CRÍTICA

Montaña rusa sónica

Ellos hacen un poco alarde de ello: cada concierto de Buenos Muchachos es una experiencia única. Ese recurso lo volvieron a aplicar este viernes y sábado en La Trastienda donde dieron dos recitales bastante diferentes; este comentario es sobre lo que hicieron el sábado 17.

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Un show con canciones poco frecuentes y versiones.

Hubo un mínimo denominador común entre ambos recitales que fue Nidal, el nuevo disco del grupo que quedó dividido en dos shows pero hubo canciones de sus 20 años de carrera. Y muchas de esas que a la parcialidad le encanta corear.

Mucho de eso estuvo en la primera parte del show, en el que transitaron territorios conocidos salpicados por canciones de esas que no suelen hacer. Siguen siendo una banda contundente y las lecturas de sus temas siempre parecen dejar lugar para la improvisación y la novedad. En la música de los Buenos Muchachos hay experimentación, un clima y una fuerza que administran en un in crescendo hipnótico. Les sale bárbaro.

La segunda parte la iniciaron con cinco canciones de Nidal, una decisión temeraria. Las canciones no están nada mal (y es otro buen disco de la banda) pero mucho del público que llenó La Trastienda pareció quedar afuera. Ya habrá tiempo para conocerlas mejor y disfrutarlas porque hay buenas cosas que tienen pasta de hits en vivo. La versión de "A mi manera" fue muy buena.

Pero, en definitiva, los Buenos han acostumbrado a su público de que hacen lo que se le canta. Aceptado eso, el recital fue otra prueba de que es una fórmula interesante. Hubo momentos para corear y otros más introspectivos que fueron armando una estructura de concierto bien a lo Buenos Muchachos.

BUENOS MUCHACHOS (***)

Fecha: 17 de octubre. Lugar: La Trastienda.

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