MÚSICA

La muerte hace aumentar la venta

Como hacía años, Prince se coló entre los más vendidos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Prince. Foto: EFE.

Son cosas que pasan: esta semana, tras conocerse la noticia de su muerte, Prince pasó a ocupar el primero, segundo y sexto puesto de las listas de ventas estadounidenses.

El jueves, tras saberse que el artista había muerto, fanáticos y curiosos salieron a buscar música online gratis, pero como no había nada disponible hicieron algo inusual: salieron a comprar discos.

The Very Best of Prince, un compilado de 2001 repleto de clásicos como "When Doves Cry" and "Kiss," fue directo al número uno en los rankings de álbumes de Billboard con 100.000 unidades vendidas y 292.000 streams. Purple Rain, el disco de 1984 que convirtió a Prince en una superestrella mundial, quedó segundo con 63.000 ventas y 71.000 streams y otra colección, The Hits: The B-Sides, está en el número 6. En total, tiene ocho álbumes en el Top 200. Sus ventas son aún más llamativas porque para la industria la semana termina a la medianoche del jueves, por lo que solo hubo 12 horas para comprar desde que se supo la noticia.

El éxito continuó el fin de semana. Para el domingo, Prince había vendido 579.000 discos, lo que de acuerdo a Nielsen, la consultora que realiza esta clase de mediciones, representa un 42.000 por ciento más que los últimos tres días en los que Prince solo había venedido 1.400 copias. Bilboard estima que en la lista de éxitos que se conocerá el fin de semana, Prince podrá colocar cinco álbumes entre los 10 primeros.

Una de las razones de este éxito es la inexistencia de música de Prince para consumir gratis en Internet. Prince era muy celoso de su obra y cuidaba de no aparecer en YouTube; solo está disponible en el servicio de streaming Tidal, que no es de los más populares; en Spotify hay una sola canción suya, "Stare", un sencillo de 2015.

En Uruguay, donde nunca fue un artista que despertara pasiones masivas, su muerte no cambió el panorama. "Se vendió un poco pero tampoco hay mucho en el mercado", dice Diego Rocha encargado del local de Palacio de la Música. "Hace años que no se renueva su catálogo".

Lo poco que había en plaza era Art Official Age y Plectrumelectrum, sus dos discos de 2014. "Y otros que teníamos en el depósito, los trajimos y algo se vendió", dice Rocha.

La muerte siempre ayuda a vender discos. Otra de las pérdidas grandes de la música de este año —David Bowie— también fue seguida por un aumento del interés popular. Para el fin de semana que siguió a su fallecimiento, el 10 de enero, sus ventas habían aumentado 5.000 por ciento de acuerdo a cifras oficiales. Su canción "Lazarus", de su último album Blackstar, le dio su primer número uno desde 1987; el álbum fue el primer número uno en Estados Unidos de toda su carrera.

Estos últimos meses fueron particularmente trágicos para la música. Murieron, solo para empezar, figuras clave en la historia: Prince, Bowie, Lemmy, Merle Haggard, George Martin, Mariano Mores y Keith Emerson. A ellos hay que sumar a gente también importante como Billy Paul, Gato Barbieri, Glenn Frey, Andy Newman, Vanity, Maurice White, Paul Kantner, Glenn Frey, Blowfly y Dale Griffin. Son tiempos aciagos.

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