ENTREVISTA

Molotov: "Tocar 'Puto' no nos convierte en personas homofóbicas"

La banda mexicana está festejando los 20 años de "¿Dónde jugarán las niñas?", y toca en la Sala del Museo este martes

Molotov 2019. Foto: Difusión
Molotov 2019. Foto: Difusión

El año pasado, Molotov estuvo en La Trastienda con El Desconectour, un espectáculo unplugged que fue grabado para MTV y con el que luego salieron de gira. “Fue una fase de aprendizaje, porque nos sacó de nuestra comodidad de pararte en el formato eléctrico con los tres amigos con los que has tocado toda la vida”, dice en charla telefónica con El País el músico Paco Ayala (en la foto, el de campera de cuero), durante un viaje por las carreteras estadounidenses. “Nos cambió porque tuvimos que estar más abiertos artísticamente, integrar nuevos músicos y elementos a nuestros shows, viajar como si fuéramos una orquesta. Realmente fue enriquecedor, pero al mismo tiempo fue un reto grande por todos los recursos técnicos que tuvimos que emplear. Pero fue algo muy diferente y lindo para nosotros, el poder presentar canciones clásicas en formato acústico, y poder reinventarnos. Fue muy gratificante”, añade.

Ahora, Molotov está festejando los 20 años de su icónico ¿Dónde jugarán las niñas? (editaron una versión en vivo del álbum, de hecho), y vuelve a Montevideo en su versión eléctrica y con una cantidad de hits. El show es este martes a las 21.30 en Sala del Museo, hay entradas en Abitab, y por eso fue esta conversación.

—Están celebrando los 20 años de su disco debut ¿Dónde jugarán las niñas?, y buena parte de las canciones que están ahí, siguen muy metidas en el repertorio de la banda en vivo. ¿Qué tanto sentís que se resignificaron las canciones, que tanto cambiaron en dos décadas?

—Pues a mi me hubiera encantado que canciones como “Gimme the Power” cambiaran, por el contexto social que vivimos, no solo en México sino en todo el mundo. Porque a pesar de que tenemos la oportunidad de visitar países que son considerados del primer mundo, como Canadá o Estados Unidos, el grueso de la población sufre igual que en muchos pueblos latinos. Lo que quiero decir es que son canciones que, desafortunadamente, hablando en un tono político, siguen vigentes, y no se han hecho viejas porque la gente las sigue sintiendo igual. Por ese lado nos sentimos afortunados de que son compositivamente atemporales, entonces la banda sigue vigente, y eso nos permite seguir tocando. Somos afortunados de que la gente siga consumiendo nuestro arte.

—Pero no es una fortuna ver que, en 20 años, eso a lo que le cantaban no cambió.

—Es correcto. Solo cambian las caras, los nombres de los dirigentes. “Gimme the Power” fue escrita en 1995, por ahí, y el año pasado tuvimos chance de cantarla e Uruguay, hace dos años en España, y la gente la canta como si fuera nueva. Sí nos sentimos muy honrados y orgullosos de que la gente tome ese tema como suyo, pero es una putada que la gente siga sufriendo todo eso después de tantos años.

—Más allá de las canciones y de los discursos, ¿cómo cambió en 20 años, la escena del rock mexicano? ¿Está muy presente la influencia de Molotov?

—Yo creo que la influencia de Molotov se nota más en otros géneros que en el rock. Por ejemplo, hace ya unos 10 años salió una banda de música regional mexicana, que es música muy de la frontera entre Estados Unidos y México, Marrano se llama, que creo que ya se desapareció, que tenía letras muy explícitas en la onda de Molotov. Hay otros artistas de trap o rap nuevo a los que les veo más similitudes con Molotov, que al rock mismo. Me atrevo a decir que el rock en México se suavizó un poco; ya no hay bandas tan combativas como las que surgieron con nosotros en aquellos años.

—Sí cambiaron algunas cuestiones que tienen que ver con erradicar algunos comportamientos de los discursos y ñas formas del lenguaje. En ese sentido, se ha puesto la mirada sobre la canción “Puto”, que ustedes siguen defendiendo en el vivo. ¿Desde qué lugar es esa defensa?

—Con ese tema en particular, desde que salió, siempre tuvimos problemas tanto en México como en Estados Unidos, con organizaciones a favor de los gays y la comunidad LGBT. Pero nosotros nunca le dimos ese fin, nunca fue un tema despectivo; creo que ya lo hemos explicado muchas veces. Nosotros somos personas de lo más abiertas y tolerantes, muchos de nuestros amigos son gays y lesbianas, y saben que no es nada contra ellos. Y por otro lado tenemos temas de otro corte, políticos, de fiesta, entonces no creo que un tema nos tenga que encasillar en cierta categoría de personas. Tocar “Puto”, que no está hecho con tono homofóbico, no nos convierte en personas homofóbicas. No va por ahí.

—En los shows también suelen subir a chicas al escenario, un gesto que es visto como machista.

—Es correcto, pero es una navaja de dos filos, y cualquier cosa que uno diga puede ser malinterpretada. Hace unos días leía una entrevista con Ruben Albarrán de Café Tacvba, y le preguntaban por qué no tocaban más “Ingrata”. Ese tema, en México ha sido tachado de misoginia, de lo que tú quieras, y es injusto porque si tú conoces a una banda como Café Tacvba y a un artista como Ruben Albarrán, te vas a dar cuenta que desde sus inicios él siempre ha sido un activista político, que siempre ha peleado por los derechos de las mujeres. Entonces es un poco incongruente atacar a ese tipo de personas por un tema así. A mí me gustó mucho la respuesta que dio, en la que decía que esa canción la escribió con otra forma de pensar, con otra mentalidad de una persona menor de 20 años, y que ahora que ya tiene muchos años más a su espalda, que ha vivido y que tiene otra manera de pensar, no ve la canción de la misma forma. Pero que a fin de cuentas, es una creación artística que salió de su cabeza y tiene que respetarla. Pues yo creo que mientras no le hagas daño a nadie, puedes seguir haciendo tu arte.

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