MÚSICA

La melancólica calma del artista

Iron & Wine tiene nuevo y notable disco.

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Iron & Wine

A medida que uno crece las sorpresas musicales se limitan a pequeñas grandes batallas ganadas. Es decir, escuchar algo que saque de la rutina al que cree haber escuchado mucho, se hace bastante difícil. Vamos, que de tanto incordiar familias enteras con la música, la capacidad de asombro melómano queda vapuleada por prejuicios, plagios o influencias fácilmente reconocibles.

Sam Beam —el hombre que atiende artísticamente con el más colectivo mote de Iron & Wine— integra la generación de cantautores eclécticos y barbudos de comienzos de siglo donde comparte cancha con Bon Iver y John Grant, entre otros. Y eso uno esos grandes descubrimientos musicales personales que renuevan la fe en la música. Su nuevo disco, Beast epic, está ahí para renovar ese cariño.

Baladista folk de voz susurrada con tendencia a lo acústico aunque no le tiene miedo a la electricidad, Beam editó su primer disco como Iron & Wine, The Creek and the Cradle, en 2002. Desde entonces ha sacado siete discos en los que fue ampliando la fórmula siempre latente de un folk ambiental de arreglos cuidadosos y un innegable aliento de college rock, origen de lo que daría en llamarse indie. Es un término resbaloso: Iron & Wine ha trabajado para multinacionales y sus discos, sin ser nunca del sabor de la temporada, se han colado en la lista de los más vendidos.

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Además, ha trabajado en colaboración con algunos cogeneracionales como Ben Bridwell de los Band and Horses, de los que Iron & Wine es una primo cercano y sedado. Una manera de conocer a Beam podría ser ingresando por obras como The Shepherd Songs (2007) y Kiss Each Other Clean (2011).

Beast Epic —que marca el regreso de Beam a su sello original, SubPop, después de 10 años— es un disco que no puede fallar: su aire amable lo convierte en una compañía entrañable y un bálsamo de esos que andamos necesitando. Grabado en directo y sin arreglos de vientos u orquestales, Beam va aquí por la sutileza. Así sus canciones, siempre con su poética melancólica e inventiva, se carga de sutilezas arreglísticas que respaldan una narrativa que abreva de varios torrentes de la música americana.

Como muchos de sus cantautores cogeneracionales, Beam habla, aquí de ese asunto de convertir en un hombre maduro, una etapa repleta de incertidumbres personales y artísticas. Canciones como "Thomas County Law", "Song in Stone", "Call It Dreaming", además de ser formidables ingresos al repertorio de Iron & Wine, hablan, entre otras cosas, de eso.

Y así, Beast Epic, se cuela en la vida de uno como lo hacen sin que nos demos cuenta, los grandes momentos.

Iron & Wine

Disco: Beast Epic. Duración: 36 minutos. ¿Está online? Sí, y en breve en disquerías editado por Sony Music. ¿Está bueno? Sí, tiene un muy buen trabajo letrístico.

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