crítica

Los melodramas cantados del único crooner peronista

Se reeditó, Fuiste mía un verano, un clásico de Leonardo Favio que cumple 50 años

Leonardo Favio
Leonardo Favio y la nueva de un viejo disco clásico

Y a pasaron 50 años de la edición de este Fuiste mía un verano, el primer disco de Leonardo Favio. De hecho, ya pasaron seis años de la muerte (en 2012 a los 74 años) de uno de los grandes artistas de la música melódica en español que, de paso, es el más importante de los directores de cine de su país.

Algo del humanismo de sus películas está presente en esta ópera prima en la que Favio presentó las bases de su arte en la canción. Eso incluye cierta dramatización extrema, una voz y una personalidad tan fuertes que lo convirtieron en una gran figura musical de su tiempo.

Esa, quizás, fue la clave de su éxito. Fuiste mía un verano vendió más de medio millón de discos y cimentó una fama mediática que opacó (aunque también financió) al sensible cineasta.

Acá, además, están muchas de las grandes canciones de Favio, en aquellos arreglos originales que son sonido de una época y aportan un encantador aire vintage.

Además de “Fuiste mía un verano”, acá figuran “Ella...Ella ya me olvidó, yo la recuerdo ahora”, la peligrosamente erótica “Quiero aprender de memoria” (“y recorrer tus entrañas, en busca del hijo que no ha de venir”, raro), “O quizás simplemente le regale una rosa” y “Para saber cómo es la soledad”, una inesperada y bonita adaptación de “El tema de Pototo”, la canción que Luis Alberto Spinetta escribió para Almendra, su banda.

Favio —quien nació en Mendoza de una familia muy pobre y fue el maestro de ceremonias de la violenta vuelta del General Perón a Argentina a comienzos de la década de 1970, entre otros datos anecdóticos— fue, precisamente el único crooner peronista y sus canciones son pequeños relatos de melodramatismo cotidiano que Favio. Sus letras simples y sus metáforas entre desvergonzadas y vergonzosas esconden una magia. Es un cantor de timbre frondoso y tristón, dado al recitado y a un histrionismo único en su género.

Es, junto con Sandro (y “Quiero la libertad”, el primer simple de Favio es bien “sandresco”), el gran cantor popular argentino, aunque él siempre se haya sentido más un director de cine que cantaba para sobrevivir. Pero, así y todo, se las ingenió para aportar una banda de sonido que ha tenido acólitos y nostalgiosos desde todos los géneros.

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