emiliano y  el zurdo

“La murga brota por todo el disco”

El dúo celebra el Disco de Oro por Hasta el otro carnaval en el Auditorio

Emiliano y el Zurdo
Emiliano y el Zurdo. Foto: Darwin Borrelli

A Emiliano y el Zurdo les parecía que había pasado mucho tiempo desde el último disco recopilando la historia murguera. Así que fueron por eso, pero no eligieron hits, sino “el lado B del casete”, esas canciones que consideran hermosas pero que por un motivo u otro no se hicieron tan populares en su momento, aunque también mecharon alguna del lado A, cuentan Emiliano Muñoz y Freddy “Zurdo” Bessio a El País.

La idea se materializó en 2016 con Hasta el otro carnaval, un disco que incluye desde "Rompe el silencio", el saludo de Asaltantes con patente de 1961 o el de Araca la Cana en 1960, "En cada esquina del barrio".  

Este, su tercer disco de estudio y el primero sin canciones propias, le gustó a la gente y les regaló un Disco de Oro que ahora celebran con un concierto en el Auditorio Nacional el 19 de julio (ver recuadro).

Pero no es la primera vez que la audiencia los reconoce comprando discos, porque ya con Cantor de esquina, su primer álbum editado en 2009, alcanzaron el Platino, el segundo, Va cambiando la razón, de 2011, fue de Oro y Giran los años, un recopilatorio de canciones propias, también. “Lo que pasó con este cuarto disco demuestra que hay una empatía con la gente, algo que está bueno y nos recontraenorgullece”, admite Muñoz.

Se conocieron en el 96 y le deben tantos años de amistad a Jaime Roos, que en el 2000 los unió para que fueran parte de su banda. Pero este proyecto que el público conoce como Emiliano y el Zurdo fue lo que los fortaleció, los unió más y hasta sus familias se hicieron amigas. Para ambos, que se consideran unos “tipos familieros”, esa es parte fundamental de sus vidas y creen que es otro motivo por el que se llevan tan bien, “además de que sé cuándo hay que hablarle y cuándo no”, dice Bessio y se ríen.

—Tantos años de amistad habrán dejado cosas para contar

Zurdo Bessio: En estos años nos fuimos encontrando, nos fuimos conociendo y descubriendo las costumbres de cada uno y fundamentalmente el sentimiento hacia nuestras familias. Somos recontraparecidos en ese sentido. Y nuestras familias, nuestras esposas, nuestras hijas, tienen una relación de amistad. A veces es más fácil hacer amistad en lo laboral, pero ya cuando relacionás familias, tiene mucho más valor y tiene que haber un compromiso para cuidar todo eso.

—Los encuentros de esas familias deben ser a mucha música.

Emiliano Muñoz: ¿Vos sabés que no? Ese lugar lo utilizamos para hablar de otras cosas, disfrutarlos por otro lado. Bueno, no y sí, las veces que hemos ido de viaje, que hemos hecho unos cuantos viajes juntos con las familias, ahí no falta la guitarra.

—Desde la amistad, ¿cómo viven la rivalidad carnavalera?

ZB: El carnaval es muy pasional para aquellos que lo consumimos directamente. Nací ahí adentro, empecé a los 13 años, pero no tengo una lucha, nunca la tuve y espero no tenerla. Todos vivimos la pasión de diferentes lugares. Pero entre nosotros dos, ¿para qué ponernos de rival si Emiliano me conoce tanto? Sería inútil.

EM: Es la manera de mostrar una linda fiesta, que es lo que es en definitiva. Que nosotros a veces en algunos casos nos aprovechemos y la distorsionemos un poco es otra cosa. Pero es una fiesta divina y digna de mostrarla tal cual es, y la competitividad es parte de la motivación. 

—En 2009 sale Cantor de esquina, pero en 2007 tocaron por primera vez en Plaza Prado, ¿se acuerdan de ese toque?

ZB: Yo me acuerdo como si fuera hoy. Ni que hablar que fue un encontrarnos con esa experiencia de ir por un camino nuevo, de responsabilidad más directa. Éramos nosotros con la cara más visible, y fue espectacular. Además, me imaginaba que era el comienzo de algo, en ese entonces no sabía ni de qué ni hasta dónde ni hasta cuándo, porque en definitiva uno emprende y después el tiempo dicta.

EM: El nerviosismo fue grande, aparte te quedan cosas grabadas. Ahora revisaba la memoria y sé hasta cómo estaba vestido y te puedo asegurar que de otro show no me acuerdo. Acá estamos, 11 años después.

—¿Qué les dio este proyecto?

ZB: Al subirnos a un escenario nos llena de emoción que un hijo te pueda estar mirando desde el costado y lo sienta. Hacer cosas que satisfagan fundamentalmente a tus seres queridos te da la pauta de que vas por un camino bueno. Que después sea muy consumido o no, bueno. Uno hace lo que hace, le pone el corazón, le pone todo lo que le pone y después lo demás viene o no viene.

—Ese disco de oro viene a demostrar que se consume.

EM: En estos tiempos que corren, con la tecnología y eso de que escuchás la música con Youtube o hasta en un pendrive, tener una venta de discos que signifique ese galardón es importante y muestra que la gente quiere tener el disquito ahí.

ZB: Lo más lindo que nos puede pasar es que alguien nos dé un abrazo y nos diga qué lindo que estuvo, es el premio más lindo del escenario. Y esto es la frutilla de la torta. No deja de ser interesante que haya gente que se tome la molestia de gastar su dinero para tener algo que uno hace.

—¿Qué los ha consolidado?

EM: El profesionalismo que le dedicamos al proyecto y los compañeros que nos rodean. También otros artistas que nos han abierto las puertas, como El Alemán o Larbanois & Carrero. Todo eso tiene que ver con lo que somos hoy, nada es casualidad.

—¿Eran los mismos cuando hicieron Cantor de esquina que lo que son hoy?

EM: La edad te cambia. Yo escucho Cantor de esquina y me siento lejos por el tiempo de ese disco, porque el lápiz cambia y la mente también.

ZB: Tiene que ver con ir acomodando el cuerpo para seguir viviendo y proteger a los tuyos y mantener tu trabajo.

EM: Y uno va escribiendo con las emociones diarias. Hasta el otro carnaval viene porque creíamos que faltaba un disco de este tipo, porque hacía muchos años que no se hacía algo con la historia de la murga y la murga brota por todos lados del disco.

—Pensar un disco como este después de tener canciones propias, ¿cuál fue el desafío?

EM: Lo peloteamos con varios compañeros, porque sí, era muy difícil elegir 12 canciones de 100 años de murga. Nosotros decimos que es como en la época del casete y la parte A con los mejores temas y la B se escuchaba menos. Estas no sé si son las menos escuchadas, tienen menos popularidad, pero son terribles temas.

—Entre tablados y el Auditorio, ¿hay uno más desafiante que otro?

ZB: Yo nunca imaginé que iba a tocar en el Solís o en el Sodre, pero pasa más por el lado de que uno no proyectó eso. Seguramente uno quiera tratar de ponerle el respeto que se merece, sobre todo por la historia del disco. No sé qué tan desafiante será o qué tan audaz sea uno.

EM: A veces las cosas pasan y no te das ni cuenta. Pasan, pasan, pasan, no las ves y de repente hacés un parate. Por ejemplo, el otro día estaba mirando una foto de Cuatro en línea y me detuve como diez minutos y mi cabeza viajó a ese momento, a las 5.000 personas en dos Teatros de Verano, el haber cantado con Larbanois-Carrero, estuvo Pepe Guerra, y estaba Alcides Ghiggia sentado en la platea. Pasa y te olvidás, pero un día te acordás y es hermoso. 

"Estamos dando un pasito más"

Emiliano y el Zurdo estarán el próximo jueves a las 21.00 en el Auditorio Nacional. Es una ocasión para celebrar con sus seguidores, familiares y amigos que Hasta el otro carnaval fue Disco de Oro.

“Es una linda oportunidad para uno que a veces anda visitando diferentes rincones del país, tanto en el interior, tocando en boliches o en fiestas, y acá podemos juntar toda esa gente y decir ‘acá estamos todos’”, explica Bessio.

Agrega que los tiene en alerta en el buen sentido porque quieren encararlo profesionalmente, “de lo contrario tendríamos que estar hablando de retirarnos, pero no, estamos dando un pasito más en la carrera”.

Aunque la ocasión es para celebrar el último trabajo, también incluirán canciones de sus discos anteriores. Y habrá invitados. Estarán Larbanois & Carrero, El Alemán, músicos que según ellos son parte esencial de lo que lograron alcanzar y, no dan más nombres, pero aclaran que habrá más sorpresas.

Las entradas, en venta por Tickantel, van de 400 a 800 pesos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º