Obituario

 Eddie Van Halen, un virtuoso de la guitarra que marcó la historia del rock

El guitarrista falleció a los 65 años tras luchar por varios años contra un cáncer; estuvo con su banda, Van Halen, en Uruguay en 1983 

Eddie Van Halen
Eddie Van Halen

Uno puede pensar lo que quiera de la música de Van Halen, el grupo que fundó y lideró, pero no hay duda que Eddie Van Halen será, por siempre, uno de los grandes guitarristas de la historia del rock.

Los especialistas, incluso, lo consideran un instrumentista cuya influencia estaría a la par de la de Jimi Hendrix, el guitarrista fallecido en 1970.

En 2012, una encuesta de la revista especializada Guitar World votó a Van Halen como el mejor guitarrista de todos los tiempos. Y tres años después fue elegido como el octavo mejor guitarrista de la historia por la revista Rolling Stone; solo le ganaron Hendrix, Eric Clapton, Jimmy Page, Keith Richards, Jeff Beck, B.B. King y Chuck Berry. Estaba a ese nivel.

Pero, más allá de esas apreciaciones profesionales, como todos los grandes del instrumento base del rock and roll, Van Halen le aportó una impronta personal y muy identificable incluso para oídos menos entrenados. No hubo otra guitarra como la de él.

Nacido en Holanda, Edward Lodewijk Van Halen (tal su nombre completo) falleció a los 65 años, después de batallar por años con un cáncer de garganta. La noticia la dio su hijo Wolfgang, quien desde 2007 integraba la banda que su padre fundó a mediados de la década de 1970 y que se convertiría en una de las más exitosas de la historia de la música popular.

En su obituario, la revista Rolling Stone ejemplificaba su trascendencia recordando que su guitarra “Frankenstrat” (llamada así porque la construyó él mismo a partir de un modelo barato) integró una exhibición en el Museo Metropolitano de Nueva York y otro de sus instrumentos se mostró en el Smithsonian. La revista además, escribió que Van Halen “no solo radicalizó la forma en que se tocaba el instrumento, sino que redefinió cómo se lo podía construir y cómo podía sonar”.

Era un niño de siete años cuando la familia Van Halen se mudó de Holanda a California en 1962. La música estaba en la familia: su padre tocaba piano, saxo y clarinete pero Eddie y su hermano Alex se vieron sacudidos por el poder del rock and roll.

Los hermanos empezaron con el piano y todo indicaba que Eddie iba a ser un pianista prodigio pero la invasión del pop británico de mediados de los 60, lo volcaron para otro lado. Al comienzo tocaba la batería y Alex, la guitarra pero rápidamente cambiaron de instrumentos; Alex se convertiría en uno de los grandes bateristas del rock.

Con aquel entusiasmo juvenil formaron una banda que atendía por el feo nombre de Mammoth en la que ya estaban el bajista Michael Anthony y David Lee Roth, un gran frontman y que junto con la guitarra de Eddie le dieron todo el carisma al grupo, aun cuando cambió el nombre por el más personalizado Van Halen a sugerencia del propio cantante. Aunque vendrían otros vocalistas (Sammy Hagar y Gary Cheronne) y un bajista de la familia, esa primera formación sería la clásica.

Fue con esa integración que estuvo en Uruguay en febrero de 1983 para un show en el Cilindro Municipal que sería una de las primeras visitas internacionales a nuestro país. Aunque aún no habían dado el salto que los convertiría en estrellas mundiales (eso pasaría al año siguiente con el disco 1984 y la canción “Jump”, donde Eddie tocaba los teclados), ya eran uno de los grandes nombres del rock americano con una carrera discrográfica que a esa altura tenía seis años.

Entre otras cosas, Eddie Van Halen fue el creador del “finger tapping”, una manera de tocar que reproducía los movimientos de un pianista. Su estilo era pirotécnico y virtuoso con una velocidad que identificaría desde entonces a los llamados “héroes de la guitarra”. Construía sus propios instrumentos y generó nuevos standards de fabricación, un aporte que también le fue reconocido en los obituarios.

Van Halen
David Lee Roth, Eddie Van Halenen su visita a Montevideo en 1983

Como dejan claro las autobiografías de algunos de sus colegas (la de Hagar, Red, es particularmente reveladora), su adicción al alcohol, que pudo vencer a mediados de la década de 1990, lo convertían en un líder de los complicados. Sus peleas con David Lee Roth, son material de incontables leyendas. Su matrimonio con Valerie Bertinelli, una estrella de la televisión de los 80, lo convirtió en una celebridad de farándula.

Su sonido, una mezcla de hard rock americano y heavy metal, fue revolucionario en tiempos donde iba el new wave y el punk. Su lista de éxitos incluye “Jump”, “Panama”, “Hot for the Teacher”, “Why Can’t This Be Love” y muchísimos más. Hizo el solo de una de las canciones más exitosas de todos los tiempos, “Beat It” de Michael Jackson.

Su muerte conmovió las redes sociales y lo convirtió en tendencia mundial. El propio Hagar, con quien no terminó bien, mostró su tristeza compartiendo una foto juntos.

“Aplastado. Jodidamente aplastado (...). Cambiaste nuestro mundo. Fuiste el Mozart de la guitarra de rock”, indicó Nikki Sixx, de Mötley Crüe, una de las tantas bandas que influyó Van Halen.

El Mozart de la guitarra rockera. Aunque parezca exagerada es una buena manera, para sus fanáticos de siempre, para definir a Eddie Van Halen, un revolucionario de la guitarra y una estrella de rock.

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