AHÍ ESTUVE

Medio siglo de romance concentrado en dos horas

¿Quién no cantó alguna vez “¿Y cómo es él?” o “Un velero llamado libertad”?

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José Luis Perales. Foto: Martín Pereira

En la noche del miércoles fue la oportunidad de cantarlas junto a su autor, José Luis Perales. Ese y muchos otros de sus grandes éxitos sonaron en un Sodre repleto de público que se emocionó al revivir temas que marcaron su infancia o su juventud. Hasta allí llegaron atraídos por este español que a sus 71 años mantiene intacta su voz y su porte, y sigue cautivando con el romanticismo del que están cargadas sus letras.

De sobria camisa azul noche que llevaba por afuera de un pantalón gris se apareció en el escenario junto a su banda compuesta por siete músicos que se encargan de “vestir de gala sus canciones que nacen desnudas”, en palabras del cantautor.

Durante las dos horas de recital apenas se movió por el escenario pero se encargó de mantener al público cautivado alternando los éxitos de su carrera con algunos temas del nuevo disco, Calma, que viene presentando en esta gira por América.

Su figura apareció en el escenario mientras sonaban unos acordes un tanto rockeros y desconocidos de la canción “Y me marché contigo” -del nuevo disco- pero enseguida pasó a “Me llamas” con la que logró conectar con el público que cantó y aplaudió entusiasmado.

Esa conexión fue en aumento a medida que avanzaba el show, ya que se detuvo en explicar el origen de la mayoría de las 25 canciones que interpretó. Pero además no ahorró demostraciones de cariño con el público (prometió llevarlos para que le hagan de coro, y cambió en varios momentos las letras de las canciones de “Te amo” a “Los amo”, o “Hoy he encontrado por fin en el mundo gente maravillosa”, por “Hoy he encontrado aquí gente maravillosa”).

Uno de los puntos más altos de la noche ocurrió cuando cantó “¿Y cómo es él?”. Antes, explicó el origen de la popular canción: contó que se la encargaron para Julio Iglesias. “La compuse y antes de entregársela se la mostré a los músicos de mi compañía, y cuando la vieron me dijeron, esta canción está muy bien pero la tienes que cantar tu”. “Y no se la entregué”, confesó entre risas.

También hubo momentos entrañables como cuando cantó su primera canción: “Celos de mi guitarra” o “Canción de Guillermo” -en este caso del nuevo disco y dedicada a su nieto (“Dicen que te pareces al abuelo/ Dicen que te pareces a mí) -. La presentó diciendo que todos quisieran escuchar que los llaman “abuelo” en algún momento de la vida.

Conocedor de la fama de “triste” de sus canciones con letras dedicadas al amor no correspondido, el abandono, el desengaño, la soledad, y la nostalgia, explicó: “Hay quienes dicen que Perales es triste pero no”. Reconoció sí que en sus canciones hay nostalgia pero “una nostalgia feliz”.

Contó que compone la gran mayoría de sus canciones en el campo, totalmente solo, y en un clima especial: con la estufa de leña encendida, el café, y el tabaco (“aunque ya no, ya no”, se encargó de aclarar dos veces a lo largo del recital para explicar que dejó de fumar), y sobre todo lo hace en otoño. Ese fue el preámbulo para “Canción de otoño”, “El reencuentro” o “El amor” y “Amada Mía”.

También cantó dos temas que fueron popularizados por otros artistas: “Le llamaban loca”, por Mocedades, y “Porque te vas”, escrita por Perales en 1974 pero cantada por Jeanette y que fue utilizada para la película Cría Cuervos, de Carlos Saura.

Luego de una hora y 45 minutos de recital en un clímax de alegría mezclada con nostalgia, Perales hizo el amague de despedirse con “Balada para una despedida”, pero ante el reclamo unánime de “otra, otra” regresó para cantar otros dos clásicos: “Te quiero” y “Un velero llamado libertad”. Con este último el público estalló de emoción y se paró para corear la letra al ritmo de las palmas. Fue el momento en el que tomó una bandera uruguaya que le tiraron y se la puso junto al corazón, robándole al público más gritos. Así llegó a su fin con el anuncio de que un velero lo esperaba en el Río de la Plata para partir pero se llevaba a todos en el corazón.

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