Entrevista

Maxi Prietto de Los Espíritus: "Si existe una verdad, está en el público"

La banda de rock argentino vuelve a tocar a Uruguay: está mañana en Sala del Museo

Los Espíritus
Maxi Prietto de Los Espíritus. Foto: Mathías Magritte

Los Espíritus arrancaron el año con todo en Argentina y ahora, a un año de la salida de su tercer disco Agua ardiente, regresan a Uruguay donde cada vez tienen más público. Mañana dan su fiesta Hacele caso a tu espíritu en Sala del Museo (Rambla y Maciel) desde las 23.00, comparten con Sr. Faraón, y quedan anticipadas en Abitab a $ 690. Y después se viene una gira europea, adelanta Maxi Prietto, cantante, guitarrista, compositor y eje de una de las bandas más interesantes del rock argentino de los últimos años. “Nunca había tocado tanto en mi vida”, dice.

—Uruguay y la música uruguaya son importantes en la historia de Los Espíritus. ¿Cómo ha cambiado esa relación en estos últimos años, dado que vienen a tocar cada vez más seguido?

—Está buenísimo. Montevideo es un lugar al que nos gusta ir y no nos es indiferente: nos gusta ser bien recibidos allá porque nos gusta mucho la música uruguaya, y es un público que está lleno de músicos. Entonces, para nosotros, que nos vayan a ver y que guste Los Espíritus, es un orgullo.

—Este año estuvieron programados en el Lollapalooza, para la fecha que se suspendió, y volvieron al Cosquín Rock. ¿Sentís que la grilla de festivales como el Cosquín, más tradicionales, se está abriendo a nuevos sonidos?

—Lo del último Cosquín fue una sorpresa; nos programaron en el escenario principal, y a Él Mató también. Y son festivales que tienen un público para otro tipo de rock, así que sí hay un intento de abrir el público, o abrir la música, el abanico de distintos tipos de música dentro del festival, y quizás a otras generaciones.

—¿Te gusta que Los Espíritus se integre a ese tipo de eventos, o son festivales que a veces van en otras direcciones que no son las que querés o quieren para la banda?

—Lo que más nos gusta es armar nuestros propios eventos, y de los festivales, siempre que podemos, nos gusta participar, porque es una experiencia distinta. Tampoco le damos una trascendencia especial. Nos gusta hacer nuestro camino, pero estamos abiertos a estos espacios donde te relacionás con otra gente.

—¿Y te imaginaste que Los Espíritus iba a ser una banda de estadio, la veías en ese lugar?

—No, yo nunca me vi a mí mismo tocando en un estadio (se ríe). De hecho con Santi (Moraes, la otra gran pata de la banda), siempre que imaginamos un recital ideal, nos imaginamos más un teatro. Nunca aspiramos a un estadio, pero estuvo buena la experiencia. No sé si se repetirá o no, pero fue algo nuevo para nosotros (tocar en el microestadio Malvinas Argentinas). No sé si me gustaría tener la costumbre de tocar en estadios.

Los Espíritus
Los Espíritus en el Malvinas Argentinas. Foto: Mathías Magritte

"No sé si me gustaría tener la costumbre de tocar en estadios"

Maxi PriettoMúsico

—¿Como público de rock disfrutás más del show de teatro?

—A mí me gusta. En el Gran Rex vimos recitales muy buenos; quizás la última vuelta de Los Gatos la vi ahí, lo vimos a Bob Dylan, Lou Reed, y fueron recitales rockeros. No se contrarrestaron las cosas. Y me pasó de verlo a Dylan en Vélez, demasiado lejos, el sonido se dispersaba. Igual creo que mi experiencia preferida es la de los lugares más chicos todavía, pero que sólo se da con grupos más chicos. Ves a los músicos y el audio que tenés es directo de los amplificadores, es lo más cercano a estar en la sala de ensayo. Y eso es lo que más me gusta, pero es imposible ver los recitales de los grupos que te gustan en un lugar así.

—Yendo a Agua ardiente, ¿sienten que este disco cierra una etapa de la banda?

—No sé. Cada disco tiene su propio desarrollo; los primeros fueron más caóticos e hicimos todo nosotros, y este fue un disco que trabajamos las mezclas en conjunto con Mario Breuer, dejamos participar a alguien de afuera para que aporte al sonido, y eso nos dio ciertos conocimientos. La experiencia esa nos sirve para el próximo disco; lo que queremos ahora es combinar esta experiencia con la de los primeros discos, donde el tiempo del estudio es ilimitado, y jugás. Para Agua ardiente, lo que queríamos era un retrato del sonido del grupo en vivo, y para el próximo estamos pensando que no necesariamente como quede grabada la canción va a ser tocada en vivo.

—Tal vez lo que de afuera se ve como el disco con el sonido más definido de la banda, tiene que ver con eso, con cómo refleja el sonido del vivo.

—Claro. Nosotros no hicimos sobregrabaciones, o si hicimos fueron muy pocas, pero la idea no era sobrecargarlo. En cambio Gratitud tiene sampleos, muchos canales más de percusión de los que realmente se escuchan en vivo, efectos. Acá armamos las canciones desde la sala de ensayo, todos los arreglos están hechos desde cada instrumento, y después la idea fue grabarlo y que retrate ese sonido.

—En las letras de este disco hay una reivindicación de la clase obrera. ¿Es una nueva lectura del rock barrial?

—Para nosotros es difícil tener tanta conciencia acerca de qué lugar ocupan nuestras letras dentro del rock nacional o barrial. En este momento salieron unas letras que son de carácter más social, pero no decidimos eso de antemano. Son canciones que reflejan el momento en que estamos acá.

—Pero naturalmente, sin bajar un mensaje.

—Sí, como personas. Porque son letras, no creo que el mensaje sea ese. Cuando vas a ver un recital, el mensaje ni siquiera le pertenece a los artistas que están sobre el escenario. La música habla por sí sola; si un recital de rock tiene un mensaje, creo que parte de la gracia es el misterio. Poder definir un mensaje sería como darle fin a la existencia de eso, concluirlo. Creo que muchas veces, si existe una verdad, está en el público.

—¿Hay una necesidad de darle lugar a cada cosa? Desde la prensa argentina, por ejemplo, parece que se te pone en un lugar de referente o ídolo del que tratás de correrte.

—Creo que a todos les gusta ordenar las cosas, y supongo que a los periodistas les debe ser más fácil ordenar las cosas así. La figura del ídolo, para mí, es absurda, no representa nada bueno. De hecho, no me gusta la gente que acumula o cree que puede acumular poder, popularidad, dinero. Acumular cosas no me seduce y no me parece que tenga que ver con el propósito del grupo. Si nosotros pedimos una especie de deseo, es tratar de vivir de la música en el sentido de desarrollarnos y poder trabajar, básicamente. Pero no podemos ser voceros de otra persona, de una generación, de nada. La gracia es esa, como persona, como cualquier otro.

—Vos acumulás música.

—Discos (se ríe).

—¿Y canciones? Tenés varios proyectos para ir canalizando tus composiciones.

—Sí, van saliendo, pero no las acumulo. Nacen, se tocan y ahí quedan. No me las guardo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º