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"McCartney III Imagined": Así suena lo último de Paul McCartney a cargo de varios colegas

El viernes se publicó "McCartney III Imagined", disco de versiones a cargo de Beck, St. Vincent, Josh Homme, Damon Albarn y más artistas

Paul McCartney lanzó "McCartney III". Foto: Difusión.
Paul McCartney lanzó "McCartney III Imagined". Foto: Difusión.

Al igual que en su época con The Beatles, la discografía solista de Paul McCartney —con su paso por Wings incluido— siempre presenta las dos caras de un artista inagotable. La más conocida, claro, es aquella que lo muestra como un maestro de las canciones románticas y un amante de los sonidos vintage. Ahí es donde brillan “Maybe I’m Amazed”, “Silly Love Songs”, “Calico Skies” y “No More Lonely Nights”.

Luego está la otra, la más enriquecedora, que revela a un músico que se alimenta de las ganas de experimentar. Es un camino que empezó en 1970 con McCartney, el disco casero donde se encargó de todos los instrumentos; siguió en 1980 con McCartney II, un álbum lleno de sintetizadores y de un ambiente tan oscuro como lúdico; y llegó a la cúspide a finales de los noventa, con los discos electrónicos para el proyecto Electric Arguments.

En los últimos 10 años, el McCartney clásico —y más amable— dominó su discografía. En 2012 lanzó Kisses On the Bottom, un disco con versiones de standards que escuchaba cuando era niño; en 2013 salió New, donde apostó por traer al rock clásico al presente de la mano de “Save Us” y “Appreciate”; y en 2018 llegó Egypt Station, un éxito de ventas donde el exbeatle jugaba de memoria en canciones como “Happy with You”, “Hand in Hand” y “Come On to Me”.

La irrupción de la pandemia y la suspensión de sus giras de estadios, le hizo desempolvar esa cara experimental que dio su última muestra en el excelente Chaos At Creation In The Backyard, su disco de 2005. En la etapa más oscura del confinamiento, el británico se metió en su estudio casero, tocó todos los instrumentos y lanzó McCartney III, uno de sus mejores trabajos.

A medida que pasan las canciones, uno se puede imaginar al exbeatle sonriendo mientras repite el riff de “Long Tailed Winter Bird”, golpea la batería con furia en “Slidin’” o le agrega varias capas de coros a las bellísimas “Deep Deep Feeling” y “Deep Down” sin tener que preocuparse porque las canciones encajen con el repertorio beatle de sus shows. Es un disco que captura la mejor cara de un artista que siempre usó al estudio como instrumento.

A poco más de un año del inicio de la pandemia, la imagen de un estadio repleto cantando la coda de “Hey Jude” al unísono se mantiene lejana, así que McCartney se permitió seguir jugando con su obra. Es por eso que el viernes lanzó McCartney III Imagined, un disco todavía más experimental que el que publicó en diciembre. Esta vez, le cedió el protagonismo a colegas como Beck, Josh Homme, St.Vincent, Damon Albarn y Phoebe Bridgers.

La consigna era simple: cada invitado tenía la libertad necesaria para reimaginar cada una de las 11 canciones de McCartney III. El único objetivo era reinventarlas. La mayor parte del álbum está formado por remixes, pero también hay espacio para versiones totalmente distintas de las canciones. Es más, por un momento uno se olvida de quién las compuso.

Y eso quedó claro en “The Kiss Of Venus”, el primer adelanto del álbum. El joven rapero Dominic Fike tomó la balada acústica de McCartney —con falsete incluido— y la llevó a un sonido de R&B retrofuturista repleto de loops y sintetizadores.

Lo mismo sucede con “Seize the Day”, a cargo de Phoebe Bridgers. La canción de aires beatle se viste de ese cautivador clima oscuro y melancólico que definió Punisher, su segundo álbum. Ahora, la frase susurrada: “No me importa ser mala, prefiero pensarlo dos veces” adopta un nuevo significado.

Uno de los grandes aciertos está en la versión de “Lavatory Lil”, a cargo de Josh Homme. El líder de Queens of the Stone Age le baja la tensión al rock furioso de McCartney, y en su relectura relajada le aporta aún más ironía a una letra que ataca a una mujer traicionera.

En el ámbito de los remixes, McCartney III Imagined permite reencontrarse con las interpretaciones del británico, pero con una óptica renovada. Beck se encargó de trasladar a “Find My Way” a un sonido puramente electrónico. Por momentos revive el lado más experimental de McCartney II (1980) gracias a la inclusión de unos cuantos loops vocales, una batería electrónica y pegadizas líneas de un sintetizador bien ochentero. Hacía tiempo que no se podía bailar una canción de Paul.

Los ecos de McCartney II reaparecen en “Deep Deep Down”, a cargo de 3D RDN, de Massive Attack. En su remix de 11 minutos, la percusión y el sintetizador recrean el sonido de “Temporary Secretary”, ese clásico bizarro.

La sorpresa llega con “Women and Wives”, a cargo de St. Vincent. Sobre la grabación original, la artista añade coros, guitarras y vientos que hacen que la voz de McCartney suene tan lejana y cautivadora como la de John Lennon en “Tomorrow Never Knows”. Es una joya.

McCartney III Imagined es una nueva muestra de que, a los 78 años, el británico sigue dispuesto a actualizar su estilo, pero sin perder su esencia. Y esa cara experimental que saca a relucir cada tanto, siempre deja resultados enriquecedores. Este es el ejemplo perfecto.

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