CRÍTICA DE MUSICA

Merecido recuerdo a un poeta nacional

Orquesta Filarmónica de Montevideo. Solistas: Amelita Baltar y Tabaré Leyton (cantantes), Néstor Vaz, (bandoneón), Alberto Magnone (piano) y Jorge Nocetti (guitarra). Programa: obras de Astor Piazzolla, Manolo Guardia, Juan Carlos Cobián, Pedro Laúrenz, Mariano Mores, Carlos Gardel, Enrique Francini y Domingo Federico. Teatro Solís, 8 de junio.

Apenas antes de cumplirse los seis meses de la muerte de Horacio Ferrer y a pocos días después de cuando hubiera cumplido 82 años, la Orquesta Filarmónica de Montevideo le tributó un cálido homenaje. Si bien en su tango "Preludio para el año 3000" Ferrer expresó: "Renaceré en Buenos Aires en otra tarde de junio, con esas ganas tremendas de querer y de vivir", fue Montevideo, la ciudad que lo vio nacer, la que lo homenajeó.

Qué mejor elección podía haber realizado la Filarmónica que convocar a la reconocida cantante argentina Amelita Baltar, compañera de Piazzolla en tantos éxitos y a músicos uruguayos como el pianista y compositor Alberto Magnone, el bandoneonista Néstor Vaz, el guitarrista Jorge Nocetti y el cantante Tabaré Leyton.

El programa fue muy bien elegido, se escucharon ocho obras de Piazzolla de las cuales cinco eran con los textos de Ferrer y tres piezas de Magnone, dos de ellas que fueron de las últimas que escribió nuestro poeta. Amelita posee una sugestiva voz de contralto —y no de mezzosoprano como figuraba en el programa—, una sensualidad vigente no obstante sus 74 años, y una espontaneidad y simpatía que hacen que conquiste desde el primer momento al público que ovacionó de pie al final del espectáculo. Su dominio escénico adquirido a lo largo de su carrera como actriz le permiten recrear los distintos personajes con soltura haciendo que sus versiones sean únicas. Tres de ellas fueron a nuestro juicio las más emotivas: "Balada para mi muerte", "Milonga de la anunciación" de la operita María de Buenos Aires, y "Balada para un loco". La única pieza en la que realmente no se lució fue con "Golondrinas" de Gardel por no ser uno de los tangos de su repertorio.

La revelación fue el cantante compatriota Tabaré Leyton, quien con su hermoso timbre baritonal de voz, supo transmitir magistralmente dos temas de Alberto Magnone "Milongones montevideanos" y "El murguista" de la operita Dandy. El bandoneonista floridense Néstor Vaz volvió a dar muestras del dominio de su instrumento luciéndose especialmente en "Oblivion", "Romance del diablo" y" Fracanapa". Nocetti acompañó notablemente en todas las obras en las que le tocó participar. Magnone no sólo se destacó en la interpretación de sus obras sino también haciendo una segunda voz en las piezas que cantó Leyton. El maestro Álvaro Hagopian al frente de la Filarmónica demostró una vez más su gran solvencia en este género haciendo que sus interpretaciones fueran de una calidad excepcional.

Ferrer decía: "Los versos no son para leer, son para oír como la música, es música que habla". En este homenaje la música habló.

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