CAMPO

"La música es un fenómeno profundo"

El colectivo habla de Tambor del Cosmos, el disco que presentará en junio.

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Campo. Foto: Francisco Flores

Con "Bailar quieto", que fue el primer corte de este nuevo disco llamado Tambor del Cosmos y lanzado hace pocas semanas, el colectivo Campo volvió a sorprender arriesgándose a transitar un camino diferente: el de un reggaetón tirando a cumbia que más podría vincularse con Enrique Iglesias que con un grupo musical cuya raíz viene, entre otras cosas, de una impronta rock.

Es una apuesta que, en el contexto del disco, se decodifica de una manera mucho más simple que por sí sola, porque aunque Tambor del Cosmos no es un disco conceptual —"lo conceptual viene de la inspiración, y eso se plasma como puede", asegura el cantante Martín Rivero— tiene algunas líneas temáticas tanto en lo musical, que se construye a partir de capas y de cierta atmósfera envolvente, como desde las letras, donde abundan las imágenes contradictorias y la idea de movimiento.

Es que así son, a su manera, los cuatro integrantes del núcleo central de Campo, que aunque toma el nombre de su creador, Juan Campodónico, funciona como un colectivo que completan Martín Rivero, Verónica Loza y Pablo Bonilla (y tantos más que entran y salen, como Roberto Rodino, Gabriel Casacuberta y hasta Gustavo Santaolalla, que pone la voz al tema que da nombre al álbum). Ninguno de ellos es una sola cosa: hay roles y actividades muy diferentes, que nutren a esta propuesta dinámica y cambiante.

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"La idea de Tambor del Cosmos viene de un libro de filosofía africana que hablaba de la importancia de la resonancia del tambor y de una conexión profunda con algo cósmico", cuenta Campodónico sobre este disco que se presentará formalmente el 22 de junio a las 21:00 (entradas en Tickantel desde $ 550), en la sala del Teatro El Galpón que lleva el nombre de su padre, César Campodónico. "Eso es súper especial", reconoce.

—¿Qué fue lo más diferente, respecto a los trabajos anteriores, del desarrollo de Tambor del Cosmos?

Juan Campodónico: Fue un disco que hicimos ya como grupo creativo más armado. El primer disco surgió como iniciativa mía, fue más un disco de productor trabajando con aliados. Pero Campo se fue armando —más allá de que parte de su concepción es no ser una banda donde cada uno tiene un rol ultradefinido— en este tiempo de ir haciendo cosas juntos, un núcleo creativo que somos nosotros cuatro. Pero el germen de este disco lo hicimos entre los cuatro, y eso fue desde el comienzo bastante nuevo para nosotros.

—En el caso de Martín, que estuvo viviendo en Shanghái mientras hicieron el disco, ¿cómo fue la integración?

Martín Rivero: Estuvo bueno poder componer un disco y ser parte del proceso estando en otro lugar, más en un lugar tan distinto como Asia, que te inspira y te da otro punto de vista. Justo coincidió que estábamos terminando la banda sonora que hicimos para el ballet (Nocturno), y que esos dos años eran un momento para crear algo nuevo.

—En ese sentido, imagino que la inspiración y los estímulos habrán sido bastante más que los explícitos del disco, como la soledad y la distancia.

M. R.: El tema con la inspiración es que no es algo articulable, que se pueda describir. Entonces se puede plasmar en la atmósfera. Tratamos desde el sonido que tuviera distintas capas, que hubiera cosas que sonaran más asiáticas y otras un poco más uruguayas. Pero sí, fue súper inspirador.

—Hay una imagen que se repite bastante en Tambor del Cosmos que es la de la contradicción, que llega a su punto máximo en "Bailar quieto". ¿Tiene que ver con eso también?

M. R.: Sí. Al menos desde la parte que tuve que ver yo, de las letras, tiene que ver con un marco desde lo onírico, con plantear miles de cosas imposibles.

Verónica Loza: Pero siempre Campo tiene esa irrealidad, siempre estamos transitando el mundo de los sueños. Y creo que es a pesar de uno, porque así somos los artistas.

J. C.: Y en la música, de repente en la primera capa es muy rítmica, que es algo que valoramos muchísimo y donde hay una búsqueda. Pero te vas metiendo y hay otra capa más melódica, y te seguís metiendo. Hay capas más inmediatas hasta que decís: ¿de qué está hablando esta canción? Porque para nosotros la música también es un fenómeno profundo, en la dimensión que quieras darle a eso. Quizás hoy la tendencia es que hay una saturación de cosas dando vueltas y todo se hace muy literal, y acá es al revés. Es un poco a contracorriente de la tónica general de la música pop.

—¿Tambor del Cosmos tiene una intención universal y atemporal?

M. R.: Yo lo pienso desde el lado de la conexión de la música, de cómo la música te conecta. Es un elemento de identidad y de confraternidad, y ese tipo de conexiones son las que buscamos plantear: que lo escuches y te lleve a conectarte con algo más profundo.

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—Hay un riesgo artístico en esto de ir a contracorriente de la tendencia pop, que exige una respuesta del público.

V. L.: Son canciones que van a perdurar en el tiempo, porque vamos a un lugar como el vals que escuchaste toda la vida, aunque no quisieras. Entonces tenés la posibilidad, con este disco, de ir frecuentando lugares por los que de repente no vas. Este disco te lleva a un paisaje interior, y al mismo tiempo es una música que vas redescubriendo; tiene que ver con un ejercicio de tolerancia de cada uno.

Pablo Bonilla: Es el estilo de Campo, es una música que se va leyendo en capas. Y en cuanto a la parte cósmica, cada canción es una galaxia en sí.

—Está el caso de "Bailar quieto", por ejemplo, que como corte me chocó por esa base reggaetonera, pero en el contexto del disco funciona mejor.

J. C.: Exactamente. Habíamos hecho esa canción en ese contexto, y cuando la sacamos solita quedó un poco indefensa. Pero es una canción bien interesante, y hay que destacar que ese sonido entre cumbia y reggaetón es un sonido casi uruguayo.

P. B.: Y generalmente el reggaetón está ligado al amor prohibido y a órdenes de cómo bailar. Y esto dice: bueno, yo bailo así, bailo quieto.

—Que es algo muy uruguayo, también.

M. R.: Sí, es súper uruguayo bailar quieto. Yo lo propuse por mi forma de bailar, más allá de la poesía.

—Con esto volvieron, como en el primer disco, a buscar la belleza en ritmos si se quiere más "marginales".

J. C.: No marginal sino popular, algo más literal. Es no hacerle asco a eso porque es parte de la cultura, pero la cuestión es cómo hacer eso de una manera que tenga sentido, y no que sea una cosa de use y tire, de consumo desaforado. Nosotros estamos planteando una música que nos representa, y esto es lo que queremos decir. Lo encaramos desde un concepto bastante artístico y eso, capaz en este momento de la vida, suena a que somos bichos raros.

—En este proceso de ida y vuelta entre Montevideo y Shanghái, el disco se fue construyendo como en un laboratorio, y está lleno de sonidos y de guiños. ¿Cómo es la instancia de transferir eso al vivo, que van a encarar ahora para la presentación de El Galpón?

P. B.: No deja de ser una reinterpretación del disco, y es un ejercicio lindo.

M. R.: Sí, eso de ver qué elementos elegimos y si quitamos o dejamos. En este momento estamos tratando de volver todo más orgánico, y eso es lindo porque refresca las canciones.

—En abril tocaron en el Lollapalooza argentino, y hubo algunos fans muy entusiastas. ¿Eso les pasa a donde van?

J. C.: Lo que tiene Campo es que tiene grupos de fans chiquitos, que nos quieren mucho y están en distintos lados. Subís algo a Facebook del disco nuevo y el primer comentario es: "¿Y acá en Bogotá cuándo llega?". Nos damos cuenta de eso, que en esta era la gente que nos sigue está por todos lados.

Dos discos

CAMPO - BIZARRO / 2012

Es el primer disco del proyecto colectivo que encabeza Juan Campodónico. Hay una experimentación intensa con la cumbia digital; hay pop y candombe, y también muchas canciones en inglés.

TAMBOR DEL COSMOS - SONY / 2017

Es el flamante disco del colectivo, que se concentra en la búsqueda rítmica y deja de lado la cumbia para ir por otros caminos, que pasan por el reggaetón, el pop más tradicional, el vals y hasta la canción de cuna.

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