GALA LÍRICA EN EL AUDITORIO ADELA RETA

"La música clásica está relegada"

La reconocida soprano española se ha presentado ante el público uruguayo un par de veces en los últimos años, y quizá el trabajo escénico más sonado que hizo en Uruguay fuera cuando el año pasado interpretó “La voz humana”, en el Teatro Solís.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La gran soprano dará un recital en el Sodre, en francés y en españo. Foto: Difusión.

María Bayo

CARLOS REYES

El sábado próximo a las 18:30 horas en el Auditorio Nacional Adela Reta, se la podrá ver y escuchar en un programa bien amplio, que abarca épocas y geografías diversas, acompañada al piano por Ruben Fernández Aguirre. Entradas en Tickantel, desde $ 400 a $ 1000.

—¿Cómo es el programa para el recital en el Auditorio?

—Cuando hago un repertorio para canto y piano hago una primera parte de autores extranjeros. Y en este caso incluimos a Pauline Viardot, con tres canciones del clasicismo. Y dentro de ese repertorio francés también haré Max Moreau: son canciones que las dio al Archivo de Granada, dado que él vivió mucho tiempo en esa ciudad. Él era pintor y músico, y nos pidieron si podíamos hacer algunas canciones suyas que salieron el año pasado en un disco. Luego hago una parte de opereta, que creo que encajaba muy bien, y daba otro aire al concierto, menos puesto, más...

—¿Festivo?

—Efectivamente. Son unas arias que no son las típicas de la opereta francesa. Son de André Messager y Reynaldo Hahn. Luego, la segunda parte, como soy española, me pidieron algo más de mi país, y hago canciones de Manuel de Falla y Antón García Abril. Y hago unas arias de zarzuela.

—¿Qué diferencia hay desde el punto de vista vocal a cantar en francés o en español?

—Bueno, son dos vocalidades muy diferentes, aunque la técnica vocal se tiene que adaptar de la misma forma. Yo llevo muchos años cantando este repertorio, y se necesita mucho trabajo para cantarlo de una forma natural, que se entienda, y a la vez que ese idioma no perturbe el sonido. Si bien yo empecé mi carrera en Alemania, enseguida tuve una agencia francesa y me llamaron muchísimo para hacer repertorio en Francia. Y mi color de voz iba muy bien con el repertorio en francés.

—¿Los programadores de las salas hoy reclaman más recitales que montajes operísticos?

—No, no precisamente, aunque sí es más fácil de montar, naturalmente. Lo que sí es una pena es que se está perdiendo mucho el recital. En España se está perdiendo, en Francia no veo que se haga demasiado. Se está perdiendo esta manera de hacer música que deberíamos preservar, porque es el contacto más directo que tienes con el público. En una pequeña obra de tres minutos, con canto y piano, estás completamente desnuda, y ahí es donde se ve la interrelación más fuerte con el público. Y es de una exigencia vocal importante, y de concentración, porque casi todo se lleva de memoria.

—¿La ópera perdió el lugar de privilegio que tuvo?

—Todo lo que es música clásica está quedando un poco relegado. Creo que en general se escucha poca música clásica. Pero creo que los teatros están haciendo una gran labor en el intento de atraer público.

—¿Qué diferencias marcaría entre cantar con orquesta o solo con piano?

—Naturalmente el piano es mucho más intimista, puedes recrearte más en la mezza voce y pianos. Con la orquesta quizás tienes que da más potencia, aunque todo depende también de la sala. En cuanto al ritmo, yo lo respeto como el compositor lo ha puesto, aunque solo con piano tienes libertad de permitirte ciertas cosas, pequeñas cosas que no las puedes hacer con la orquesta.

—¿Cómo definiría cantar bien?

—En primer lugar, una buena técnica, en la que la voz sea igual de abajo hacia arriba, que toda su gama sea de un mismo color. También que se entienda, y que quien canta tenga la suficiente personalidad para poner la carne de gallina al oyente.

—¿Qué voces reclama el público?

—El público escucha lo que le dan. Creo que no hay una predilección por las voces, aunque sí ha habido una predilección por los tenores, y por los contratenores, en esta última época, porque son voces un poco raras. Pero creo que más allá de eso, el público ama las voces que tienen una buena dicción, buena proyección, y una gama entera, que no haya distinción en toda la tesitura: para eso es que se estudia.

—¿En su casa qué le gusta cantar?

—Solo lo que tengo en calendario. No me gusta ni cantar en la ducha, ni escuchar música fuera. Ahora tengo que escuchar más música por mi hija, que está siempre con su música. Pero de lo contrario ni escucho mucha música: bastante tengo con mi trabajo. No suelo cantar más que lo que tengo en ese momento para hacer.

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