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Milongas Extremas celebra 10 años de amistad, guitarra y voz

La banda festeja su primera década, el jueves 30 en el Teatro Solís

Milongas Extremas. Foto: Ruben Gallo
Milongas Extremas. Foto: Ruben Gallo

Esta no será la primera vez de Milongas Extremas en la sala principal del Teatro Solís, y para Paio Piñeyro y Francisco Stareczek, es una ventaja. Sin los nervios y la ansiedad propias de cualquier primera vez, el cuarteto de guitarras se prepara para volver a ese escenario para festejar sus primeros 10 años, y confía en que esta vez habrá mucho más margen para el disfrute.

El show será el jueves 30 a las 21.00 (entradas en Tickantel y boletería desde 350 pesos), y en sintonía con esa intención de pasarla bien, la banda también decidió invitar a todos aquellos amigos que se les han unido con el paso del tiempo, pero no para treparse al escenario, sino para disfrutar del show desde las butacas.

Esta vez, en la fiesta de la primera década, Milongas Extremas quiere “que el show musical se banque con nosotros cuatro”, dice Piñeyro a El País, aunque avisa que algún invitado va a haber, pero de otro tipo, para “generar algo nuevo”. No quieren revelar la sorpresa, y quieren apoyar todo lo que puedan en la esencia de la banda: cuatro amigos, cuatro guitarras, cuatro voces.

Lo que sí cuentan es que habrá una suerte de planteo cronológico, que dividirá la historia de Milongas como en bloques, abarcando desde los comienzos a puro Extremoduro, hasta la actualidad de composiciones propias (y buenas).

“Como es el festejo de los 10 años, es un toque que nos removió cosas”, dice Piñeyro, para quien es difícil pensar en el comienzo del grupo. Esta década toma como inicio el primer ensayo, cuando ninguno sabía cómo iba a desarrollarse esta historia, ni siquiera si iba a tener un desarrollo. “De ahí fue mutando todo”, dice, mientras que Stareczek agrega que “de que nos conocemos y andamos en la vuelta, hace más de 10 años. Esto son 10 años desde que empezó la idea”.

El resumen rápido es que cuando las Milongas arrancaron, versionaron a cuatro guitarras y voces temas de la banda española Extremoduro, y en el camino fueron apareciendo composiciones propias, se fueron haciendo registros en vivo y en el estudio, hasta llegar a "Temprano", el precioso disco editado en 2016 con temas inéditos y algunas versiones.

En ese andar, el grupo se acostumbró a agotar entradas, y a pasar con facilidad de tocar en un teatro a un boliche en la madrugada. En octubre, por ejemplo, estará en el Cosquín Rock, aun cuando por momentos su sonoridad parece estar más cerca de Alfredo Zitarrosa que del rock.

—¿En qué lugar se ubican ustedes mismos entre Alfredo Zitarrosa, de quien hacen una versión en el disco Temprano, y el rock de Extremoduro?

Francisco Stareczek:
En el medio (se ríe). A nosotros nos gusta que convivan esas cosas, no es que vamos por una línea u otra. Porque también nos gusta, cuando planteamos un show, que tenga momentos. Y hay temas que son más “zitarroseanos” y otros que son más rockeros, con un riff pero con guitarras criollas. Para mí somos la convivencia de eso.

Temprano es un disco de temas propios, pero también rescata temas como “Alero”, que es previo a Milongas, de la banda Los Roques.

Paio Piñeyro:
Sí, un grupo del que yo soy hincha, y aquellos tres eran integrantes. Costó meter ese tema al grupo, fue medio a prepo; cambiamos algunos acordes, pusimos alguna letra y lo llevamos a nuestro estilo.

F. S.: Ese tema te dice los años que hace que nos conocemos. No tocaban las Milongas, pero ya estábamos en la vuelta.

—¿Qué tuvo Los Roques que funcionó como base para otros proyectos, como el de Julián Marchante o Sr. Motta?

F. S.:
Capaz lo que decía Paio, que éramos un grupo de amigos que quería tocar y no pensábamos en nada, ni en grabar un disco. Cuando grabamos el disco nos separamos.

—Las inéditas de Temprano son canciones que siempre van a tocar una fibra íntima. ¿Es una trampa, porque el sonido de las guitarras te lleva inevitablemente a ese lugar emocional, o es una búsqueda?

P. P.:
Lo sabemos, pero no lo podemos definir tanto. Es como un sentir, que hemos logrado con el transcurso de la ruta que hemos hecho. Nuestro sonidista, el Dipa, dice que cuando empezaron a aparecer nuestras canciones no sabía diferenciarlas de las de Extremoduro. Y fuimos agarrando una personalidad que es Milongas Extremas, y sabemos ir hacia ese lugar.

F. S.: No hay un criterio, obviamente nos tiene que gustar el tema para sacarlo.

—En esto de los 10 años y el obligado repaso a algunos aspectos de su historia, ¿revalorizan el significado de Extremoduro en ustedes?

P. P.:
Sí. (Piensa) Terminamos siendo más fanáticos de Extremoduro hoy que antes de hacer Milongas Extremas, porque aprendimos un montón de cosas. Fue una escuela para el grupo, desde la musicalidad hasta la lírica.

F. S.: Son referentes. Poder conocer a Iñaki (Antón) también nos dio la pauta de que son una banda de amigos. Uno se puede imaginar que los de una banda así, que en España es como Los Redondos, pueden ser medio estrellas, y nada que ver. Y eso, para nosotros, es inspirador.

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