EL PAÍS EN LOLLAPALOOZA

Una metralleta de rimas que hizo mover a miles

Eminem brilló en el Lollapalooza de Buenos Aires y El País estuvo ahí.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
A dos décadas de sus comienzos, Eminem sigue siendo provocador y exitosos. Foto: La Nación / GDA

Kings never die" se titula una de sus canciones y el viernes, en el Lollapalooza Argentina 2016, pareció profecía cumplida para Eminem, quien dos décadas después de aquellos primeros éxitos que le dieron popularidad, lleva su metralla de rimas intacta. Junto a su partenaire, el rapero Royce Da 5'9", hicieron bailar, emocionar y blasfemar al festival entero.

Nadie dudó en arremolinarse ante el escenario principal para poder escuchar al rapero que, durante una hora y media, asestó como piñas un show de 33 canciones, rapidísimo al ritmo de su frenética mano.

Enmarcado en una escenografía visual urbana y con el eje en un radiograbador, demostró que sigue provocando, que no hay nadie que pueda decir "Fuck you" como él, y que incluso puede evocar sus hits —como los que lo llevaron a la fama, o los que realizó con Dido y Rihana, "Stan" y "Love the way you lie"— sin visos de romanticismo.

El público se divirtió y lo amó. Antes, en ese mismo escenario, una mención especial se la llevó la banda de indie pop islandesa Of Monsters and Men, que sorprendió a los locales, dado de que se trató de un vivo con una sesión envolvente, balanceada y muy disfrutable. Un verdadero bosque musical.

En el escenario 2 la estrella fue la banda australiana Tame Impala. Su psicodelia hizo que esta fuera una de las presentaciones que más personas congregó e hizo mover, un dato no menor dado que el predio, ubicado en esta ocasión en el Hipódromo de San Isidro, está pensado para ver los shows desde la óptica de campo, lo que hace que los amantes del pogo estén de parabienes.

De hecho, las lluvias de la noche del jueves y el barro moderado que se generó en el lugar le agregó cierta mística para aquellos jóvenes que iniciaban sus primeras vivencias en esta materia. Y más aún: el evento era para almas jóvenes; si bien San Isidro se encuentra cercano a la capital argentina y tiene variadas vías de acceso, para ingresar al lugar se debe caminar aproximadamente unas 20 cuadras.

Una vez en el lugar, el dilema deviene en qué hacer; una elección crucial ya que, aunque la grilla está milimétricamente coordinada para que los sonidos no se empasten unos con otros, los cuatro escenarios se encuentran entre 50 y 300 metros unos de otros, lo que obliga a correr en medio de múltiples distracciones que incluyen una feria gastronómica con platos de todo el mundo, lugares de recreación especialmente ambientados, y hasta un espacio especial para la consciencia medioambiental y para llevar a los niños.

El Kidzapalooza alberga hasta las 19 horas a los más pequeños con shows especiales, una verdadera feria de la música.

Edición.

La de 2016 se trató de la tercera edición del Lollapalooza en la vecina orilla, un festival fundado por el llamado "padrino del rock alternativo", Perry Farrell, líder de la banda Janes Addiction y una figura muy destacada en los noventa.

Farrell se paseó extravagante junto a su esposa e hijos durante los conciertos en Argentina.

De hecho, uno de los escenarios del festival se llama, en su honor, Perrys Stage, y allí la frutilla de la primera jornada fueron Duke Dumont y Zedd, dos reconocidos DJs del momento.

Por último, el viernes el escenario Alternative congregó a algunos artistas de la escena musical local. Allí el cierre estuvo a cargo de los Illya Kuryaki & The Valderramas, que en unos días estarán por Uruguay participando de la inauguración del estadio de Peñarol, y que a principios de abril lanzarán un nuevo disco, llamado Gallo negro.

El dúo abarcó un repertorio que fue de lo más nuevo y que además contó con el estadounidense Miguel (El País publicará mañana una entrevista exclusiva con él) como invitado, para terminar a puro ritmo con esos temas que en 1999 le dieron cuerpo a su disco Leche.

Lo único malo para ese show fue que la sesión no había terminado cuando al otro lado del gran lugar iniciaba Eminem, por lo que comenzó un éxodo que sólo los seguidores más consecuentes pudieron resistir. El rubio rapero fue el gran atractivo de la inauguración.

Un sábado con buenos números del exterior.

Tras un buen arranque de edición, el sábado también contó con una grilla bien interesante que reunió a algunas de las mejores bandas internacionales del momento, de varios estilos.

La banda inglesa Florence and The Machine que lidera Florence Welch, y el grupo británico Mumford & Sons, que el año pasado sorprendió con el disco Wilder mind, estaban entre los principales atractivos.

Noel Gallagher, que el martes pasado estuvo en el Teatro de Verano, era otro de los que iba a tocar con su nuevo grupo (los High Flying Birds), además de los geniales Alabama Shakes que triunfaron en la última entrega de los Grammy.

Al cierre de esta edición el segundo y último día del Lollapalooza Argentina estaba en marcha, con una multitud disfrutanto de una buena cantidad de opciones.

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