ENTRE DOS GÉNEROS

Mónica Navarro: "Lo peor sería que fuese un disco indiferente. Si te molesta, o te gusta, me encanta".

La artista presenta en el Teatro Solís su disco Maldigo, en el que vuelve al rock con un repertorio singular

Mónica Navarro
Mónica Navarro, con nuevos rumbos. Foto: Darwin Borrelli

La cantante Mónica Navarro volvió al rock, pero para interpretar un repertorio folklórico, que pasa por creaciones de Chabuca Granda y Violeta Parra. Y el resultado es el disco Maldigo, que el jueves 6 de junio a las 20.30 horas será presentado en el escenario principal del Teatro Solís. “Este es un disco corto, de unos 38 minutos, así que en el Solís voy a hacer también algunas de las canciones que no quedaron incluidas en el disco. Y voy a tener varios invitados, entre ellos Max Capote. Y vamos a hacer una mezcla, porque en el show van a aparecer el tango y las milongas”, explica Navarro sobre este espectáculo, que contará con Hernán Rodríguez en guitarra, Diego Varela en bajo e Irvin Carballo en batería. Las entradas están en Tickantel, desde $ 300 a $ 500.

Amé hacer este disco, volver a encontrarme con la energía del rock. Porque el tango siempre es como una ruta más afable, pero en este disco, cada vez que entro a una canción es como recibir 300 trompadas. Termino agotada. Me interesa trabajar en esta línea, pero yo quiero todas las líneas. No me imagino no cantar tango, es algo que nunca se me cruzó por la cabeza”, señala.

“Pero con este nuevo formato más roquero, ya estoy escribiendo canciones para otro disco. Me quedó colgado hacer algo del repertorio de Atahualpa Yupanqui, y algo de Amalia de la Vega. Ahora, hasta el 6 de junio, tengo como un apagón, porque solo pienso en ese espectáculo. Pero luego, también me imagino volver a hacer un disco con mis canciones. Pero más allá de eso, podría haber un Maldigo 2 y un Maldigo 3, porque hay todo un repertorio de canciones bellísimas que se pueden trabajar. Estaría bueno hacer un Maldigo 2”, promete la destacada cantante.

Mónica Navarro
Mónica Navarro, se prepara para el Teatro Solís. Foto: Darwin Borrelli

-¿Qué motiva ese cruce entre ese repertorio medio folklórico, medio popular, y ese modo de versionarlo?

-Las canciones de este disco, y otras que no están ahí pero voy a hacer en este show en el Solís, las tenía hace tiempo picando en la cabeza. Y en realidad lo que me pasa es que, canciones como “María Landó”, de Chabuca Granda, siempre las cantamos con un tono poético, cuando en realidad María está harta. Y me pareció que el rock les aportaba una intensidad que les iba muy bien. Me pareció que esas letras eran muy roqueras. Violeta Parra es muy roquera.

-¿Sentís que todo el repertorio folklórico puede ser versionado desde el rock?

-No, estas canciones que están en el disco siento que fueron las que se dejaron armar por el rock. Otras no: en otras canciones eso no se puede hacer, y está rebueno respetar eso. No forzarlas. Algunas canciones no nos gustaron, no quedaban, y lo que quisimos hacer a prepo. Preferimos dejarlas de lado.

-También a veces esas canciones tienen una riqueza en la letra que una música más invasiva la puede eclipsar.

-Sí, es todo un tema, sobre todo si las hacés en vivo, en un concierto grande, es mantener bien claro la letra, que es la columna vertebral. Para mí las letras son fundamentales, también en el rock. Cuando entra la palabra, el resto de la música sostiene. Yo soy muy letrera. Y también supongo que eso será un proceso que iremos afinando, a medida que vayamos tocando este disco en vivo. Este disco fue muy de estudio. No fue que ensayamos un montón y luego lo grabamos. Y en la música, la forma es algo que está todo el tiempo readaptándose. En el escenario es otro viaje.

-A la canción “Imaginate m’ijo”, de Leo Maslíah, le diste un toque de género.

-Sí, usé también el femenino porque yo tengo una hija, y yo pila de veces siento que le digo bestialidades. Uno a veces piensa que nunca le va a decir a un hijo tal cosa, y en un momento ves que tu herencia habla por tu boca. Y en un momento decís una barrabasada. Creo que la versión esta mía es un poco más amarga que la de Leo Maslíah. Y quedé recontenta porque a Leo le gustó. El día que recibí los discos, los fui a buscar y vengo caminando por la calle, y en una esquina estaba parado Leo Maslíah. Fue como un augurio. Y le dejé el disco. Y tuvo la gentileza de escribirme esa noche, para decirme que si bien él no tenía mucha empatía con el rock en general, este disco le encantaba, le parecía una cosa distinta.

-En “De Corrales a Tranqueras”, de Osiris Rodríguez Castillos, cambia bastante el clima del disco.

-Sí, esa canción es una historia relinda de amor, y expresa cómo cuando se está enamorado, perdés medida del tiempo, y del trayecto. Y ahí buscamos respetar pila el vacío de ese trayecto. Tiene imágenes muy hermosas, y aparecen como grillitos. Esa canción es como un remanso ahí en el disco. Más relajada.

-¿Te parece que este disco obliga al que lo escucha a romper esos prejuicios sobre la distancia que hay del rock al folklore y la música popular?

-El otro día en una radio me comentaban que cuando pasaron por primera vez “Maldigo”, de Violeta Parra, llamó mucha gente enojada, que decía que le parecía horrible, espantoso. Que no les había gustado. Algunos, que no sabían que era un tema de Violeta Parra. Y otros que no les gustaba que un tema de Parra esté cantado en esos tiempos. Pero yo no sé cuál es el ejercicio que tiene que hacer el otro. Yo sé cuál es el ejercicio mío, que era darle más fuerza a esos relatos. Entiendo que para el que es más del folklore, por ahí le cae como una patada en el culo. Que se sientan molestos. Que se pregunten por qué. Está bueno. Lo peor sería que fuese un disco indiferente. Si te molesta, o te gusta, me encanta. El lugar más doloroso es como cuando queda ahí, que no importó.

Mónica Navarro
Mónica Navarro, y su disco Maldigo. Foto: Alejandro Persichetti

-¿Cuál es el secreto del canto?

-Clave de cantar bien no tengo, porque no soy una cantante. Yo me defino como cancionista. Lo que a mí me cuelga, son las letras. Y con lo poco que tengo, intento hacer lo mejor. Lo mío es el cuento. Soy cuentera: leo mucho las letras, antes de agarrar una letra investigo todo, sobre el autor, sobre el significado de esas letras. Me siento más intérprete. En eso el tango es un camino relindo. Es como otra dimensión. En el tango vas bien a fondo con las letras, entender qué dicen. Cuando cantaba rock, yo era como la vasija de algo. Ahora con las canciones me pasan cosas distintas. Necesito agarrarlas, entender qué dicen. No puedo cantar una canción que no entienda sus imágenes.

-Vos de jovencita trabajaste en la obra de teatro “La lección de anatomía”, en Buenos Aires.

-Sí, y con esa obra vinimos a Montevideo, y me quedé acá. Fue una experiencia muy fuerte, aunque no tanto para mí, sino digerir lo que le pasaba a mis padres con eso, sobre todo por los desnudos. Mis viejos me bancaron a morir, pero no me iban a ver al teatro, les costaba. Y hace un tiempo, yo iba con mi hija, en un taxi. Y cuando llegamos a la puerta de mi casa, en Buenos Aires, el tachero me dice, ‘Mirá, acá vivía Osvaldito’. Porque mi viejo era muy tano, un hombre que hablaba con todo el mundo. Y el tachero me dice, ‘Pensar que Osvaldo tenía una hija que se ponía en bolas’. Y le digo, soy yo. Mi hija lloraba de la risa.

-Y ahora volvés a estar desnuda, pero en la tapa del disco.

-Cierto, qué buena asociación. Fue un trabajo que hicimos con Alejandro Persichetti, un amigo y un fotógrafo increíble. Estuvimos buscando todo el tiempo en ir a menos, así que fuimos sacando hasta salir sin ropa, sin maquillaje. Lo único que hice fue arreglarme un poco el pelo, con la planchita.

estilo

Regreso al rock con canciones folklóricas

 Luego de celebrar dos décadas de trayectoria en la música, Mónica Navarro decidió dar un giro musical sorpresivo, en un nuevo formato. Integrando viejos compañeros de ruta, la cantante volvió al rock con Maldigo, su quinto material discográfico, editado por Montevideo Music Group. Pero este regreso al rock lo realizó desde un repertorio muy familiar para el público, basado en el folklore latinoamericano y en la música popular uruguaya, con composiciones de Violeta Parra, Osiris Rodríguez Castillos, Alfredo Zitarrosa, Chabuca Granda y Leo Maslíah.

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