Crítica

Música que mete miedo para clásico del cine de terror

Thom York presenta la banda sonora de Suspiria, la remake de Luca Guadagnino

Thom Yorke
Thom Yorke debuta como compositor de bandas de sonido

Con un disco doble de 25 canciones, el frontman de Radiohead, Thom Yorke, musicaliza el remake de Suspiria, el clásico del cine de terror dirigido por el italiano Dario Argento en 1977. La nueva versión está a cargo de Luca Guadagnino, el de Llámame por tu nombre.

La película de Argento es considerada un clásico no solo por sus imágenes, sino que su soundtrack, grabado por la banda italiana de rock progresivo Goblin, se terminó convirtiendo en una obra fundamental de las bandas sonoras.

Cuando le llegó la propuesta de componer el soundtrack de la remake, Yorke estuvo trabajando durante meses para no repetir el estilo de la grabación original. Sin embargo, en una entrevista reciente, comentó que el único aspecto que sí tuvo en cuenta fue el de la repetición de elementos sonoros, que permiten generar esos ambientes misteriosos y oscuros tan elogiados de la versión anterior.

Ese tratamiento es una característica que define al trabajo de Yorke con Radiohead y en sus proyectos solistas, donde el inglés ha trabajado con la repetición a través de loops y samplers.

Su Suspiria es un viaje hipnótico de 90 minutos, donde se mezclan piezas diferentes instrumentales con canciones protagonizadas por la voz y el piano de Yorke.

En la sección instrumental, el elemento principal del sonido está marcado por los sintetizadores. Allí hay un nexo con la banda sonora original de Suspiria, ya que el tecladista de Goblin, Claudio Simonetti, le dio un uso fundamental en la banda sonora de la película de Argento.

Por lo tanto, “The Jumps”, “Klemperer Walks”, “Volk” y “The Inevitable Pull”, todas protagonizadas por un sintetizador, generan el suspenso perfecto para acompañar las escenas de la película. En este plano, los dos momentos más aterradores del disco son “Syntethesizer Speaks” (una pieza que dura menos de un minuto y que incluye varios samples con gritos) y “Voiceless Terror” (donde se escuchan gritos, una sección de vientos tocando notas agudas y al omnipresente sintetizador).

Los momentos más destacados del disco son los que muestran a Yorke en el rol de vocalista. Entre ellas está “Suspirium”, que perfectamente podría haber entrado en el último álbum de Radiohead, y “Unmade”, donde ofrece hermosas melodías de piano que denotan una cierta influencia del jazz.

Habría que ver cómo funciona eso en la película, que aún no tiene fecha de estreno local, pero así solo funciona como un apropiado viaje de terror. Es para escuchar con la luz prendida y con gente al lado.

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