Entrevista

Mint Parker: ser rockera en dos tierras

La uruguaya radicada en México habla de su nuevo disco y de sus varios proyectos

Mint Parker
Mint Parker. Foto: Diego Franco

Empezar el año tocando en su país, donde se desarrolló como rockera y mutó hacia otros estilos y del que se fue hace seis años, “se sintió como un buen augurio para el futuro, un lindo empujón y un recordatorio de por qué estoy en esto”. Vía mail desde México, Mint Parker habla de su segundo disco solista, Mala, que editó a fines de 2017 y estuvo tocando en verano en Montevideo, un ejercicio que, de vez en cuando, viene bien.

Mint Parker es Laura Romero, y para muchos será Laurita Vendetta, la que ante 30.000 personas gritó, antes de que que un reciclado Guns N’ Roses saliera a escena en el Estadio Centenario, que Axl Rose no iba a llegar; la que junto a las vocalistas de La Tabaré, Dr. Rocka, RendHer, Guachass y Closet, le puso un toque femenino al Pilsen Rock en tiempos en que los festivales no atendían como prioridad la cuota de género.

Y Mint Parker es, para ella, “una suerte de disfraz musical, así como Batman es Bruno Díaz, que son la misma persona, pero a la hora de pelearla en el escenario verás a Mint Parker, y ese yo más privado puede en algún punto desconectarse y quedar más protegido”.

Es el disfraz que usa hoy y con el que lanzó Mala, el sucesor de su debut Badaboom!, que ganó varios Graffiti y en su momento le trajo otro matiz a la escena musical uruguaya.

Hoy pone, a la distancia, nuevos matices con un trabajo que no incluye canciones en inglés (a diferencia del primero), y que sustituye los momentos bien pop por boleros propios de su experiencia mexicana.

Mala siguió la línea de dos canciones que son y fueron muy importantes para el proyecto, una es ‘Igual no me gustabas’ y otra es ‘La cuerda’”, dice de dos temas de Badaboom!. “Quería un disco que siguiera el legado de estas dos canciones, y opté por tener el sonido de la guitarra jazz manouche y mezclarlo en canciones de pop orgánico”.

Para eso, atravesó un proceso de búsqueda para dar con los músicos adecuados, y tomó las riendas de la producción. “Extrañé mucho a Max Capote. Con él hicimos un equipazo para el disco anterior”, afirma, y revela que fue él quien la animó a producir por su cuenta. Ahora valora la experiencia que ganó con eso, y reconoce que la forma de trabajar fue uno de los grandes cambios respecto a Badaboom!

El otro cambio, el más visible, fue su voz.

Acá y allá

En México, Parker ha integrado los proyectos Heels on Fire & the Circuit Gang, y Los Peseros, y está en el flamante Carpincho Café junto al músico Guille del Castillo. Con Carpincho Café tiene ganas de dejar México atrás y llegar, tal vez, a “un lugar soñado en el Mediterráneo”.

Y allá también integra la banda de la cantante de proyección internacional Paty Cantú, donde su aporte no es, como en las otras propuestas, artístico y creativo. “Es como tocar con una celebridad más que con un músico, la ves arriba del escenario y cuando bajás ya no está”, dice de un trabajo que valora, aunque “soy muy consciente de que para mí es una etapa y, antes de que me atrape, la dejaré”.

En otro extremo, la que también fue guitarrista de La Trampa (una etapa que está difusa en su memoria pero que hoy ve como “un acto de rebeldía”), se entusiasma con una posible vuelta de Vendetta, la banda con la que rockeó en Durazno, en el Centenario y en tantos lugares más. “Vendetta sigue siendo parte importante de mi vida y carrera”,dice, y aunque una reunión implicaría un “esfuerzo internacional” (ella está en México y Cecilia Plottier en Chile),vale la pena “honrar y festejar” el proyecto.

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