Entrevista

La mejor versión de una banda siempre diferente

Con Diego Tuñon de Babasónicos, por sus shows de hoy y mañana

Babasónicos
Banda. De izquierda a derecha, son Diego “Uma” Rodríguez, Mariano Domínguez, Adrián Dárgelos, Diego Tuñón y Panza Castellanos. Foto: difusión

Diego Tuñon tiene un problema con el teléfono y las llamadas se pierden en el camino. Acaba de salir del banco y va camino a un estudio, contestando a través de audios de Whatsapp las preguntas de El País. Dice que le gusta esta modalidad de entrevista porque le permite eliminar mensajes, que se le cansa el pulgar cuando los envíos son muy largos, y a veces, interrumpe para escuchar el GPS de su auto o para explicar por qué habla como habla. Y sin dudas, escuchar esos audios es un ejercicio mucho más divertido que leer sus respuestas.

Primero porque Tuñon es gracioso, ocurrente. Y segundo porque entre todas las interferencias que tiene la comunicación, nunca pierde el hilo de la respuesta. Y eso, un poco, tiene que ver con Babasónicos, la banda que a principios de la década de 1990 fundó junto a Adrián Dárgelos: porque a pesar del movimiento constante, la inquietud y el recorrido hecho tanto en lo geográfico (en cuanto a la conquista de públicos y mercados) como en lo artístico, la esencia siempre está. Y no importa si suena más rockero, más pop, más psicodélico y acústico: cuando suena Babasónicos, cualquiera sabe que suena Babasónicos.

Cambiado pero idéntico, así vuelve Babasónicos a La Trastienda (ver recuadro): está hoy y mañana a las 21.00, y hay entradas en Red UTS. Y por eso es esta charla con Tuñon.

—¿Sentís que Impuesto de fe, el espectáculo con el que vinieron al Sodre, les marcó un antes y un después?

Impuesto de fe nos puso una meta que nunca habíamos tenido. Siempre habíamos intentado hacer un alegato a la libertad, una especie de catalizador a un caos productivo, y esta vez como decidíamos qué hacer, cómo revalorizar nuestra obra y hacer una puesta acústica para teatro, empezamos a sentir que con determinadas pautas, por lo menos yo mismo me sentí mejor músico de lo que podía ser. Y empezamos a trabajar de una manera muy minuciosa, ya que Impuesto de fe era para televisión y cuando vos filmás, todo falla. Y no nos podíamos permitir fallar, porque además iba a ser un disco en vivo, lo cual nos hizo ser muy certeros. Eso nos abrió una etapa, y creo que a partir de ahora logramos construir un nuevo Babasónicos. Incluso en este show que van a ver ahora, si bien todo el tiempo tocamos canciones del pasado, tenemos una forma de acceder a ellas que es mucho más potente. Entonces sí, hay una antes y un después; es el mismo Babasónicos y es un nuevo Babasónicos.

Babasónicos
Posesión del tercer tipo de Babasónicos en vivo

—Este trabajo los obligó a revisar la historia de la banda. ¿Con qué te encontraste?

—No es que nos obligó a revisar. Creo que nos interesó la propuesta, que viene de Sony, porque teníamos ganas no de revisar la obra, sino de revalorizarla. Sabíamos que podíamos darle algo del nuevo profesionalismo y el nuevo aire a algunas canciones, que podíamos jugar con ellas; hay muchas cosas impresas en los discos que son muy espontáneas, y que expresan mucho sentido de la libertad. Y sí, me sorprendieron muy bien muchas cosas. Me sorprendieron esos muchachos tan caraduras, con tanta libertad; con tan poco, creyéndose tanto y construyendo lo que hemos construido. Fue lindo reverlo y se sufrió mucho al reversionarlo porque había un estándar muy alto; realmente nos generó una nueva dinámica. Pero en este momento, todo eso es parte de nuestro pasado.

—¿Lo que se ha mantenido es eso de ser caradura, libertario y un poco caprichoso?

—Los muchachos crecieron y ya tienen mucho oficio, ya no son caraduras. Seguimos siendo provocadores, pero ya con mucho oficio, y ya no somos muchachos. Lo que sí se mantiene es la necesidad de la libertad y la búsqueda constante de la libertad y la belleza, en su forma actual.

—Ustedes suelen decir que entran al estudio pensando en que no tienen nada hecho. ¿Qué tanto han avanzado con el nuevo disco?

—Superavanzado, falta terminar algunas de esas cosas y todavía me queda la fantasía de generar y concretar otras. Creo que ahora más que nunca es el tiempo de la absoluta libertad, el tiempo de que uno pueda hacer lo que quiera, porque ya no hay ningún formato que respetar, no hay dictadura de medios, hay pluralidad de situaciones, está todo invadido y sobreinformado, así que es el momento de que cada uno pueda expresar cualquier idea y que salga. A partir de ahí, darla a conocer es más difícil que nunca, pero la parte más interesante con la que nos quedamos es que podemos ser más libres que nunca, y eso siempre lo aprovechamos.

La Trastienda: doble y energética presentación

“Volvimos con aires muy renovados, con muchas ganas. Creo que somos la mejor versión de nosotros mismos, en este momento”, dice Tuñon respecto al regreso de Babasónicos a Obras, el viernes pasado, que fue también el regreso de la banda a su forma más convencional, si se quiere, después de dos temporadas girando con Impuesto y Repuesto de fe, un espectáculo más acústico donde todos los temas se mostraban de otra forma.

“Entramos en una edad y en una etapa donde uno puede enfocarse en desaparecer, o ser lo mejor de sí mismo, y por suerte todos decidimos intentar ser lo mejor de nosotros mismos”, afirma Tuñon, y adelanta que lo de Obras será, a excepción de la puesta en escena, similar a lo que se verá acá hoy y mañana. A juzgar por ese setlist, si bien habrá rarezas, no habrá estrenos. Tuñon se reconoce ansioso por mostrar el nuevo material, e insiste en que Babasónicos está “en un supermomento”.

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