PEDRO DALTON

"La música me lleva a otro lugar"

Entrevista con un poeta del rock, previo a la presentación del disco de Chillan las Bestias.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Pedro Dalton. Foto: Fernando Ponzetto

Dice que en este momento le da el cuerpo, la cabeza y el corazòn para hacer muchas cosas, y en eso está. Mañana debuta como conductor radial en Monos con escopeta (con Roberto Suárez y Nacho Mendy en La X, a partir de las 09:00), planifica una muestra de sus dibujos para los próximos meses, y trabaja en un nuevo disco con Buenos Muchachos.

Pero la excusa para esta entrevista es otra: la presentación del segundo disco de su segunda banda, Chillan Las Bestias, que será el próximo sábado a las 21:00 en La Trastienda (entradas en Red UTS). Allí muestra otra cara de su poesía, una arrabalera, que huele a San Telmo y sirve para hacer catarsis.

—El sábado presentan el disco de Chillan Las Bestias en La Trastienda. ¿Cambió el proceso de composición?

—Fue similar, ellos trabajan allá y me mandan la música para que yo empiece con las letras. Lo grabamos en dos tardes, todos juntos. Lo que tiene un poco diferente es la parte compositiva; se generan distintos escenarios musicales, y en este disco está más marcado. Tiene un poco más de rock y pop, pero sigue con esa magia de San Telmo que la dan el violín y el piano.

—¿Cómo te vinculás vos con esa cosa de San Telmo?

—Es alucinante, me encanta. Tiene que ver con la Ciudad Vieja pero con tango, en San Telmo vas y respirás tango. En Buenos Aires respirás tango, acá no lo respiro tanto. Y eso influye. También trato de escribir las letras allá, en los bares.

—¿Componer es un proceso racional para vos?

—Nunca probé agarrar un poema y musicalizarlo, y cuando escribo un poema trato de desligar que tenga que tener alguna estructura vocal que lleve a la canción. Es mi liberación total. La poesía en español para el rock es difícil, entonces siempre compuse al revés. Aparte me encanta que la música me saca de mí y me lleva a otro lugar.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

—Pero cuando escuchás la melodía, ¿te metés en ella o esperás a ver qué te va provocando?

—Estoy metido. Primero es medio físico, según lo que me produzca emocionalmente voy rescatando cosas. Por ejemplo, "Ruedan por San Telmo", ese principio me sugirió adoquines, una pareja.

—Como autor, ¿encontrás algo catártico en Chillan?

—Sí, sí. Bueno, "Mecha corta" es un caño, ¿viste?

—¿Es autorreferencial?

—No sé mucho de qué va. Cuando el tema tenía sobrenombre pregunté qué era "mecha corta", y fue el disparador. Era un término que no conocía y eso está bueno, los escucho a ellos hablando y les pido que me tiren ideas. Ahora, en un tema que estamos haciendo, que le decimos "el San Francisco" porque parece San Francisco en los años 70, le hice una letra y uno de ellos me dijo: "¿Y si en vez de decir "callado" decís "Callao", la calle?", y eso me sugirió un par de cosas. Con Chillan descremo un montón. "La red" es autorreferencial, totalmente; la escribí pensando en algo que me estaba sucediendo en 2014. Cuando escribo, escribo de mí, para afuera.

—Buenos Muchachos tiene una voz más definida, y en Chillan hay muchas maneras de decir. ¿Cómo dialogan?

—Creo que está bueno. Con Chillan compongo muy rápido, la letra de "Nafta & Bic" la compuse en la mañana, antes de ir al estudio a grabar. Y es una letra compleja para mí. Sin embargo encontré un disparador, se había dado una moda que prendían fuego mujeres —y lo digo con horror— y era tal la calentura que tenía, que escribí una al revés. Una mujer prendía fuego a un hombre.

—¿Te inspiraste en Eminem para esa letra?

—Bueno, es mi rap (se ríe). Tiene esa intensidad que sube que se da mucho en el rap de Eminem; se va enojando el Eminem, me gusta pila.

—¿Componés voces, como si fueran personajes?

—En "Nafta & Bic" hago un poco de mujer pero muy sutil, no soy muy actor en las canciones. Sí cuando se emociona la historia, me sale una voz más ronca, frenética. Es algo que nunca manejé pero no le hago asco, mañana quizás pueda hacerlo. Pero sin dudas Chillan es una banda más actoral que Buenos Muchachos.

—¿Hay un nexo entre tu poesía y prosa, las canciones de los Buenos y de Chillan?

—Es un mismo universo, pasa que están sugeridas para cosas diferentes. Cuando escribí la novela escuché mucho los "Nocturnos" de Chopin, Andy McKee, Erik Satie, y eso me coloca. Muchas veces escribí poesía arriba de canciones; agarraba una canción de Leonard Cohen y empezaba a escribir como si fuera la letra del loco en castellano, aunque no tenía nada que ver con él. Yo me la gozo, para mí es lúdico.

—¿A veces duele?

—Sí, claro. En el "Decálogo del perfecto cuentista" de Quiroga dice que nunca escribas bajo el imperio de la emoción. Es mejor evocarla después.

—¿Tus dibujos te han disparado textos, o al revés?

—No, al revés tampoco. Me pasó con Felipe Polleri; lo que he leído de él, me parece un tipo que podría ilustrarle claramente un libro. Hay algo que maneja el tipo, de imágenes clarísimas, surrealistas e increíbles, pero con emoción, que me pega. He dibujado por mi cuenta, he hecho algunas ilustraciones leyéndolo.

—Para cerrar la entrevista, están haciendo un disco nuevo con los Buenos Muchachos, con Nidal aún presente. ¿Por qué?

—Estamos muy conectados, entonces está saliendo muy fácil. Siempre demoramos cuatro años en hacer un disco y dijimos: vamos a hacerlo ya. Porque hay 40 canciones y podemos elegir. Todavía no está el cuadro armado pero estamos en ese proceso, y está saliendo rapidísimo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados