Bruno y Damián tienen una banda y los cuatro tenemos los Berocay Blues. Además, en mi familia hay otras bandas, dos de mis nietos tienen una que se llama Coria Masan. Una de mis hijas, Marcela, es gestora cultural pero canta y ha hecho los coros para nosotros.

—También sos bisabuelo. ¿Ya cantan tus canciones?

—Tengo cinco hijos, diez nietos y dos bisnietos, uno de cinco y otro de tres. Van a los recitales y les encanta.

—¿Los encuentros familiares son musicales?

—Generalmente no tocamos en las comidas porque es lo que hacemos el resto del año. Es curioso. Hablamos de música y demás, pero están los niños correteando por todos lados. Hicimos esta parte de la casa para eso, porque cuando venimos nada más que nosotros con hijos y parejas y qué sé yo somos 20 y algo. Hay mucho humor, burla, chistes.

—En los shows para niños hacen mucho chiste, ¿son en el escenario igual que afuera?

—No hay diferencia. Aunque en realidad algunos son más tímidos en la vida real que arriba del escenario.

—¿Vos sos tímido?

—Era tímido, pero me tuve que ir haciendo. Arriba de un escenario no soy tímido. Pero fuera del ámbito, por ejemplo cuando viene gente y te para en el supermercado, no sé qué hacer. Me da cosa, me pongo colorado. A veces pasás por serio o seco pero es porque no sé cómo reaccionar, esas cosas te agarran fuera de contexto.

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