Horacio di Yorio

“Estamos en momento de cambio”

Alta definición es un disco que recién está saliendo al mercado, y que pese a que en él se reconocen formas de la música popular local, también tiene un aire culto y una serie de elementos que lo vinculan a otros géneros.

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Horacio Di Yorio presenta "Alta definición", su nuevo disco.

Su creador, Horacio di Yorio, lo lanzará este sábado a las 21:30 horas en Tractatus, en la rambla 25 de Agosto de 1825, Nº 540, aunque ya tiene otras fechas agendadas, como el viernes 8 de mayo en el Centro Cultural Florencio Sánchez y seguramente el miércoles 22 de julio en El Galpón. Músico con formación académica e interés en mil estilos, di Yorio analizó con El País este flamante material.

—¿Qué distancia habrá del show que va a dar en vivo al disco?

—En el show voy a tocar con un quinteto, que es con el que pienso trabajar en vivo, y el disco es muy orquestal, con muchos músicos invitados: para algunos temas armé pequeñas orquestas. Y en vivo, además de gran parte de los temas del disco nuevo, va a haber tres o cuatro temas del primer disco.

—¿Cuáles son las diferencias más notorias entre este disco y el anterior?

—Éste está un poco más centrado estilísticamente en el tango, la milonga, el candombe, siempre desde distintos abordajes estilísticos, a veces más hacia el lado del jazz, o del funk, a veces con orquestaciones de pocos instrumentos, o muy grandes. Es un disco que tiene mucho que ver con Montevideo. Y este nuevo disco incorpora la parte de tango, también abordado desde distintas ópticas.

—O sea que su estilo lo cultiva en el cruce de géneros...

—Sí, me gusta absolutamente todo tipo de música, y actualmente trabajo mucho sobre ritmos regionales: candombe, milonga, tango, música brasilera, pero siempre permeado por otros tipos de música. Tiene mucho de jazz, de funk, y también conceptos de música clásica y académica adaptados a un contexto de música popular. También hay lugar para la improvisación, y trato sobre todo de hacer un desarrollo melódico lo más completo posible. Eso me quedó de la música clásica, donde las ideas se desarrollan lo máximo posible. Siempre trato de hacerlo dentro de mis composiciones, aunque sea un milongón, o un candombe.

—¿Lanzar un disco arroja algún rédito económico o tiene otros fines en su carrera?

—Acá en Uruguay, se tendrían que dar muchas cosas para tener un rédito económico. Sin embargo es indispensable para articular el desarrollo de una carrera. Es muy difícil mover una carrera si no estás editando discos cada cierto período de tiempo, y si no los difundís. Yo hasta ahora no he tenido ganancia con los discos y tampoco he empatado la inversión de los costos de grabación. Pero cuanto más te movés, cuanto más tocás, más posibilidades tenés de que la gente compre tus discos.

—¿Esa realidad es estable o cree que está cambiando?

—Estamos en un momento de cambios muy grande de cómo funciona la industria discográfica: creo que en cualquier momento se va a volver a los simples, en formato digital, no en formato físico. Dentro de lo que es la música popular, internacionalmente se está apuntando mucho a trabajar los temas, como en la época de los simples.

—¿Qué singulariza al piano con respecto a otros instrumentos?

—Sus posibilidades polifónicas, poder tocar muchas voces musicales a la vez, y varias líneas melódicas independientes. Es un instrumento que uno puede tocar melodía, acorde y bajo a la vez, melodía y ritmo a la vez. Creo que es el instrumento con más posibilidades orquestales, aunque no es el único.

—Tal vez por eso muchas veces el pianista es el director del grupo...

—Sí, sin duda. Creo que a los músicos que les interesa la parte global de la música (la armonía, los arreglos), se vuelcan por el piano. Y a su vez el piano es un instrumento que te puede llevar a eso. No es casual que gran parte de los directores musicales y arregladores sean pianistas.

—Y también por eso el piano ganó tanto lugar en el tango...

—Claro, por su capacidad dinámica, por poder tocar una melodía muy lírica o un ritmo muy agresivo, bajos bien graves y profundos, melodías bien agudas. Es ideal. En realidad el piano, en todos los estilos musicales se fue ganando un lugar protagónico. También en la música caribeña es importante, o en el jazz.

—¿Siente que el público sigue más a los cantantes que a los instrumentistas?

—Sí, sin duda. A mí me gusta muchísimo trabajar con cantantes y participar activamente desarrollando propuestas con cantantes. A mí eso no me molesta, pero es claro que a la música instrumental se le hace más cuesta arriba que a las propuestas cantadas, o de canción.

—¿Por qué te parece que es eso?

—Creo que la gente puede establecer más fácil un vínculo con una voz humana que con música donde no la hay. Una persona, según el oído que tenga, puede entender más o menos de música, pero una voz humana la entiende cualquiera. Un oyente puede no saber si se está afinando, pero sí puede percibir algo que transmite la voz, en su timbre, en la forma de decir. Y el texto, también. Mucha gente se vincula con propuestas musicales principalmente por el texto y la forma de decir del intérprete. Para algunos una propuesta instrumental no despierta el vínculo que despierta la voz.

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