Entrevista a Gustavo Ripa

“Mi música hoy es antiadrenalínica”

Hoy el reconocido guitarrista presenta su nuevo disco en el Auditorio Nacional Adela Reta

Gustavo Ripa
Gustavo Ripa. Foto: Francisco Flores

Hoy a las 20:30 en la Sala Balzo, Ripa presentará “SimpleMente”, su cuarto disco solista, que llega luego de su trilogía “Calma”. Guitarrista y compositor, su carrera recorre desde Rumbo y Canciones para no dormir la siesta, hasta estos nuevos trabajos. Tickantel, $ 480.

-¿Cómo va a ser el show de hoy?

-Va a tener tres partes. En una parte voy a tocar cuencos tibetanos. Después voy a hacer una selección de canciones de los tres discos Calma, un juego con algún grado de improvisación. Y luego la presentación formal del disco. Creo que un show así puede ayudar a bajar los decibeles, que posiblemente traigamos acumulando de la semana.

-¿Cómo era la cocina de Rumbo?

-Rumbo se basó mucho en ciertos roles. Mauricio Ubal era el compositor por excelencia, si bien otros músicos también participaban en las composiciones. Mauricio traía las canciones, pero había un concepto muy de taller, en el que se empezaba a trabajar muy desde cero. Había una elaboración muy de taller. Estábamos mucho rato para ensayar, por ejemplo, cómo iba un arreglo de voces. Hoy en día es bastante difícil trabajar de esa manera, por el ritmo de vida que lleva la gente. Actualmente es muy difícil coordinar agenda con otros músicos.

-O sea que pese a la fuerte presencia de Mauricio Ubal, había una cosa de creación colectiva.

-Sí, yo creo que sí, porque una música es un conjunto de cosas, no solamente la letra y la melodía. También cómo presentás eso: los arreglos, la tímbrica, elementos que pueden cambiar rotundamente el resultado. En Rumbo trabajábamos todos los temas bien en forma de taller. Era muy colectiva.

-¿Y la recepción de Rumbo, cómo fue?

-El público, tengo la percepción que era distinto a hoy. Las que tocábamos y el público, todos, sentíamos que había un objetivo común. También pasaba con los colegas, más allá de diferencias estéticas. Más allá de diferencias ideológicas, había un pensamiento en común, que era tratar de ser más libres. Era época de dictadura, y las posibles diferencias se licuaban.

-¿Cómo fueron cambiando los escenarios donde tocaban?

-Tocamos en muchos lados. Los primeros conciertos fueron en la vieja Alianza Francesa, en la calle Soriano. Un teatro muy importante a fines de los años 70. Luego en el Circular: siento que en ese momento, Rumbo puso un pie en la escena. Ya empezaba a ser considerado. Y en los años siguientes, en grandes espectáculos multitudinarios, en grandes estadios, en el Interior. Atenas, Palacio Peñarol, más bien gimnasios. No tanto en el Solís. Rumbo tocó en el Solís creo que una vez, en la última época. No era como ahora, que es fácil ver a músicos populares en el Teatro Solís.

-Y hablando de aquellos tiempos, ¿qué sentís que te aportó Canciones para no dormir la siesta?

-Además de un montón de cosas lindas que me dio, en lo personal me enseñó a moverme de una forma mucho más fluida en la escena. Yo venía de la música clásico, todo mucho más formal, riguroso. Y Canciones... era un juego, una fuente de creatividad permanente. Tanto Rumbo como Canciones..., se buscaba una situación de vida mejor, para toda la sociedad. Los tiempos cambiaron, son otros. Hoy lo que más necesitamos es tratar de vernos a nosotros mismos, cada uno. Yo a veces digo que mi música hoy es antiadrenalínica.

-¿De todas la música popular uruguaya, cuál es la canción perfecta?

-No, no hay una perfecta, todo es un conjunto.

-¿Y tu favorita?

-El tiempo está después, me mata. Pero te lo digo por contestarte la pregunta.

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