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Mina, la diva de la música italiana cumple 80 años y sigue sin mostrarse en público

Una de las voces más importantes de la música italiana no ha parado de trabajar aunque se mantiene un perfil bajísimo desde 1978

Mina
Mina

Aunque Mina no se muestra desde hace décadas pero siempre se la espera. La gran dama de la música italiana cumple 80 años y lo hace oculta, en el retiro que ella misma eligió, pero sin olvidar al público, deleitándolo con frecuencia con nuevos trabajos.

Anna Maria Mazzini nació en la norteña Busto Arsizio un 25 de marzo de 1940, en el seno de una familia burguesa, aunque creció en la cercana Cremona.

Con el tiempo Mina se convertiría en todo un icono gracias a sus excepcionales dotes vocales, su expresividad y su eclecticismo, forjando una carrera con más de 1.500 canciones y millones de discos vendidos en todo el mundo que ni siquiera la censura logró eclipsar.

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Estuvo en Uruguay

Los memoriosos y veteranos recordarán que estuvo en Uruguay a mediados de la década de 1960 en una celebración de Canal 12. Fue una artista muy popular en nuestro país que fue muy receptivo a las voces femeninas italiana como Iva Zanicchi y Gigliola Cinquetti.

Su vida artística comenzó con 18 años, en 1958, una noche en que sus amigos la retaron a cantar en el local La Bussola del pueblo toscano de Marina de Pietrasanta. Un año después ya grababa un disco junto a la banda Happy Boys y se anotaba el primero de sus éxitos, el twist "Tintarella di luna". Era la voz del rock and roll italiano.

De ahí emprendió un frenético camino de éxito, fueron los años del Festival de Sanremo, donde presentó temas como “Le mille bolle blu”, y de su consagración con el disco Il cielo in una stanza (1960).

Después llegó su salto a la pequeña pantalla, a los estudios de la RAI, donde reinó con largas noches en blanco y negro con algunos de los músicos más prominentes del momento, como Lucio Battisti o su íntimo amigo, Adriano Celentano.

Una de las actuaciones para la posteridad fue aquel “Parole, parole” (1972) con Alberto Lupo, el himno de una mujer independiente que desoye las lisonjas del galán, algo tan inusual en la época.

Era la gran estrella del momento con temas como “Se telefonando” (1966) y el público se rendía ante su magnetismo, por su estética tan personal, su vestuario y su maquillaje.

Sin embargo la polémica llegó al embarazarse del actor Corrado Pani, casado con otra mujer. El nacimiento del hijo de ambos, Massimiliano, en 1963 hizo que la RAI la reemplazara, aunque su ostracismo duró dos años porque la audiencia la aclamaba.

En 1966 e instaló en Lugano y en 1971 tuvo su segunda hija, Benedetta, con el periodista Virgilio Crocco.

En el verano de 1978 realizó una serie de conciertos por Italia que serían los últimos. Pero la censura volvió a golpearle ese mismo año, cuando interpretó en la televisión su famoso “Ancora, ancora”. El vídeo era toda una exhibición de sensualidad, una sucesión de primeros planos de su rostro, con los hombros descubiertos, y la RAI optó por minimizar algunas imágenes, especialmente las de su boca, pintada con brillo. Nunca más apareció en TV.

Desde entonces se instaló en Suiza, montó una productora y se alejó de los focos para siempre por razones nunca aclaradas. Se recluyó en su torre de marfil pero siguió en contacto con su público, al que casi cada año ofrece un disco con impresionantes y vanguardistas portadas, situándolo rápidamente en la cima de las listas de éxitos.Allí se atreve con todo, boleros, bossa nova, jazz o hasta música sacra.

En 2001 volvió a mostrarse en un documental en internet. Enigmática, vestida de negro, gafas de sol y una larga trenza pelirroja interpretaba en su estudio grandes temas.

Así se comportan las divas. Elusivas y encantadoras.

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