CICLO ITINERANTE

Musicasa, una experiencia diferente para escuchar música en vivo en Montevideo

Los cantautores Papina de Palma y Toto Yulelé gestaron un ciclo para recibir artistas del exterior. Mañana comparten fecha con el trío Puebla

El trío argentino Puebla. Foto: Facebook de Puebla Música
El trío argentino Puebla. Foto: Facebook de Puebla Música

Montevideo ha experimentado en los últimos años un cambio en su escena cultural, con el cierre o la transformación de algunas salas icónicas (Bluzz Live es el último caso), y con la aparición de espacios alternativos donde ir a escuchar música. En esto último, ha crecido la tendencia de ciclos itinerantes en lugares diversos, y con factor sorpresa jugando su papel. Posiblemente el movimiento internacional Sofar sea el más conocido entre este tipo de modalidades.

Un proyecto así de itinerante y de gestión puramente nacional es Musicasa, ideado por los cantautores Papina de Palma y Toto Yulelé, y que mañana tendrá su primera edición 2020. Las protagonistas serán las argentinas de Puebla, un trío platense que está de gira y que para la ocasión compartirá con De Palma y Yulelé, que tocarán a dúo (reservas: 099471188).

Las Puebla son “un proyecto de canciones” de por María José Tolosa, Josefina Hernalz Boland y Manuela Belinche Montequín, que apuesta fuerte a las armonías vocales para acompañarse de guitarra, acordeón, sintetizador, percusión, influencias folclóricas y una frescura más del pop. Lanzaron el año pasado el EP Intemperie, y antes, los discos La trama de los confines y Mundanar.

Musicasa surgió, cuenta Papina de Palma a El País, por la necesidad de gestionar “un espacio donde podamos recibir artistas amigues que vienen de otros lugares, normalmente de Argentina, para poder ofrecer algo en retribución de lo bien que nos reciben en sus lugares”.

Es decir, así como las Puebla u otros artistas han acogido a De Palma, Yulelé y más cantautores cuando han cruzado sobre todo el Río de la Plata, o los han ayudado con el desarrollo de shows y demás, a la dupla local le inquietaba poder devolver la gentileza de algún modo.

“Nos pasa que muchas veces vienen para acá, nos preguntan dónde pueden tocar, y para alguien que no tiene su propia convocatoria generada, sus propios seguidores, es medio difícil que no sea una experiencia medio hostil”, explica la cantautora. “Entonces, a falta de un espacio que sirviera para eso, decidimos generarlo”.

A la vez, el proyecto que lleva un par de años de desarrollo, le acerca música nueva a un público que o va de curioso, o va porque disfruta de la intimidad de estos escenarios. En general, los shows son en livings de casas, para grupos reducidos, lo que genera un ambiente distendido pero respetuoso, de contacto directo y bien cercano con la canción.

En la última Musicasa de 2019, por ejemplo, las que tocaron fueron las uruguayas Inés Errandonea (hoy viviendo entre Argentina y Uruguay) y Belén Cuturi (radicada en México). En la previa, los asistentes habíamos recibido vía WhatsApp una serie de indicaciones o pautas de comportamiento que incluían puntualidad, cuidado del espacio y el pedido de silencio “para poder apreciar las canciones maravillosas”.

Lo descontracturado y diferente del planteo permite, es verdad, atender con otra predisposición la música, y vivir una experiencia bastante diferente respecto a las otras de consumo de música en vivo que se dan hoy por hoy. Hay algo lúdico en el cambio de contexto, y también mayor conciencia respecto al trabajo del artista y cómo debe buscarse sus propios espacios. “Es un momento de disfrute, de genuinamente apreciar la música, y de respeto”, dice De Palma. “Son experiencias relindas”.

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