ENTREVISTA

Maxi Angelieri & Casi Exilio Psíquico: hacer canciones nuevas con los amigos de siempre

El músico italiano Maximiliano Angelieri, fundador de Exilio Psíquico, volvió a Uruguay y con nueva formación lanzó "Sertralina Mon Amour"

Maxi Angelieri & Casi Exilio Psíquico. Foto: Difusión
Maxi Angelieri & Casi Exilio Psíquico. Foto: Difusión

Volvió a Montevideo a fines de 2018 y durante todo el año pasado fue y vino a Europa, hasta que en marzo de este año, cuando explotaba la pandemia, se reinstaló en Uruguay. Maximiliano Angelieri regresó de Roma con canciones a aquella ciudad en la que le dio vida a Exilio Psíquico, proyecto rockero que con el tiempo ganó estatus de culto, y con sus amigos de siempre le dio forma a un nuevo álbum recién salido. Sertralina Mon Amour (Little Butterfly Records) está firmado por Maxi Angelieri & Casi Exilio Psíquico que, ahora, son el bajista Javier Depauli, el baterista Andrés Coutinho y el guitarrista Orlando Fernández, compañero de todas sus andanzas musicales. Lo tocan este viernes en Plaza Mateo junto a Patricia Turnes y su banda; hay entradas en Redtickets.

Riki Musso, su otro compinche eterno en esta historia, produjo Sertralina... y, como nunca, tuvo el control total de las decisiones. “Yo todos los discos los grabé con él; hasta el que grabé en Italia lo mezcló él acá”, cuenta Angelieri a El País. “En este caso se ocupó de todo (...) En realidad es el disco que menos suena a mí. Casi no hay teclados, la guitarra tiene un espacio, no está el efecto megáfono en mi voz. Y me encanta porque parece el disco de otro, entonces no me aburre”.

La punta de lanza de Sertralina... es “Quizás porque”, una preciosa y más bien triste canción de amor, con aires retro que remiten a Leonardo Favio. Con coros de Laura Gutman y una narración bien visual, es una canción redondita que, bromea Angelieri, debería ser usada por los conjuntos en el próximo carnaval.

Chistes aparte, seguramente es el máximo hit pop que compuso hasta ahora el cantante, músico y compositor italiano que fue parte de la escena del rock local de los noventa, hit pop del que ya había aparecido una versión “medio rara”, recuerda, en la banda sonora de la película uruguaya Alma mater de Álvaro Buela.

-En Sertralina Mon Amour está todavía más marcado ese contraste tuyo entre las melodías lindas, alegres, y unas letras que van por un lado bien diferente. ¿Te divierte ese juego?

-Me gusta, me sale espontáneo igual; tal vez es verdad que lo hago muy a menudo y no lo hago voluntariamente. A veces me irrita, especialmente en (el disco anterior) Jugando siempre en Segunda División que había muchas canciones que eran de verdad muy depresivas, y todo el mundo me decía que qué divertido. Casi como que fuera en joda, ¡y no tenían nada de joda!

-Históricamente, ¿el relato de tus canciones ha sido autobiográfico, o el personaje de perdedor se te volvió funcional a tu composición?

-Hay mucho de autobiográfico de verdad, los que cuentan historias siempre me gustaron mucho, pero no me sale estar hablando de alguien. También no son ensayos científicos, son letras de canciones y un poco jugás, un poco entra la métrica, y al final soy amateur, no vivo de eso. Y el personaje de perdedor, es que a mí no me va bien (se ríe). De afuera te da otra sensación, y todo lo que yo miro mío es un desastre.

-En “La esmeralda”, la última canción de tu disco anterior, cantabas que si estuvieran Riki y Orlando contigo no estarías tan solo. ¿Hubieras hecho música sin amigos con los que compartir este camino?

-No, no, tanto es así que cuando me fui de acá hice muy poca música. No toqué nunca en vivo y pasé años enteros sin prender un teclado. Supongo que si se hubiera vuelto trabajo tendría otra relación con la música, como le pasa a muchos que viven de eso. Pero como aunque lo haya intentado, nunca pude vivir de esto, del otro lado tengo esto que es la mejor cosa que tengo. Es como el fútbol 5 con los amigos y es fabuloso tener algo así. Me parece que es como un refugio, aunque lo tenga también como consumidor, porque escucho música todo el tiempo. Pero no, no hubiera funcionado; nunca se me había ocurrido. Hasta los asocio; allá decía que cuando volviera iba a hacer una banda solo con amigos, no iba a buscar al mejor guitarrista o el mejor no sé qué.

-¿Cómo ves lo que pasó con Exilio Psíquico, que se haya vuelto referencia para artistas actuales?

-Es muy raro, ¿no? Es muy raro, no lo entiendo (se ríe). Fabrizio Rossi (Mux, Alucinaciones en familia) me contó que tenía un casete con (el disco) Música cheta, y es como imposible que alguien se haya grabado un casete. Es como que nosotros tuvimos tan poco feedback de todo lo que hicimos... Es verdad que después me fui, tuve que irme. Pero no lo entiendo (sonríe).

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