exposición

Una mirada íntima a la vida de Alfredo Zitarrosa

Hasta el 2 de diciembre, el Prado albergará una fotogalería compuesta por 74 imágenes pertenecientes al archivo personal del cantautor uruguayo.

Serena Zitarrosa y su padre, Alfredo. Delta del Tigre, Buenos Aires. Año 1976. (Foto: CAZI.FOT.4300- Autor: Nancy Marino - Archivo Zitarrosa).
S.d. (Foto: CAZI.FOT.11315 - Autora: Susana Pastor - Archivo Zitarrosa).
A la derecha: Alfredo Zitarrosa y su madrina. Al centro: la hermana de su madrina. A la izquierda: Roberto Raimon; adelante “Poupée”, ambos primos de Zitarrosa. Santiago Vázquez. Años 1944-1946. (Foto: CAZI.FOT.0966 - Autor: S.d - Archivo Zitarrosa).
Alfredo Zitarrosa en su estudio en México. Años 1979-1982. (Foto: CAZI.FOT.0404 - Autor: S.d - Archivo Zitarrosa).
Alfredo Zitarrosa. Programa “Superjueves musical” del Canal 8 VTV de Caracas, Venezuela. 16 de octubre de 1975. (Foto: CAZI.FOT.1258 - Autor: S.d - Archivo Zitarrosa).
Alfredo Zitarrosa. Montevideo. Año 1971. (Autor: Mario Navarro).

Alfredo Zitarrosa (1936-1989) forma parte del patrimonio cultural uruguayo. A través de sus más de 20 discos y de los clásicos “Doña Soledad”, “El violín de Becho”, “Milonga de ojos dorados”, “Pa’l que se va”, “Zamba por vos” y otros tantos himnos del folklore nacional, la figura de Zitarrosa fue adoptada por la sociedad como una de sus principales insignias musicales. 

Cada vez que suena su voz a través de un parlante, o sus canciones son versionadas (ya sea sobre un escenario o por un cantor del ómnibus), resulta difícil mirar alrededor y no encontrar a alguien que cante la letra por lo bajo.

Y al escuchar su obra, muchos creemos que conocemos a Alfredo Zitarrosa, pero en realidad sólo conocemos al cantor. Gracias a la fotogalería que estará disponible hasta el 2 de diciembre en el Prado, se podrá conocer también a la persona detrás de las canciones.

“Ver el archivo de Zitarrosa significa entrar a su intimidad”, dice a El País el director del Centro de Fotografía (CdF), Daniel Sosa. Con 74 fotografías que recorren desde 1940 a 1988, en la Fotogalería del Prado se podrá hacer una mirada íntima para entender cómo era la vida del cantautor cuando no estaba en el escenario: su niñez, su trabajo como locutor, su vida familiar y el exilio, y su respectivo regreso a Montevideo en 1984.

“Zitarrosa era muy ordenado y tenía una visión de archivo”, comenta Sosa, que a la vez menciona que el archivo familiar del músico incluye más de 5.000 fotografías. “Él era muy cuidadoso: recolectó muchas imágenes y contenidos que nos permiten conocerlo más allá de su obra”. La mayoría de las fotos incluyen la fecha exacta y el lugar donde fueron tomadas, pero no el autor de la imagen.

Dentro de la fotogalería también se lo puede ver retratado junto a músicos como Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat, Washington Benavides, Los Chalchaleros, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Mario Carrero, Eduardo Larbanois, José “Pepe” Guerra y Héctor Numa Moraes.

Además de las fotografías, la exhibición incluye 22 portadas de discos del músico, una nota con apuntes manuscritos que acompañan la cinta magnetofónica de una sus grabaciones de “Guitarra negra”, listas de canciones para algunos de sus recitales, y dos artículos que publicó en Marcha, uno de ellos dedicado a Juan Carlos Onetti y a Carlos Gardel.

Luego de que la fotogalería se retire del Prado el 2 de diciembre, en el CdF se tiene la idea de reformular la exhibición para trasladarla a espacios en Capurro, Goes y La Unión.

Para Sosa, acceder a los archivos personales de Zitarrosa funciona como una herramienta que invita a la reflexión en torno a la necesidad de revalorizar el archivo de cada familia. “Al ver estas fotos nos damos cuenta que todos tenemos imágenes de este estilo”, dice. “Este es un llamado de atención al cuidado de nuestro archivo fotográfico, porque se trata del legado de nuestra familia”.

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