entrevista con la dj alemana barbara preisinger

"Muchas veces se ve al DJ como una rockola que debe satisfacer los deseos del público"

Hoy jueves 14 en el Espacio de Arte Contemporáneo la artista alemana se presenta a las 18.00 con entrada libre, con el apoyo del Instituto Goethe, en la segunda edicion de Clubraum

Barbara Preisinger
Barbara Preisinger. Foto: Marie Inove

—¿Qué es lo que vas a presentar en Uruguay

—Estaré presentando un DJ set. Será una mezcla de de viejas y nuevas pistas de house y deeper techno con vinilos y archivos digitales. Para esta ocasión he seleccionado pistas que representan la sonoridad berlinesa de los últimos 20 años, mezclándolas con nuevas producciones.

—¿Cómo viste evolucionar la música electrónica desde que empezó tu carrera a hoy?

—El techno y la escena house crearon una manera nueva de producir y circular música, cambió la percepción musical del público e influenció fuertemente la cultura de evento. Durante los primeros años todo era nuevo, se realizaban todo tipo de experimentos extraños, generalmente desde la lógica del “hágalo usted mismo”, y todo parecía posible. Luego de un tiempo, la escena se profesionalizó y comenzamos a percibir cierta rutina tanto desde el lado de los creadores, DJs y productores, como del público. De todos modos, siempre se puede encontrar un poder creativo aportado tanto por jóvenes artistas como por productores establecidos, de esta manera nunca se vuelve aburrido para mi buscar nuevas melodías.

—¿Por qué te parece que la música electrónica es tan seductora, qué tiene que llega tanto a las multitudes?

—Si pensamos el techno como música electrónica moderna, encontraremos muchísimos géneros y subgéneros alimentados por varias escenas y productores, los cuales pueden alcanzar grandes y diversas audiencias. Siempre hay algo a explorar para cada gusto. De todos modos, en la pista de baile siempre es el groove el que crea esa energía constante que mantiene a la gente en movimiento.

—Tu naciste en Munich y te fuiste a vivir a Berlín. ¿Cómo fue ese cambio?


—Fue un cambio enorme. En los 90, cuando dejé Munich, existía allí una buena escena pero que no llegaba a competir con las posibilidades que brindaba Berlín. Munich siempre fue una ciudad cara y generalmente conservadora, salvo por unas geniales excepciones. Cuando llegué a Berlín en 1998, primero pensé que ya era tarde, que la revolución del techno ya había sucedido allí; sin embargo aún existía y existe espacio para crear cosas nuevas. Ninguna otra ciudad comparte esta situación especial y particular. Es por ello que Berlín se ha vuelto un imán para artistas de todas partes del mundo, quienes construyeron intercambios e influencias.

—¿Cómo es ese ambiente de la música techno berlinesa?

—La escena dance de Berlín se ha vuelto bastante dominante. Aún hay lugar para la experimentación pero muchos turistas llegan con expectativas marcadas de como tiene que sonar un club de música. Se decepcionan si no escuchan el tipo de techno o house más comercial y predominante que conocen. Esto mata un poco la apertura sobre todo si los clubes siguen los gustos de estas demandas. Con toda esta afluencia de gente desde fuera de la escena, la misma se ha tornado enorme y hasta difícil de abarcar. Esto puede ser visto como una desventaja por un lado aunque por el otro te abre la posibilidad de encontrar nichos más allá de los grandes clubes.

—¿Cómo ves la relación entre lo techno y lo germano?

—Las producciones de música electrónica de Alemania han tenido una gran influencia, tanto en los comienzos del techno como hasta hoy. Sin embargo me parece que con los años, el techno se ha vuelto un movimiento global. Si bien Alemania sigue pisando fuerte, considera que hay muchas otras influencias importantes.

—¿Te parece que a veces al DJ no se lo considera un artista?

—Con la alta profesionalización del medio y las demandas de la audiencia, muchas veces se ve al DJ como una rockola que debe satisfacer los deseos del público. Muchas veces se considera al DJ como un animador que debe entretener más que como un artista. De todos modos, esto depende siempre del tipo de evento, la audiencia y la escena detrás.

—Es tu segunda vez en Uruguay.

—Sí, mi primer visita, hace ya seis años, fue justamente también en diciembre. Si bien fueron pocos días, disfruté enormemente del paisaje y la naturaleza. Montevideo la viví como una ciudad de mente abierta en cuanto a la música y las artes en general, y tuve el placer de conocer a gente muy cálida y superinteresante. Otra cosa que me gusta de esta época es el clima, soleado y aún no extremadamente caluroso. En Berlín tenemos dos grados y mucha lluvia en estos días.

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