ESPECIAL DE EL PAÍS

Los 50 mejores discos de la historia de la música uruguaya

El País presenta una lista con los discos uruguayos más importantes e influyentes de la música nacional, con el aporte de 120 personas

Discos uruguayos
Discos uruguayos

Una lista siempre es arbitraria y siempre genera disconformidades. Aunque se intente hacer un proceso objetivo o al menos representativo de varias personalidades y varios intereses, su característica finita hará enojar a por lo menos una persona. Es un hecho, pero también es un hecho que a los periodistas, a la prensa en general y más cuando se trata de cultura, nos encantan las listas, los rankings, ordenar lo mejor que ha dado la historia para generar un material de utilidad, un material que quizás, con el paso del tiempo, tenga algún valor.

Y ese es el objetivo de la que presentamos ahora. Los 50 mejores discos uruguayos de la historia busca generar un mapa musical para abordar algunas de las obras que definieron la música local. Desde Eduardo Mateo hasta Martín Buscaglia, y de Jaime Roos a Buenos Muchachos, esta es una buena excusa para descubrir y redescubrir álbumes. De ahí que más que el simple ranking, también se incluya una pequeña reseña que aborda la importancia del disco seleccionado.

Para hacerlo lo más abarcativa posible, esta selección se construyó gracias a la opinión de 120 personajes del ámbito musical (músicos, periodistas y más) de distintas generaciones. Hubo más convocados; algunos esgrimieron sus razones para no participar, otros simplemente omitieron la respuesta. Cada uno con sus motivos.

Los que sí participaron enviaron a El País una lista con los cinco álbumes uruguayos que consideran fundamentales y, a partir de la recolección de datos, se llegó al resultado que se presenta ahora. A continuación, los 50 mejores discos uruguayos de la historia.

Disfrute, enójese y, sobre todo, escuche.

1

"Mateo solo bien se lame" - Eduardo Mateo (1972)

“Es un disco ineludible, por inaugurar un camino en la música uruguaya, por su musicalidad, por la melancolía y ambigüedad de sus letras y -sobre todo- por la belleza de sus canciones”, dice el músico, periodista y escritor Andrés Torrón sobre Mateo solo bien se lame. En su primer disco solista, Eduardo Mateo viajó a Buenos Aires para lograr los 40 minutos más hermosos de la música uruguaya. Encargado de todos los instrumentos, arreglos y letras, el músico grabó una serie de canciones que quedaron en la historia local: “Yulelé”, “De nosotros dos”, “Uh, qué macana” y “Quién te viera”. “Las letras tienen una simplicidad y a la vez una profundidad que conmueven y atrapan”, define la cantante Diane Denoir.

La influencia del candombe, los Beatles, la música hindú, la milonga y la bossa nova se entrelazan a lo largo de las 13 canciones para crear un sonido inédito hasta el momento. Desde la portada, Mateo invita al oyente a adentrarse en un viaje cálido, íntimo y enigmático. Detrás del minimalismo de las canciones y de la aparente simpleza, se esconde una serie de complejidades y detalles que forman parte de un mundo que crece en cada escucha.

Eduardo Mateo
2

"Mediocampo" - Jaime Roos (1984)

“Nueve canciones de un Jaime que juega y hace jugar a decenas de invitados como Eduardo Mateo, Laura Canoura, el Lobo Núñez, las Travesía, el ‘Canario’ Luna, Jorge Galemire, Falta y Resto, Jorge Vallejo y Hugo Fattoruso que cierra el disco con la psicodelia deforme de su teclado espacial y por momentos gatuno en ‘Pirucho’. Un álbum que compuso casi íntegramente en el exterior con eso que de lejos se ve mejor, y si lo escuchás ahora suena al Montevideo de los ochenta con la vuelta a la democracia in the air”, describe el periodista Nelson Barceló. Y entonces, claro: el new wave permeando el candombe, la fusión de unos cuantos estilos musicales, la modernidad y el virtuosismo de los músicos involucrados, la vanguardia y la popularidad, son las virtudes que varios participantes de esta encuesta resaltaron del disco más importante de Jaime Roos. Aparecerán varios títulos suyos en esta lista, pero a ninguno se lo elogia tanto como a Mediocampo.

3

"Canta Zitarrosa" - Alfredo Zitarrosa (1966)

Para esos ejercicios improbables, si viniera un extraterrestre y alguien quisiera presentarle la música uruguaya, la puerta de entrada sería Canta Zitarrosa. Primer LP de Alfredo Zitarrosa, sienta las bases de un cantor fundamental, y de la tradición cantautoril local. La resignificación del código tanguero y la raíz folclórica acompañan a una forma de decir propia, que se despacha con un repertorio enorme: “La coyunda”, “De no olvidar” (que hasta versionaría La Vela), “Milonga de ojos dorados”, “Milonga para una niña” y más. Para el músico Diego Presa, allí “Zitarrosa define a partir de ciertas influencias y su fuerte personalidad artística y ética, lo que significa cantar ‘en uruguayo’. Lírica y arreglísticamente configura un arquetipo, que sigue nutriendo nuestra mejor música”. El periodista Liber Aicardi resalta otro mérito del disco: “supo unificar a través de su música a la capital con el interior. Al obrero urbano con el peón rural, bajo los mismos pesares: los del corazón y los de clase”.

4

"Magic Time" - Opa (1977)

“Además de ser un disco casi perfecto en todos los órdenes, es la cima de esa corriente maravillosa identificada como candombe beat”, dice el periodista y escritor Nelson Caula sobre Magic Time, el segundo disco de Opa. Con Ruben Rada como invitado estelar, los hermanos Fattoruso y Ringo Thielmann brillan más que nunca en los temas “Mind Projects” (el ejemplo más claro de la versatilidad musical de Rada), “Montevideo” y “Malísimo”. En todos, el virtuosismo de Hugo Fattoruso en los teclados llega a su máxima expresión y llena de climas alucinantes el álbum. “La química entre los músicos en este disco es de las más perfectas en la historia de la música uruguaya”, define Gustavo Verdesio, curador de la colección Discos de la editorial Estuario. “Con Opa la música uruguaya se puso el smoking”, le dijo Rada a Rolling Stone Argentina. Magic Time lo demuestra.

5

"Amanecer búho" - Buenos Muchachos (2003)

Es el disco de "He Never Wants to See You Once Again", que tiene todo el mérito de ser hit irresistible: sonó en radio, en televisión y acercó a un nuevo público. Pero Amanecer búho es más: es una sucesión de decisiones brillantes. El orden de los temas, la mezcla, los solos y los efectos, los finales abruptos, el lugar que ocupa cada elemento (y hay miles). Es un abrazo en el medio del pogo entre la guitarra rioplatense y la suciedad, la distorsión y el grito aprehendidos del rock posdictadura y la escena alternativa de los noventa. Es la belleza de "La hermosa langosta aplastada en la vereda" y la sensualidad de "Coral #5" y la visceralidad de "Temperamento", rescatada del Nunca fui yo. Es un disco de un impacto en el rock nacional, que queda claro con la posición que ocupa en esta lista, y la confirmación de Buenos Muchachos como banda clave de los últimos años.

6

"Sansueña" - Eduardo Darnauchans (1978)

Por “Final” y “Cápsulas”, por “Memorias de Cecilia” y “El instrumento”. Sansueña tiene algunas de las canciones más bellas de la música uruguaya porque, como explica el escritor Nelson Caula, tiene a Darnauchans “en su faz compositiva, vocal e interpretativa casi perfecta”. Además del mérito estético, la poesía, las melodías y sus arreglos y la cantidad de influencias, el disco jugó un papel importante en tanto “demostró que se podía hacer una canción uruguaya que, sin desdeñar las raíces locales, podía abrevar en la fuente de los Beatles o de Dylan, y que se plantó para decir que no era ningún pecado utilizar guitarras eléctricas o con cuerdas de acero flotando sobre la base roquera de bajo y batería”, dice el músico Walter Bordoni. Pocas veces la oscuridad fue así de hermosa.

7

"Totem" - "Totem"  (1971)

El riff que abre “Dedos” es una joya, y toda “Dedos” es un punto muy alto del rock vernáculo. Totem tomó la posta de El Kinto y aunque su esencia fue la fusión, acentuó la pata rockera para relucir toda la potencia y el groove y el swing que tenían sus músicos. Estaba Rada cantando con desparpajo y ternura, e incluía algunas letras con peso social en un momento muy apropiado. “La reivindicación racial es además de literaria, musical, con un grupo que llevó el candombe beat inventado por El Kinto (bah, por Rada y Mateo), a su máxima expresión”, apunta el periodista Carlos Tapia.

8

"Montevideo agoniza" - Traidores (1986)

Pieza clave del rock posdictadura y del devenir del rock uruguayo. Las broncas y desesperanzas de Montevideo agoniza eran las de una generación que se había quedado sin juventud por la dictadura y acumulaba rabia y necesidad de gritar. Traidores plasmó en su debut visceralidad punk y new wave, sin renegar del reggae, y probó que en el Uruguay de los ochenta se podía hacer algo así, lleno de ideas y detalles. Es una expresión genuina con guitarras exquisitas, buenos arreglos corales, un teléfono de disco al principio, un saxo en “La muerte elegante” y, claro, las canciones: “No estoy loco”, “Flores en mi tumba”, “Bailando en la oscuridad”, “Viviana es una reaccionaria”... Clásico.

9

"Circa 1968" - El Kinto (1977)

"El Kinto es gloria pura. Es el grado cero del toque montevideano", asegura el periodista y escritor Gabriel Peveroni. Y sin esta recopilación, una gran parte de la música uruguaya no existiría. El Kinto, con Eduardo Mateo y Ruben Rada al frente, construyó los cimientos del candombe-beat y mezcló la influencia beatle (presente en “Estoy sin ti”, “Ni me puedes ver” y “Voy pensando”) con el sonido del candombe (“Don Pascual” y “Suena Blanca Espuma”). Es increíble pensar que estas 14 grabaciones históricas, algunas hechas para playbacks de televisión, fueron registradas en una o pocas tomas. Además, Circa 1968 incluye “Príncipe Azul” y “Esa tristeza”, dos clásicos indiscutibles. Pasar por este álbum es materia obligatoria en la música uruguaya.

10

"Siempre son las cuatro" - Jaime Roos (1982)

En su primer disco grabado enteramente en Uruguay, Jaime Roos reclutó a 50 de los mejores músicos del momento para presentar nueve canciones oscuras, melancólicas y bien personales. Desde el primer fracaso amoroso en “Quince abriles” hasta la fallida búsqueda interior de “Chalaloco”, Siempre son las cuatro presenta varias de las canciones más personales de Roos. El álbum incluye “Adiós juventud”, grabada junto a Falta y Resto (que se convertiría en uno de sus primeros grandes éxitos), pero también resalta “Hermano te estoy hablando”, un candombe beat que presenta cuatro minutos y medio del Jaime más experimental. Es nuestro White Album.

11

"Cuerpo y alma" - Eduardo Mateo (1984)

En Cuerpo y alma están en conjunción la ternura y el minimalismo de Mateo solo bien se lame y la búsqueda más experimental de Mateo y Trasante. Están la tradición y la originalidad, las percusiones, esas guitarras bien Mateo que son melódicas y rítmicas y circulares, y la expresividad de la voz, con una intención más luminosa que la de anteriores álbumes. Están también las sesiones de grabaciones imposibles, pero esa es otra historia. “Aunque alimente el disco rayado de las valoraciones superlativas hacia Eduardo Mateo, no dejo de verlo como un planeta despegado en el universo de la historia de la música”, resume el músico Andrés Bedó.

12

"Guitarra negra" - Alfredo Zitarrosa (1977)

“Nunca hubo en Uruguay un disco que lleve en sus entrañas la marca de ‘obra maestra’ como Guitarra Negra”, asegura el periodista y escritor Agustín Acevedo Kanopa. Grabada desde el exilio, este poema por milonga de 16 minutos presenta el relato más crudo de la obra de Zitarrosa. Allí conviven las injusticias y la violencia mientras la muerte acecha. La cara B abre con “Stéfanie”, una de las historias más emotivas que escribió desde el exilio. Un clásico.

13

"Goldenwings" - Opa (1976)

Con el trío Opa, Hugo Fattoruso, Osvaldo Fattoruso y Ringo Thielmann entrelazaron candombe y jazz para lograr uno de los proyectos más importantes de la música uruguaya. “Opa cristalizó el sincretismo entre la canción y la música instrumental”, define el guitarrista Nicolás Ibarburu. “La identidad uruguaya está marcada a fuego, pero se mezcla con una mirada internacional que quedó en la historia”. Una escucha atenta a “Totem”, su versión de “Muy lejos te vas” (de El Kinto) y “Pieces” lo comprueba.

14

"Tango que me hiciste mal" - Los Estómagos (1985)

Salió antes que Montevideo agoniza y aunque juntos son la base del rock posdictadura, Tango que me hiciste mal es una expresión todavía más cruda y austera, más urgente. Semblanza post punk de aquella época gris, el diálogo de las guitarras raras de Gustavo Parodi y los fabulosos teclados del Hueso Hernández estaba bárbaro y era inédito acá, y Peluffo ya se mostraba como interesantísimo cantante. “Tremendo disco”, resume Parodi y confiesa: “Todavía no sé cómo nos salió esto”.

15

"Los Mockers" - Los Mockers (1966)

De la mano de la voz arrogante de Polo Pereira y de los memorables riffs de guitarra de Jorge Fernández, Los Mockers se ganaron su lugar como los Rolling Stones uruguayos. A lo largo de 25 minutos, el grupo presenta el mejor rock local de mitad de los sesenta gracias a un abordaje agresivo que convive muy bien con las baladas, donde el órgano de Esteban Hirschfeld se vuelve protagonista. La inclusión de “Make Up Your Mind” en 25 Watts terminó de elevar la leyenda de Los Mockers y acercó sus canciones a una nueva generación.

16

"El tiempo está después" - Fernando Cabrera (1989)

Es uno de los picos compositivos en la carrera de Fernando Cabrera y eso trasciende a la canción que bautiza el disco. En eso de “primera vez que estás solo/segunda vez que estás vivo” de “La garra del corazón”; en “Punto muerto” y en “Imposibles”, en la confesión final de “Los viajantes” (“lleno el mapa con figuritas de la soledad”) y en todas las postales citadinas, están algunos de los mejores momentos poéticos del cantautor. Es música pop(ular) con cuerdas y coros que caen de maravilla.

17

"Ideación" - Psiglo (1973)

El músico Federico Graña define a Ideación como “la máxima joya del rock progresivo del Río de la Plata”. Inspirados en Deep Purple, y mezclando letras combativas con canciones llenas de sexualidad, Psiglo grabó un debut memorable. El secreto está en la unión de la voz de Ruben Melogno, la batería frenética de Gonzalo Farrugia, los riffs inolvidables de Luis Cesio, el bajo de César Rechac y el órgano Hammond de Jorge García. Es el último gran disco de rock antes de la llegada de la dictadura.

18

"Eco" - Jorge Drexler (2004)

Greatest hits de Jorge Drexler, que por entonces (2004) hacía un rato que estaba en España y había dado muestras de talento. Moderno desde la producción —faro, en ese aspecto, para los discos uruguayos posteriores—, sutil y poético, Eco es una sucesión precisa de imágenes y sensaciones, es toda la sensibilidad vocal de Drexler; es el riesgo del cantautor, son los arreglos de “Deseo”, las estructuras exactas... Un mojón, un disco perfecto.

19

"Segundos afuera" - Jorge Galemire

Candombe-beat, murga y unos cuantos ambientes hipnóticos se unen para darle forma al mejor disco de Jorge Galemire. “Un son”, “Sin saber por qué” y “Kublai Khan”, invita a perderse en un viaje protagonizado por sintetizadores y guitarras sobregrabadas, pero Segundos afuera también le da espacio a la delicadeza, y allí destaca “Tus abrazos”, una de las canciones más hermosas del cancionero local. Pasaron más de 35 años y aún no se reeditó. Este es el momento.

20

"Terraja" - Peyote Asesino (1998)

Tras el impacto de su disco debut, El Peyote se fue a Los Ángeles a grabar, con toda la expectativa y la ambición posible, un disco que sería el último de su historia. Terraja, hecho en las condiciones que ningún disco uruguayo hasta entonces, ahondó en la densidad musical y elevó la vara con esas rimas atiborradas de cultura pop, provocación y uruguayez. Produjo Gustavo Santaolalla, los bajos y las guitarras están buenísimos, y el tiempo le dio al álbum un merecido estatus de clásico.

21

"Todos detrás de Momo" - Los Olimareños (1970)

“Premonición estética, valentía artística, vanguardismo a partir de lo local y excelencia interpretativa”, dice el músico Rubén Olivera al definir a Todos detrás de Momo. A través de 23 microcanciones unidas por la frase “Todos detrás de Momo”, este álbum conceptual murguero retrata a la perfección la tensa situación social que se vivía en el Uruguay previo a la dictadura. Cuando salió fue un fracaso comercial, pero con los años se transformó en una escuela para el género de la murga-canción. El tiempo les dio la razón.

22

"Brindis por Pierrot" - Jaime Roos (1985)

Brindis por Pierrot es uno de los discos más uruguayos de la historia. Murga, candombe y unas cuantas postales montevideanas se unen para consolidar a Jaime Roos como uno de los nombres más importantes de la música local. El secreto está en la recopilación de los temas más murgueros de sus primeros cuatro discos y en la adición de “Brindis por Pierrot” (el hit que cambió todo), “Murga de la pica” y una nueva versión de “Cometa de la farola”. “Hizo llegar a la murga, como género, a nuevos lugares. Y logró el ‘descubrimiento’ para todos del Canario Luna, la mejor voz del carnaval en esos tiempos”, define Mauricio Rodríguez. Es uno de los discos uruguayos más vendidos.

Jaime Roos y Washington "Canario" Luna. Foto: Archivo El País.
Jaime Roos y Washington "Canario" Luna. Foto: Archivo El País.
23

"La iguana en el jardín" - Claudio Taddei (1995)

Qué osadía la de Claudio Taddei, de lanzar un disco debut así de sensual a mitad de los noventa, cuando acá no pasaba nada. La iguana en el jardín resultaría clave para las camadas artísticas posteriores. Fue vanguardia empacada con un sonido como ningún otro, un cruce de soul con pincelazos psicodélicos sacados directamente del Dark Side of the Moon, un blanco haciendo el más negro funk, un cantante impecable con un disco delicioso. No está en Spotify, pero llega en breve.

24

"Aquello" - Jaime Roos (1981)

Aquello representa el Uruguay exiliado durante la dictadura. Ya desde la tapa con Jaime mirando una figura de cera de Juan XXIII con esa pinta de forastero, sintetiza eso de ‘volver no tiene sentido, tampoco vivir aquí’. Ese espíritu no sólo está presente en ‘Los Olímpicos’, sino también en ‘Entonces’, con su ‘cuando te sorprenda un grito/llamándote lejano/y entiendas de antemano/ que es un error’; en la voz del Sabalero; en la guitarra de Roberto Darvin, en ‘Viviendo’, en ‘Los zapatos de Trasante’ y en toda esa murga y candombe. Los grandes discos reflejan su momento, y Aquello es un gran disco”, afirma Fernán Cisnero, editor de Espectáculos en El País.

25

"Mateo y Trasante" - E. Mateo y J. Trasante (1976)

Junto al percusionista Jorge Trasante, Eduardo Mateo grabó un disco experimental lleno de aires mántricos, donde “Amigo lindo del alma” está a la cabeza. Mateo y Trasante presenta algunas de las canciones más oscuras del músico (“Canto a los soles” y “Un canto para mamá”), pero se carga de optimismo en “Hoy te vi” y “Canción para renacer”. Ideal para los interesados en profundizar en el sonido enigmático y cautivante de Mateo.

26

"Vientos del sur" - Gastón "Dino" Ciarlo (1976)

“No es milonga ni folk ni canción francesa, sino todo y nada de eso a la vez. Es Dino, el único que acompañado solo por una guitarra puede resumir tan bien una época y una forma de sentir, y a la vez trascenderla. Suena viejo y nuevo, melancólico y luminoso, muy nuestro y extranjero al mismo tiempo”, dice el periodista y escritor Martín Otheguy sobre Vientos del sur. Acompañado de dulces arpegios de su guitarra, Dino ofrece algunas de las postales más personales de su obra. Melancolía al servicio de la canción.

27

"Días de Blues" - Días de Blues (1972)

“Muy adelantado a su tiempo, nos cambió la perspectiva del rock hecho en Uruguay cuando lo descubrimos”, dice Fermín Solana, de Hablan por la Espalda. Jorge Barral, Daniel Bertolone y Jorge Graf iniciaron, con este power trío, la tradición local del rock pesado. Salvo la forma de cantar, muy de la época, hay que ver lo bien que resistió el disco el paso del tiempo: dinámica, climas espesos, solos de guitarra al hueso y todo en una toma. “Es, sin dudas, el mejor disco de blues editado por un grupo uruguayo”, afirma Gustavo Verdesio, curador de la colección Discos de la editorial Estuario.

28

"Montevideo"  - Ruben Rada (1996)

Con un pie en el pasado y otro en el presente, Rada grabó Montevideo, uno de sus discos esenciales. Claro, con las nuevas versiones de “Dedos”, “Montevideo” y “Candombe para Gardel” era difícil salir perdiendo, pero las novedades no se quedan atrás. “Sud África canción antigua” se convirtió en un clásico dedicado a la igualdad racial y “Mamita” pone a Rada al frente de un coro de murga donde él se encarga de todas las voces. Fue grabado en Estados Unidos con músicos de primera línea e incluye a Hugo Fattoruso en la producción. Un clásico.

29

"La fuente de la juventud" - Gustavo Pena (1991/2005)

Es el único disco de estudio de este compositor compulsivo, y aun así es disco póstumo. Gustavo Pena, El Príncipe, se convirtió en figura de culto y su popularidad sigue en ascenso, y La fuente de la juventud es SU obra aunque no tenga sus mayores hits. Concentra la energía del jazz, el funk y la bossa nova, una sofisticación pop y esa ternura propia del cantautor uruguayo. “Mercy Garzón” y “Pensamiento de caracol” representan bien ese abanico.

Grabado en 1991 y editado en 2005

30

"7 y 3" - Jaime Roos (1986)

Jaime Roos se centra en baterías electrónicas, largos desarrollos instrumentales y el sintetizador de Hugo Fattoruso para despegarse de Brindis por Pierrot. Así reinventa su sonido y deja momentos memorables como “Esta noche”, “El tambor” y “Lo que no te di”. Pero también hay espacio para las canciones despojadas, y ahí es donde entra “La hermana de la Coneja” y “Te hizo vivir”. En esta última, Roos se junta con Eduardo Mateo para lograr los cinco minutos más bellos de toda su obra.

31

"Este fuerte viento que sopla" - No Te Va Gustar (2002)

Es, como otros de la lista, un disco de hits. En plena crisis, No Te Va Gustar demostró con su segundo disco que la sangre mestiza/latina del debut Solo de noche no era, en verdad, la que más tiraba en la banda. Inclinada hacia la estridencia, siguió moldeando la identidad del nuevo rock uruguayo sin prejuicio alguno. La estrella de este álbum eléctrico y grabado en Chile terminó siendo “Clara”, una triste murga canción que les abrió las puertas del país entero.

32

"Mateo y Cabrera" - E. Mateo y F. Cabrera (1987)

Grabado en vivo en el Teatro del Notariado, este disco reúne lo mejor de dos mundos en un entramado casi mágico de guitarras, percusiones y voces que abarca varios climas. “Resume muy bien la esencia de ambos”, opina la cantautora Florencia Nuñez, y afirma que “es un disco crudo tanto por el repertorio como por su registro”. Además tiene a “Por ejemplo”.

33

"La Mosca" - Eduardo Mateo (1990)

En su último disco, Eduardo Mateo se juntó con Hugo Jasa para darle forma al trabajo más experimental de su obra. Repleto de baterías programadas, colchones de sintetizadores y aires tecno, La Mosca se adelantó 30 años a la neo-psicodelia de la actualidad. Rada lo incluyó en los primeros puestos de su lista y Hugo Fattoruso lo considera el mejor disco uruguayo de la historia.

34

"Diciembra" - 3Pecados (2011)

El material de la banda 3Pecados es el que demostró que desde la independencia, la autogestión y la grabación casera de bajos recursos, se podían hacer discos así, y con eso marcó a fuego una movida que no paró de crecer. “Diciembra marcó a una generación que encontró comunión en sus letras ansiosas, irónicas y catárticas”, sintetiza la periodista Kristel Latecki. Psicodelia pop para gente sin esperanza.

35

"De bichos y flores" - La Vela Puerca (2001)

“‘José sabía’, ‘El viejo’, ‘Por la ciudad’, ‘El profeta’... El último racimo de clásicos populares de la música uruguaya. Y el disco que logró proyectar hacia afuera al rock nacional”, justifica el periodista Diego “Sapo” Zas. No hace falta agregar mucho más: fue una explosión mestiza que cambió el curso de la música uruguaya e impulsó la última ola dorada del rock de acá.

36

"Deskarado" - La Vela Puerca (1998)

Antes, La Vela Puerca había puesto toda su juventud rebelde en un disco que, con peor sonido, ya tenía pasta de clásico. Entre el ska y el legado de la milonga, la banda arremetía contra el sistema y las fuerzas armadas, le hacía una canción de amor a la marihuana y versionaba “El gavilán”, popularizada por Los Olimareños. Toda una declaración de principios.

La Vela Puerca
La Vela Puerca en 1998. Foto: Archivo El País
37

"Zurcidor" - Eduardo Darnauchans (1981)

Para Nelson Caula, Zurcidor es “es esa grabación emblemática de estudio que todo creador se precia de tener”. Es la continuación natural de Sansueña, con un acento más rockero y una sonoridad más de banda, sin opacar ni al folk americano y la canción de autor, ni a la trova detallista. Es una obra delicada con el aporte de talentos como Andrés Recagno, Etchenique, Cabrera y Bernardo Aguerre.

38

"Musicasión 4 y 1/2" - Varios artistas (1971)

Los mojos de Horacio Buscaglia, la hermosa improvisación de Urbano Moraes en “Musicasión III”, El Kinto interpretando “Suena blanca espuma”, Diane Denoir y Ruben Rada en “Mejor me voy” y Eduardo Mateo cantando “Príncipe azul” dan forma a Musicasión 4 y ½ . Hay tantos buenos momentos en este disco recopilado por Carlos Píriz que, si el oyente cierra los ojos, puede sentir que está sentado una de las butacas de El Galpón escuchando uno de esos espectáculos históricos.

39

"La conferencia secreta del Toto's Bar" - Los Shakers (1968)

Salió cuando Los Shakers ya se habían separado y no tuvo mayor impacto comercial. La valoración se la dio el tiempo: aquellos Beatles sudamericanos tenían más que una admirable semejanza con el sonido Fab Four. Además de jazz y bossa nova, en La conferencia secreta del Toto's Bar metieron candombe y cruzaron por primera vez al rock con el tango. Lo que vino después para los hermanos Fattoruso, es historia.

40

"La Margarita" - Jaime Roos (1984)

La ausencia de hits hizo que este trabajo quedara relegado en la amplia discografía de Jaime Roos. Sin embargo, La Margarita está entre lo mejor de su obra. Roos musicalizó 15 sonetos que Mauricio Rosencof escribió en un calabozo bajo tierra y sobre hojillas de cigarro, y presentó una de las historias de amor más conmovedoras de la música uruguaya. Imposible no emocionarse.

41

"12 segundos de oscuridad" - Jorge Drexler (2006)

Está atravesado por una separación y por el Cabo Polonio, y es un disco conceptual que ranquea en lo más alto de la discografía de Jorge Drexler. “Drexler desliza siempre una idea que nos queda”, dice Federico Marinari, del sello Montevideo Music Group. “Quizás no pretende alcanzar un nivel poético determinado, pero sí logra dejarnos flotando una sensación, una idea”.

42

"Canto popular" - El Sabalero (1969)

Los recuerdos de la niñez, los relatos inspirados en la naturaleza y el canto contra las injusticias se entrelazan en Canto popular. De la mano de los clásicos “Chiquillada”, “A mi gente”, “La sencillita” y “Todo jazmín”, José Carbajal “El Sabalero” invita a encontrar la belleza en las situaciones cotidianas y, a lo largo de diez cálidas canciones, lleva al oyente a Juan Lacaze, su ciudad natal.

43

"Canciones chuecas" - Daniel Viglietti (1971)

Es el álbum más radical de toda la discografía de Daniel Viglietti, pero también el más hermoso. Abre con el canto de esperanza de “Gurisito” e incluye “El Chueco Maciel”, una de las fusiones más populares entre folclore y rock. Los arreglos de viento en “Cantaliso en un bar”, “Solo digo compañero” y “Muchacha” le aportan delicadeza a una serie de mensajes de resistencia.

44

"Candombe del 31" - Jaime Roos (1977)

Con su primer disco, Jaime Roos se inspiró en la tradición de El Kinto y Zitarrosa para comenzar a construir su camino. Sorprende escucharlo con esa voz juvenil y casi vergonzosa, pero Candombe del 31 está lleno de grandes momentos. “Cometa de la farola”, “Candombe del 31”, “Y es así” y “El infierno tan temido” reflejan su talento para componer letras repletas de imágenes.

45

"El viento en la cara" - Fernando Cabrera (1984)

El periodista y escritor Gabriel Peveroni califica de “maravillosa coctelera” al primer disco de Fernando Cabrera que acaba de llegar a plataformas. Allí ya habían historias mínimas, crónica urbana, pop, rock, y una premisa cabreriana, la de la precisión rigurosa. Por eso “Canto popular”, de 30 segundos, o “Ramito de jazmín”, de 57. No hace falta más.

46

"Descarga" - Totem (1972)

El músico Mauricio Ubal lo define como el álbum que consolidó al candombe-beat “como una columna fundamental de la música popular”. Con Descarga, Totem se aseguró un lugar destacado en la historia de la música uruguaya gracias a “Negro”, “Heloísa” y “Orejas”. “Es la fusión definitiva entre el candombe, funk, jazz y los trances de Santana. Una bomba sonora”, sintetiza el periodista Diego Zas.

47

"Aire rico" - Buenos Muchachos (1999)

No tuvo el impacto de Amanecer búho, pero en el Aire rico están las bases todo lo que haría fundamental a Buenos Muchachos, y varios de los clásicos que son columna vertebral de los shows. A saber: “Desestrés”, “Cecilia”, “De a 2 mejor”, “Sin hogar (Motion Suggests)”, “Rocanrolaso” y alguna más. Barro, virtuosismo, carne y alma, y el delirio condensado en las Grabaciones del Cuarto Rojo.

48

"El Peyote Asesino" - El Peyote Asesino (1995)

Lo que llamó la atención, y llama la atención hasta hoy, es un sonido óptimo para los recursos técnicos de la época, y para un disco grabado con horas de estudio ganadas en un concurso de tevé. Dosis de rap-rock pesado con “El Peyote Asesino” como carta de presentación, tenía vigor, sexualidad y una amplitud ejemplificada en las versiones “Satisfaction” y “Gavilán o paloma / El ojo blindado”.

49

"Extraños en tu casa" - Leo Maslíah (1985)

“Un disco extraordinario, pero más allá de la excelencia a nivel de interpretación, letras, arreglos y composición, este disco me enseñó, siendo yo muy joven, que la pericia y el conocimiento musical no son un fin sino un medio”, expresa el músico Herman Klang. El quinto disco de Leo Maslíah es un deleite de melodías y textos de un humor tan crítico como costumbrista.

50

"El evangelio según mi jardinero" - Martín Buscaglia (2006)

Samples, programaciones, una banda a pleno, juguetes, ideas, España, la música gitana, la calidez de Cabo Polonio, la milonga, la religión, un hit soul de los setenta, el funk, el aire tropical y los dichos populares: todo pasado por el impredecible filtro Buscaglia y puesto al servicio de la canción, da como resultado un impecable disco de hits. Clímax de la discografía de este cantautor uruguayo.

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