Ayuí lanzó una edición especial, una antología de canciones a la capital

Montevideo retratado en 42 melodías que marcaron época

Montevideo rima con deseo, con veo y hasta con feo. Sin embargo, los buenos poetas han sorteado muchas veces la rima fácil, para encontrar las palabras que describan lugares menos comunes y sensaciones más profundas. Quizá uno de los poetas que mejores palabras encontró para describir su relación con la Capital fue Juan Carlos Legido, quien en Montevideo al sur plasmó algunos de los versos más hondos al respecto.

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La ciudad, cantada por un montón de artistas en un disco doble. Foto: Darwin Borrelli

Pero no solamente los poetas de la literatura describieron con talento esta ciudad: sus músicos no se quedaron atrás, y el sello Ayuí acaba de lanzar una edición especial que reúne algunos de los mejores aciertos en ese terreno: Montevideo en canciones.

Algunos de los nombres que no podrían faltar (Fernando Cabrera, Alfredo Zitarrosa o Los Olimareños) se reúnen con otros quizá menos familiares, como la toupe Un real al 69. El carácter de antología del álbum ofrece por contrapartida una enorme variedad de géneros, ritmos, y formas instrumentales, que van desde melodías sutiles hasta estridentes, desde la poética canción de autor hasta la composición carnavalera. Ese aspecto hace que el par de discos cambie repentinamente de tono, sobresaltando al principio al que por primera vez lo escucha.

Montevideo en canciones difícilmente no emocione en sus primeras canciones. Una canción para Montevideo, de Mauricio Ubal, con su tono de himno popular abre perfectamente el conjunto: la canción a su vez reúne en su ficha técnica nombres que dirán mucho a quienes gustan de estas cosas, desde Eduardo Darnauchans y los Fattoruso hasta Lágrima Ríos.

Los nombres y las emociones se continúan unos tras otros. De Fernando Cabrera se escucha El tiempo está después, un capolavoro de este artista, que aporta una dimensión metafísica, altamente poética, que contrasta con otras canciones de los discos, de corte mucho más literal.

De Daniel Viglietti se incluyó Yo nací en Jacinto Vera, que sobre el gran poema de Líber Falco también eleva el nivel literario del conjunto. Y le sigue Yacumenza, de José Carbajal, que con su voz cruda y franca canta esa preciosa pintura de la llamadas, con palabras de fuerte sentido popular.

Así, el álbum a través de 42 ejemplos va recorriendo distintas épocas de la Capital, desde los tiempos de Carlos Gardel y las antiguas troupes carnavaleras, pasando por los años 60 y 70, hasta la apertura política, luego los años 90 y más, hasta prácticamente hoy. También los distintos barrios van siendo retratados desde diferentes miradas y sensibilidades, donde no falta, por ejemplo, Durazno y Convención, exquisita creación de Jaime Roos.

Tampoco se dejó de lado Adiós mi barrio, de Los Olimareños, y la entrañable A la ciudad de Montevideo, a cargo de Jorge Bonaldi. Dino, Níquel, Larbanois & Carrero, Gustavo Nocetti, Jorge Schellemberg, Popo Romano, Rada, suman miradas desde donde describir esta ciudad, que en ese trabajo discográfico aparece pintada en sus mil facetas: de día por la rambla, entre bicicletas y pescadores, y de noche, en las horas de andar de boliches. Hasta su basura aparece retratada, así como también la mirada descreída de Los Traidores en Montevideo agoniza.

La dupla de discos, muy bien presentada, va acompañada de un librillo que prolijamente incluye las fichas técnicas de las canciones, y un texto que las ubica en su contexto. El material es ideal para llevárselo a un amigo que viva en el exterior y que tenga nostalgia de esta tierra, o para regalárselo a uno de los miles de extranjeros que ahora habitan esta ciudad que ha tenido y tiene tantos músicos poetas. Seguramente pensando en ellos, Montevideo en canciones incluye hasta una especie de glosario con algunas de las expresiones que pueden despistar a algún extranjero o a algún neófito en la materia.

Algunas ausencias notorias (como Biromes y servilletas, de Leo Maslíah) son más que justificadas, dado que una antología siempre se ve obligada a recortar. Pero más allá de eso, el conjunto ofrece un panorama tan completo como agradable.

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