ENTREVISTA

Miranda! lanza su mejor disco y dice a El País: "Somos bastante fanáticos del hit"

Ale Sergi y Juliana Gattas de la banda argentina conversaron del lanzamiento de "Souvenir", el disco que sintetiza el camino de Miranda!

Juliana Gattas y Ale Sergi, Miranda! Foto: Gallo Bluguermann
Juliana Gattas y Ale Sergi, Miranda! Foto: Gallo Bluguermann

De trajes estilizados y una blancura impecable, Juliana Gattas y Ale Sergi ahora son gauchos modernos que presentan a esta entidad que los une y los excede, Miranda!, como un souvenir for export de la música argentina de estos tiempos. La dupla electropop más conocida de la vecina orilla conmemora sus 20 años de historia con un nuevo disco de estudio: el más representativo de su esencia y, dicen sus protagonistas, el mejor. La versión ideal de ese álbum que persiguen hace dos décadas, su propio caldero de monedas de oro al final del arcoiris.

Dice Sergi, en videollamada con El País, que hicieron Souvenir muy a la medida de Miranda! Que decidieron autocelebrarse, traer a 2021 la misma búsqueda que los impulsó a hacer música en el 2001, volver a las computadoras, a las máquinas, y perfeccionar el arte.

Dice también que con Gattas no racionalizan mucho lo alcanzado con Miranda! en estas dos décadas de recorrido. Conscientes del privilegio de poder hacer la música que les gusta y tener buena recepción del otro lado, no asumen la responsabilidad de ser referencia regional de un tipo de pop sino que se consideran un color más de la paleta, un eslabón en la cadena.

—A diferencia de otros artistas que pecan de falsa humildad a la hora del lanzamiento, ustedes afirman que este es su mejor disco. ¿Cómo es la relación con Souvenir?

Juliana Gattas: Yo pienso que es nuestro mejor disco porque cada vez nos acercamos más a lo esencial que queríamos hacer cuando nos conocimos con Ale, que queríamos tener una banda de canciones de baile, insertarnos en la escena de discotecas y llamar la atención desde lo estético. Y tanto lo grabado en Souvenir como los videos y las ideas de gira sintetizan esa misma idea que tuvimos hace 20 años. En realidad lo que perseguimos es un mismo capricho que amamos. Es eso, no somos tan humildes ni tenemos vergüenza de decir que queremos hacer siempre el mismo disco.

—Además de los potenciales hits, el álbum tiene canciones como “No es lo que parece”, más de dormitorio. ¿El contexto encierro permeó de algún modo este trabajo?

J. G.:
Creo que el significado lo ponemos nosotros, los que escuchamos. Esa canción fue compuesta antes, en normalidad total. Y pasa con “Casi feliz” también, que se vincula con lo que uno lo siente cuando lo escucha. La soledad y el aislamiento no son tan ajenos al ser humano; antes ya estaba, ahora es ley (se ríe). Pero a mí me pasó lo mismo cuando escuché el disco; hay un montón de frases que parecen hechas a propósito, y no fue así. Y a la hora de mostrar el disco también mantenemos medio ajena la pandemia, no la incluimos tanto para no darle tanta entidad. Pero es lo mismo que cuando Ale escribe una canción hablando muy puntualmente de algo que le pasó, y sentís que está hablando de todas las relaciones, de un sentimiento de comunidad, de sentirse un perdedor o en el desamor. Eso también se traduce a la sensación mundial que sentimos en este momento. El amor se siente igual y ahora estamos todos sintiendo lo mismo: la soledad, el aislamiento, el extrañar. Todo es igual en todos.

—Hay una circularidad entre los dos primeros discos (Es mentira, Sin restricciones) y los dos últimos (Precoz, Souvenir) en el arte de tapa, con el blanco de protagonista. ¿Cuál es la pureza de Miranda!, lo que no se mancha en esta entidad?

Ale Sergi: Lo que no se mancha es la sensación que nos provoca a nosotros tocar las canciones y cantarlas. Si estamos convencidos de lo que hacemos, lo disfrutamos y es el disfrute que hacemos. Nos cuesta mucho categorizar lo que hacemos o racionalizarlo demasiado; nosotros no hablamos de eso, lo vamos haciendo y hay una sensibilidad que compartimos y coincidimos casi siempre. Y eso es lo que no se mancha: tenemos que estar siempre de acuerdo los dos en lo que hacemos, nos tiene que conmover por igual. Te preguntan por una fórmula a veces, y no sé qué fórmula hay, pero una que sí da resultados siempre es esa: que si a los dos nos gusta y tenemos ganas de mostrarlo, siempre es positivo. A veces más popular, a veces no tanto, pero siempre bueno para nosotros y eso es lo que nos da, suponemos, longevidad. Lo que no se mancha es nuestra amistad musical.

—Trabajan con Cachorro López como productor desde El disco de tu corazón (2007). ¿Qué reconocen como su mayor aporte al sonido grupal?

A. S.:
Cachorro es un productor muy puntilloso y detallista, y desde el primer proceso que hicimos con él hasta ahora su aporte ha sido ordenar nuestras producciones, que a veces estaban sobrecargadas. Nos enseñó a juntar todos los elementos pero de manera que todo se oiga y distinga, y no que suene todo incomprensible como... Bah, al primer álbum (Es mentira, 2002) yo lo escucho un poco ruidoso, el audio está sucio, y es por eso. Además Cachorro compone con nosotros. Y el aporte es ese, ayudarnos a encontrar la claridad. Nosotros tratamos de hacer una música que no tenga que ser descubierta por nadie, sino que somos nosotros los que vamos a buscar todo el tiempo. Queremos hacer producciones que entienda todo el mundo y que tengan diferentes lecturas, que no por el hecho de ser popular no tenga sustancia. Las producciones son claras y son pop porque son para todo mundo, y ese es un departamento que Cachorro domina muy bien. Y desde que empezamos a trabajar con él, la evolución del grupo fue muy de la mano de eso.

—¿Esto tiene que ver con la fórmula? Es evidente que nadie tiene fórmula para el éxito, pero ustedes logran, disco a disco, tener hits inmediatos, como “Me gustas tanto” en Souvenir.

A. S.:
Nosotros somos bastante fanáticos del hit y nos gusta tener canciones que podamos cantar en un recital y que todo el mundo se la sepa. Pero lo de la claridad no tiene tanto que ver con el hit, sino con que la canción que sea que tengamos, tratar de grabarla de la manera más clara posible. Pero eso, más que una fórmula, es un deseo; siempre quisimos hacerlo y en un principio no sabíamos cómo, y hasta ahora es un proceso constante que deseo no se termine nunca.

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