Entrevista a Ruben Rada

“Una melodía nace en la calle”

El reconocido músico y compositor toca desde este viernes con la Orquesta Sinfónica del Sodre

Ruben Rada
Ruben Rada, música popular en el Sodre. Foto: Leonardo Mainé

Son como dos instituciones que confluyen en una producción artística singular. Por un lado, la Orquesta Sinfónica del Sodre, bajo la dirección musical de Diego Naser. Por otro, el reconocido cantante, músico y compositor Ruben Rada, quien además de su voz aporta una parte de todo su rico repertorio. Rada sinfónico es un concierto que repasa todos los grandes éxitos de uno de los artistas más populares del país, y a su vez de los que hoy tiene mayor fama internacional. Serán dos conciertos, este viernes a las 20.00 y el sábado a las 19.00, y las entradas están en Tickantel, desde $ 200 a $ 1100.

Sus canciones han sido llevadas más de una vez al formato sinfónico, hecho que lógicamente significa un orgullo para este compositor que viene atravesando más de medio siglo de lo mejor de la música popular uruguaya. “Sí, creo que muchas de mis canciones se prestan para ser arregladas para orquesta sinfónica, en parte por la variedad melódica. Si te fijás, una canción como “Los proyectos de la mente”, que grabé con Opa, pasa por un montón de melodías. Es una canción que tiene cinco canciones a la vez. Es cuando la cabeza está que hago rock, hago samba, hago candombe. Cuando la cabeza compositiva está loca, y uno larga todo eso junto en una sola canción. Y eso va muy bien con la música clásica: una gran melodía, muy arreglada. Creo que es como un don que tengo, es como una alegría”, dice el músico a El País, en el foyer del Auditorio Nacional Adela Reta, donde está trabajando duro para dar estas dos funciones. Con su capacidad comunicativa a pleno, Rada habló (y cantó) sobre los más diversos asuntos, que pasan por toda su trayectoria, sobre la música local hoy, sobre su salud, su look, su obra, su manera de trabajar, su carácter y muchos temas más.

-Federico García Vigil fue el primero en hacer música sinfónica sobre temas tuyos.

-Sí, hace como más de 15 años. “Hizo Candombe para el Fatto”, que arregló que parecía Cascanueces. Me emocioné muchísimo, cuando lo vi en el Palacio Legislativo. Para mí fue una cosa maravillosa, un sueño. Cuando lo escuché no lo podía creer. Creo que son melodías que se prestan para ser llevadas a formato sinfónico, por la variedad de formas que contienen. Pero a su vez, la letra de esa canción es bien sencilla. A mí me gusta decir las cosas sin hablar mucho, y en esa canción eso está logrado, por las pocas frases que tiene “Candombe para el Fatto”, que se llama así por Fattoruso, y por ‘el fato’, es decir, por la mina.

-Más allá de tu talento, ¿a qué te parece que responde esa variedad musical de tus canciones.

-Creo que también tiene que ver con que yo he trabajado siempre con grandes músicos. Con Eduardo Mateo, Manolo Guardia, Hugo Fattoruso, Andrés Arnicho, Gustavo Montemurro, hice siete discos en Buenos Aires con Ricardo Nolé. Para mí, la armonía es lo más importante, y siempre me junté con ‘parceiros’ que armonicen bien, y que lleven la música bien metida adentro. Hoy en día, hay gente que para componer, tira un bajo, una batería, rapeas, y con eso podés vivir. Pero yo le tengo tanto respeto a la música que trato de nunca caer en eso, incluso en las canciones para niños.

-¿Cómo nace una melodía, y cuándo?

-Una melodía nace en la calle. Yo estoy en la calle y siempre ando con un grabadorcito. En Buenos Aires por ejemplo me sentaba en el café La Paz, en calle Corrientes y Montevideo, y veía pasar la gente: los comunistas, los fachos, los punks. Y sentado ahí, componía. He hecho como cuatro o cinco discos desde ese café. Como “Qué pasa con la libertad”, que hice sobre Las Malvinas. ‘No me lleven a la guerra, no me hagan responsable, de todas vuestras violencias”, dice la canción.

-Una canción pegadiza, ¿vos ya la notás cuando nace, o es con el tiempo que te das cuenta de eso?

-Es el público el que decide. Porque yo grabé canciones como muy pegadizas, y no pasó nada. Me pasó con “La mandanga”, una canción muy mersa: yo pensé que iba a ser un éxito y no pasó nada. Y sin embargo, la que sí fue famosa fue “Cha Cha muchacha”, y a veces inciden otros factores. Me acuerdo que yo lo fui a ver a Cachorro López, y le dije que estaba cansado de ser un músico elitista, y que cuando iba al supermercado, me cobraban igual que a todos. Le dije que necesitaba vender discos. Y me dijo que le lleve las canciones y no vaya al estudio. Porque si yo iba, complicaba. Se llevó la canción a Miami, y sobre esa canción hicimos todo el disco. Un capo el tipo.

-Esta mezcla en un concierto de música popular y sinfónica se presta para sumar distintos públicos.

-Sí, el Sodre trae gente por sí mismo, como el Teatro Solís, o el Colón. Gente que va por ese entorno, y por cómo suena la música en ese lugar. Y está bueno que el público vea que la música no tiene distancias entre géneros. Hubo un cambio y se nota. Por ejemplo, el candombe. Antiguamente, las veteranas blancas, cuando escuchaban un tambor, decían, ‘ya están esos negros con los tambores’. Pero igual ellas se movían. Y ahora en cualquier barrio de Montevideo hay llamada de tambores. Y los hijos de ellas, médicos, abogados, empresarios, salen a tocar el tambor. Y los músicos de la Sinfónica, ya conocen el tambor. Ya no es tan difícil explicarles lo del candombe, cómo va el chico, cómo el piano. Ya lo escuchan en el barrio.

-Siempre cuidás mucho la ropa.

-Siempre. Hace unos años, uno de los modistos más importantes de acá comentó que el peor vestido de Uruguay era yo. Pero cómo el tipo me puede comparar a mí con Pierre Cardin. Yo siempre me vestí como un loco, desde la época de Totem. Anduve con túnicas, iba al Estadio a ver a Peñarol con sacos como de la Gestapo. Siempre fui un loco de la ropa. Siempre me fabriqué la ropa. Son ideas mías, que las mando hacer. Y en escena igual. Yo no entiendo eso de estar sobre el escenario con un pantalón negro y una remera con calaveras, igual que el que está abajo mirando y escuchando.

-¿Cómo está tu voz para el escenario?

-Claro que no es la de antes. Me cuesta mucho, tengo que trabajar mucho para cantar. Y tengo un problema que tienen muchos veteranos, que es reflujo, y eso te corta la voz. Tengo que cuidarme con las comidas, y cuatro días antes de cantar, tengo que comer verduritas y nada más. Es difícil pero me arreglo con las técnicas. Y cuando no me sale la voz clara, sale roncada. Pero como soy negro, pasa igual.

repertorio

Homenajes a Ray Charles y a Stevie Wonder

El repertorio de Rada sinfónico promete recorrer distintas épocas de la carrera de Rada, y no faltarán “Botija de mi país”, “Cha Cha Muchacha”, “El mundo entero”. “Voy a hacer también un homenaje a dos cantantes que más admiré en mi vida, y que me ayudaron mucho a cantar: Ray Charles y Stevie Wonder. De este último voy a hacer “Isn’t She Lovely”, pero tipo jazz. Y vamos a hacer “Georgia On My Mind”, que fue la canción que más me emocionó toda la vida de Ray Charles”.

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