ABUELA COCA

“El mensaje en la música es algo que se está perdiendo”

Chole Gianotti analiza repercusión y trayectoria de 25 años de una banda pionera del rock uruguayo mestizo.

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Abuela Coca. Foto: Difusión

La culpa de todo la tuvo Mano Negra, que en 1992 le mostró a una generación uruguaya que hacer un show, un espectáculo global a partir de la música era posible. En ese recital estuvieron varios de los que hoy hacen música en Uruguay y estuvo Alfredo "Chole" Gianotti, quien no sólo fue un espectador más sino que con su incipiente banda, Abuela Coca, convivió con Manu Chao y toda su troupe durante unos cuatro días.

Pero en la noche del concierto de Mano Negra, el rock uruguayo cambió para siempre.

Allí Gianotti se dio cuenta que podía mezclar cualquier estilo en una canción, que eso no era un pecado. Y cometió la gran osadía de poner instrumentos de viento al servicio de una banda de rock. Abuela Coca fue pionera de lo que después explotarían No Te Va Gustar o La Vela Puerca, un estilo mestizo, fusionado, que a grandes rasgos es el rock uruguayo como se conoce hace un par de décadas.

Este viernes, Abuela Coca festeja 25 años de esa rica historia en la Sala del Museo, con invitados y el plan de grabar un DVD. Del pasado y el presente, su frontman Chole Gianotti charló con El País.

—Abuela Coca es una banda que festeja mucho los cumpleaños. ¿Es más una excusa o cada vez que legan esa etapa revisan y miran para atrás?

—Estamos melancólicos de un tiempo a esta parte con nuestra discografía, porque cada disco revela un estado de ánimo, y en cada primavera lo revisamos. Se hizo costumbre y nos hace bien, es un lindo ejercicio porque hay composiciones que nos gustan más ahora que antes. Y una excusa también, la excusa típica de los uruguayos: la Fiesta del Mate, la Fiesta de la Sandía, la Fiesta de la Papa y la Fiesta de la Abuela (se ríe).

—Y al público le gusta.

—Le gusta porque en los toques de la Abuela hay una fiesta. A la banda el estudio le gusta, el ensayo le gusta pero el momento del vivo es el clave.

—Hay mucho cambio, la del primer disco y la del Vos son casi dos bandas distintas.

—Totalmente, o tres. Pasa del latin al ska, al hip hop y al rock, son como cuatro bandas al final y me da mucha alegría haber vivido todo eso. Ahora queremos actualizar el show con temas nuevos, no tenemos el disco todavía pero vamos a hacer una ensalada con el tema nuevo, "Patotero silencioso" que la hizo Andrea Viera, y otro inédito, para el CD y DVD que se va a editar el año que viene.

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—Graban con un promedio de un disco cada cinco años.

—¿Sabés que sí? Estaba viendo eso. Entramos al estudio bastante lento, por el multitrabajo de los músicos y por nuestra metodología. Ahora estamos haciendo un acercamiento al nuevo trabajo de Abuela Coca, con "Mi ventana" que habla de cosas internas de la banda, de las giras, de que pasás la vida mirando por la ventana del ómnibus que te transporta.

—Pero si llevan 25 años, disfrutan de eso.

—Sí. Martín Morón decía el otro día: no nos une monetariamente esto, nos une porque tenemos ganas. A veces invertimos mucho más que las ganancias y claro que tiene su fin de lucro, pero mantenemos una esencia y eso nos da ganas de seguir adelante.

—Vamos 25 años atrás. ¿Por qué decidiste hacer Abuela Coca?

—Yo estaba en Kongo Bongo, que era y es una banda de reggae, pero ya tenía otras composiciones porque me gustaba la mescolanza. Venía de la escuela de los Clash y en 1991 empecé a experimentar con unos amigos y salieron las canciones. Ya en 1992 tocamos en AFE, que estaba Mano Negra, y en mí pasó algo porque eso era la demostración del rock salvaje y mestizo.

—La llegada de Mano Negra después fue convirtiéndose como en un mito, pero vos específicamente lo viviste así.

—Para mí es real. Pero no sólo en lo musical sino en lo artístico, porque Cargo 92 era un barco que venía con la vanguardia cultural francesa, que fue inspiración del teatro tridimensional, y también la vanguardia de la música. Mano Negra mostraba que en un mismo tema todo podía convivir, y ahí empezaron a acercarse las tribus urbanas. Ellos mezclaban metal, rock, reggae, punk.

—Y ustedes ya con el primer disco lograron plasmar todo eso.

—Sí, se abrió todo porque en cada lugar por el que ellos pasaron, dejaron algo. Nosotros acá, Fabulosos Cadillacs en Argentina, Skank en Brasil y más arriba Aterciopelados y Café Tacvba. Se genera una nueva corriente.

—¿Cómo recibió el uruguayo ese tuco de ustedes?

—Había dos corrientes: una que le agradó y la otra que no le agradó para nada. Ya el incluir un set de metales en el rock es el primer mestizaje, porque eso era tropical. Hubo un quiebre, los fundamentalistas del rock y de la salsa ponían el grito en el cielo, pero Abuela Coca quería juntar esos extremos. No queríamos empezar una nueva corriente, sino juntar todas las herramientas para decir lo que queríamos decir. Una crítica no tiene por qué tener una musicalidad oscura, y buscábamos eso.

—Abuela Coca no es precisamente una banda de pachanga, las letras tienen bastante peso, desde lo más básico que es: "Son los asesinos de la Abuela Coca".

—Claro. Nosotros siempre tenemos algo que decir, nos parece importante el mensaje en la música, que es algo que se está perdiendo. Está buenísima la canción de amor, pero en una banda de rock el mensaje es importante. "Patotero silencioso" es la reivindicación de eso.

—Y tiene puntos de contacto con "Ta salao".

—Claro. Mirá "Ta salao", es terrible crítica. Yo pienso que nuestra generación, al haber vivido exilios y dictaduras, está más interesada en lo social. Y cuando vino la democracia no hubo un trabajo con la juventud, entonces de pronto teníamos libertad y fue libertinaje eso. Uno tenía que ser fuerte, activo y coherente para permanecer.

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—Abuela Coca ha sido una banda pionera en su estilo acá, pero a vos no te gusta mucho hablar de eso, de un legado.

—No sé por qué, quizás por vergüenza. El halago mismo de eso te hace poner vergonzoso, pero en verdad es una caricia enorme. Yo me acuerdo que mi viejo me decía: "vos no vas a cambiar nada con la guitarrita". Y después lograrlo es... (Piensa) En mi caso me da mucha vergüenza, pero también sé que hemos hecho algo, porque se ve.

—Es una satisfacción que llevás más en lo personal.

—En lo privado, sí. En mí digo: hiciste bien, era por acá el camino, seguilo. Me da fuerzas para seguir adelante; quizás si no lo hubiera logrado hoy sería otra cosa. No lo sé.

UNA FIESTA DE CUMPLEAÑOS QUE SE HACE CON TODO

Abuela Coca hoy son Gianotti, Gonzalo Brown, Palito Elissalde, Fernando Vera, Eduardo Elissalde, Andrea Viera, Martín Morón, Paulo Zuloaga y Federico Blois. Esa integración con el exmiembro Cacho Rodríguez y varios invitados más (entre ellos Mónica Navarro, Federico Lima, Alberto "Mandrake" Wolf y Pablo Silvera), festeja sus 25 años este viernes en Sala del Museo (Piedras y Maciel). Es desde las 21.00 y hay entradas a 400 pesos en Abitab.

TRES TRABAJOS DE LA BANDA

Abuela Coca - Perro Andaluz, 1996

Tras cinco años de rodaje y de mucha actividad en Montevideo, la banda graba su primer disco que ya prácticamente no se consigue. Ahí, Chole Gianotti logra plasmar su idea de fusión y empieza a cocinar el tuco que luego sería característico. Entre las once canciones se destaca la primera, "Cotorra".

El ritmo del Barrio - Independiente, 2000

Tras la firma con Sony, la exitosa edición de Después te explico y el fracaso de la disquera, Abuela Coca emprendió un camino independiente en el que concibió El ritmo del barrio. Es quizá el mejor disco de la banda y tiene varios de los hits de su repertorio, incluyendo el tema que nombra el disco.

Asesinos son - Koala Récords, 2007

Para celebrar sus 15 años, Abuela Coca grabó un disco en vivo durante dos shows en Central, que plasma lo que es un toque suyo. Con un repertorio poblado de éxitos, este trabajo muestra la química entre el grupo y su público y transmite ese espíritu de fiesta que es parte de la esencia de Abuela.

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